jueves, 30 de mayo de 2013

Comunicado: País Común frente al conflicto en el departamento del Cauca

País Común / Jueves 30 de mayo de 2013

La Comisión de Impulso del Movimiento Político País Común, frente a los conflictos presentados entre las organizaciones indígenas ACIN, el CRIC y la ONIC, con las FARC y otras organizaciones populares del Cauca,
manifestamos:

El fundamento de una propuesta política que exprese las expectativas populares es, hoy más que nunca, la defensa de la autonomía y el control territorial por parte de las comunidades; los pueblos indígenas del Cauca son una de las expresiones más genuinas de este proceso alternativo.

La defensa de la autonomía de los pueblos indígenas es un principio del movimiento popular; por esa razón, estamos en el deber de entender el dolor histórico de un pueblo que está cansado de centenarias agresiones y de manifestar nuestro duelo por las recientes muertes de más de 60 autoridades espirituales, líderes y comuneros del pueblo nasa.

Consideramos contrario a los intereses populares y a los procesos de emancipación social, el uso del asesinato, el atentado personal y la amenaza como formas de resolver contradicciones en el seno del movimiento popular. Saludamos el pronunciamiento del comandante Timoleón Jiménez donde afirma que no hay tal orden a sus tropas y que por el contrario existe un código de conducta revolucionaria que lo impide. Por ello, nos declaramos partidarios de conformar, a la mayor brevedad, un mecanismo de verificación confiable, con presencia de las autoridades indígenas y la guerrilla.

No compartimos el lenguaje utilizado por las organizaciones indígenas en su comunicado del día 29 de abril para caracterizar la situación y el comportamiento de varias organizaciones populares de la región con las que tienen conflictos de larga duración; la sindicación sin pruebas, la falta de precisión y las palabras ofensivas -como “paraguerrilleras”-, incluso con contradictores y en momentos de fuerte agitación política, no contribuyen a detener lo que se considera una agresión. Entendemos la fuerte reacción de las organizaciones que se han sentido agraviadas por dicho comunicado. Valoramos positivamente que la ACIN haya aclarado el sentido de sus afirmaciones en el documento “Abril de paz y guerra”, que circuló la semana siguiente a los hechos, y en particular donde reiteran su apoyo a las zonas de reserva campesina, su respeto a las organizaciones sociales y políticas que pudieron verse atacadas y su disposición al diálogo y los pactos por la liberación de la Madre Tierra.

Llamamos a todos los actores involucrados a tomar atenta nota de esa declaración, para hacer una valoración equilibrada de la situación.
Lamentamos y consideramos inapropiado que varias organizaciones sociales que legítimamente consideran los términos del comunicado indígena como un señalamiento injusto, así como analistas cercanos a ellas, acudan a responder con señalamientos y provocaciones igualmente injustos. La sindicación reiterada de estos días a los líderes de ACIN y CRIC como paramilitares y contrainsurgentes, términos que ya se usaban previamente y que en buena medida provocaron la declaración de las organizaciones indígenas, solo contribuyen a exacerbar el clima de agresión y confrontación.

Es imprescindible que las partes involucradas en este conflicto entiendan que una guerra de descalificaciones solo favorece los intereses de los verdaderos enemigos del movimiento popular.
Respaldamos incondicionalmente los ejercicios de justicia propia realizados por las autoridades indígenas del Cauca. Cuestionar las formas de aplicación de justicia de los indígenas nasa –asamblearia, con base en la investigación colectiva— con argumentos del derecho occidental, constituye una lamentable concesión al pensamiento colonialista. Solicitar al Estado colonial que intervenga como supervisor de estos procedimientos, es inaceptable, y niega desde ya la posibilidad a futuro de conformar una sociedad plural e igualitaria lejana a la opresión de los pueblos.

Llamamos a las organizaciones sociales a detener cualquier acción que pueda ser entendida como una agresión a cualquiera otra de las organizaciones de la región, que en este momento tan sensible sería muy perjudicial para todos. En particular llamamos respetuosamente al Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC y a las organizaciones zonales indígenas que tienen previsto un acto de posicionamiento territorial en la comunidad de Guanacas (Inzá) el próximo 31 de mayo, para que actúen bajo un sentido profundamente dialogante con las comunidades campesinas de la región y eviten procedimientos de fuerza.

Los acuerdos iniciales entre las FARC y el gobierno nacional en La Habana sobre los asuntos de tierra y territorio abren un camino propicio para solucionar los conflictos por la tierra en el campo popular, todos los cuales han sido provocados por el Estado y la mercantilización del territorio. Estamos en el momento adecuado para relanzar los diálogos interétnicos en dirección a resolverlos. Entre los temas fundamentales de esos diálogos está darle vía a la construcción de territorios comunes de las comunidades rurales y establecer pactos para la liberación de la Madre Tierra. Resulta pertinente realizar el Congreso de las resistencias territoriales, por un nuevo ordenamiento y armonización territoriales.

Saludamos y acompañamos los esfuerzos de diferentes organizaciones y convergencias sociales y políticas que se han ofrecido para facilitar el diálogo directo y respetuoso entre las organizaciones indígenas, campesinas y políticas populares del departamento del Cauca.

Es fundamental ampliar y fortalecer la necesaria Ruta Social Común para la Paz. La gran marcha del 9 de abril y el Congreso para la Paz han señalado el carácter y la agenda de dicha ruta: amplia, masiva, dirigida a profundizar la democracia y la justicia social. Tenemos el deber de respaldar los diálogos del gobierno y las FARC en La Habana, exigir la apertura del diálogo con el ELN y movilizarnos para imponer nuestra agenda de paz. El movimiento popular tiene que ser el principal beneficiario de la terminación del conflicto armado.




¿Estamos todos locos? Por Marcelo Colussi



Por Marcelo Colussi, mmcolussi@gmail.com

El campo de la llamada “enfermedad mental” es, sin lugar a dudas, el ámbito más cuestionable y prejuiciado de todo el ámbito de la salud. “Yo no estoy loco” es la respuesta casi automática que aparece ante la “amenaza” de consultar a un profesional de la salud mental. Aterra al sacrosanto supuesto de autosuficiencia y dominio de sí mismo que todos tenemos, la posibilidad de sentir que uno “no es dueño en su propia casa”, como diría Freud.

Pero Sigmund Freud, justamente, fundador de la ciencia psicoanalítica, jamás escribió una definición acabada de normalidad. Cuando fue interrogado sobre ello, escuetamente se limitó a mencionar la “capacidad de amar y trabajar” como sus notas distintivas. Por cierto que “lo normal” es problemático: ¿dónde está la línea divisoria entre normalidad y lo anormal? Eso remite obligadamente a la finita condición humana, donde los límites aparecen siempre como nuestra matriz fundamental. Muerte y sexualidad, para el psicoanálisis, son los eternos recordatorios de ello, más allá de la actual ideología de la felicidad comprada en cápsulas que el mundo moderno nos ofrece machaconamente.

¿Qué es ser normal? La homosexualidad ¿es una enfermedad mental? Hoy no, pero hace algunos años atrás sí; ¿cómo pudo haber cambiado la taxonomía psiquiátrica de esa forma? Los ejemplos pueden repetirse al infinito. ¿Es “normal” el coito anal, o es una “desviación psicológica”?; y el consumismo, ¿cuándo empieza a ser psicopatológico? ¿Qué decir de la hiperactividad de los niños? ¿Es una práctica normal o es una enfermedad mental la tortura? La respuesta a todo ello no hay que buscarla en el especialista “de los nervios” sino en construcciones sociales, en paradigmas ideológico-culturales (de los que, en todo caso, la psiquiatría manicomial es su expresión pretendidamente científica).

Pues bien: la figura del psiquiatra -en mucho menor medida la del psicólogo dada la cultura biomédica que nos envuelve- tiene ese halo aterrorizante, de respetabilidad temida, en cuanto es quien certifica nuestra normalidad… o nuestra locura. ¿Y a quién le gusta estar loco? Eso es la patencia de no ser dueños de nosotros mismos.

A esto hay que agregarle hoy algo aún más cuestionable: dado que el campo de la salud/enfermedad mental es tan problemático, los legos en la materia (la gran mayoría de la población, por cierto) sienten un temor reverencial ante el saber psiquiátrico. Un “médico de locos” puede decidir el futuro de alguien: su diagnóstico es lapidario, segrega, cambia la vida. Recibir la etiqueta de “enfermo mental” tiene un valor de estigma imposible de borrar. Por ello, distinto a lo que sucede con otras especialidades del campo de la salud, la palabra del psiquiatra tiene un peso especial. Un diagnóstico de “enfermedad mental” asusta de un modo especial, se oculta, tiene una carga moral que no conllevan las “las enfermedades del cuerpo”.

En esa lógica, aprovechando el temor que todo este ámbito acarrea, viene a sumarse un nuevo problema: el campo de las enfermedades mentales, justamente por todo lo anterior, significa la posibilidad de un gran negocio para quien se quiere aprovechar de esos temores. Vince Parray, ejecutivo de la empresa InVentiv Communications ligada a grandes fabricantes farmacéuticos, lo dice sin tapujos: “no hay una categoría terapéutica que acepte mejor la calificación que el campo de la ansiedad y la depresión, donde la enfermedad raramente se basa en síntomas mensurables”. Es decir: se trata de aprovechar mercadológicamente estos temores tan arraigados para, a partir de eso, desarrollar estrategias comerciales: convencer a la gente sana que está enferma, o a gente ligeramente enferma de que está muy enferma, ampliar el problema, magnificarlo, contratar “expertos” que hablen del tema para aumentar los temores. La población, por tratarse justamente de temas tan delicados donde está en juego la fantasía de salud y locura, se asusta con estas enfermedades. Y ahí aparece el medicamento a la medida, fabricado justo para atacar ese síndrome.

Favoreciendo estas estrategias de venta -que no otra cosa son- aparece la clasificación psiquiátrica, cada vez más enfocada a “inventar” nuevos cuadros. El conocido DSM (por sus siglas en inglés, que corresponden a Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders -Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales-) de la APA (American Psychiatric Association, Asociación Psiquiátrica Estadounidense), hoy día en su V Edición, publicada el 18 de mayo de 2013, presenta en forma creciente “cuadros psicopatológicos” producto más de la mercadotecnia que de la práctica clínica, “inventados” en los departamentos de mercadeo de grandes firmas farmacéuticas. Lo que se oculta tras ello es la voracidad de los laboratorios por vender psicofármacos.

Según estimaciones de algunos de estos “expertos” que nunca faltan y aparecen hablando pomposamente -¿quién le discute a la autoridad de un psiquiatra?- 500 millones de personas en el mundo padecen enfermedades mentales. La necesidad de medicamentos para atender esto da lugar a lo que decía el citado Vince Parray. Para muestra, lo sucedido en 1999 en Estados Unidos con el así llamado Trastorno de ansiedad social. “¿Te imaginas ser alérgico a la gente?” decía un afiche de propaganda sobre la “nueva enfermedad” descubierta. 13.3% de la población estadounidense pasó a ser portadora de este mal (nuevo nombre pretendidamente científico para ¡la timidez!). Más aún: se llegó a formar una Coalición del Trastorno de ansiedad social para enfrentar el problema. Claro que…tanto la coalición como la campaña promocional de la enfermedad y su “droga-maravilla” (el Patzil) las había creado una agencia de relaciones públicas financiada por el laboratorio Glaxo, fabricante del medicamento en cuestión. De hecho el Patzil pasó a ser el primer fármaco vendido para enfrentar esta enfermedad, desplazando a otros similares. El director de producto del nuevo lanzamiento diría luego que “el sueño de un mercadólogo es encontrar un mercado no identificado o desconocido y desarrollarlo. Eso es lo que pudimos hacer con el trastorno de ansiedad social”.

La reciente actualización del DSM en muy buena medida se maneja con estos criterios: aparecen “nuevos” trastornos con los que se psiquiatriza el malestar, asustando a los portadores y sus allegados y al público en general, dejando abierta la posibilidad de los nuevos fármacos que vienen a resolver el problema en cuestión. Por cierto: nadie controla esto. Al contrario: el halo de cientificidad con que se monta todo el circuito no deja lugar a las dudas.

De esta forma del DSM pasó a ser palabra sagrada en este campo siempre resbaladizo de las “enfermedades mentales”. Ejemplos sobran. El hoy día tan conocido “trastorno bipolar” hace unos años ni siquiera figuraba en las taxonomías psiquiátricas. Cuando apareció, se calculaba que el 1% de la población lo padecía; hoy día, esa cifra subió al 10%. Y el trastorno bipolar pediátrico en unos pocos años creció “¡alarmantemente!” Pero… ¿estamos todos locos…., o estrategias de mercadeo?

Antes de la aparición de los antidepresivos, por ejemplo, en Estados Unidos se consideraba que padecían “depresión” 100 personas por cada millón de habitantes; hoy día, esa cantidad subió a 100 mil por un millón. Es decir: un aumento del 1,000%; por tanto, 10% de su población consume antidepresivos, el doble que en 1996. Repitamos la pregunta: ¿estamos todos locos…., o estrategias de mercadeo?

Un instrumento como el DSM abunda en este tipo de ejemplos, de cuadros psiquiátricos de discutible validez científica, pero de probada eficacia comercial: “trastorno disfórico premenstrual” para las molestias asociadas con la menstruación, “trastorno de compra compulsiva” para la conducta consumista, “trastorno desregulador perturbador del estado de ánimo” para los berrinches infantiles… Incluso la timidez, como se dijo más arriba, puede recibir alguno de estos rimbombantes nombres con aire de enfermedad mental. Realmente ¿estamos todos tan locos…., o se trata de sutiles estrategias de mercadeo? ¿Qué avance real se registra en la práctica clínica con todas estas nuevas y cada vez más revisadas, corregidas y aumentadas listas de patologías con sus correspondientes fármacos asociados? ¿Es la enfermedad mental la que crece, o los bolsillos de los fabricantes de psicofármacos? 100 millones de personas toman diariamente algún psicotrópico en todo el mundo, es decir: 150 mil dólares por minuto consumidos en ese renglón. Pero la felicidad está lejos de alcanzarse, por supuesto. ¿Estamos todos tan locos? ¿Quién dijo que se alcanza la felicidad con comprimidos?

El 1° de abril de 2006 el “Diario médico británico” hizo público el descubrimiento de una nueva enfermedad psiquiátrica, el “trastorno de deficiencia motivacional”. El mismo consistía, sintomatológicamente, en letargo e indisposición para trabajar. Según se daba a conocer, había millones de afectados. Cuando los medios masivos de comunicación difundieron la noticia, la publicación científica se apresuró a aclarar las cosas: era una broma por el día de los inocentes. El hecho, sin quererlo, reveló el mecanismo íntimo de esta mercantilización de la salud: con una técnica adecuada, cualquier cosa puede venderse.

Así, todo el mundo puede estar en riego, por lo que a todo el mundo puede recomendársele un tratamiento preventivo, es decir: el consumo de alguna droga. El drogado preventivo pareciera marcar la tendencia actual. Al lado de las drogas ilegales -supuesto flagelo de nuestro mundo, nueva “plaga bíblica” que puede servir para justificar cualquier cosa, invasiones de países por ejemplo- se desarrolla impetuoso el mercado de las drogas legales. Pero todo esto, las legales y las ilegales, ¿no es en definitiva una forma de fabuloso control social planetario?


Santos Uribe Vélez se reúne con Capriles


Santos Uribe Vélez se reúne con Capriles

Por Jorge Capelán, RlP / TcS.


La decisión del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, de reunirse ayer en la Casa de Nariño con el fascista venezolano Capriles Radonski es un grave error político que muestra que la oligarquía santanderista todavía no está preparada para adaptarse a las realidades de un mundo multipolar.

Santos, al recibir al instigador de una ola de violencia golpista que cobró 11 vidas humanas tras las elecciones del 14 de abril en Venezuela (y contra quien pende una investigación de la justicia por esos hechos), en la práctica desconoció unos resultados electorales que previamente había reconocido, violó su entendimiento con Venezuela de al menos respetar el orden institucional de la V República, puso en riesgo el Proceso de Paz que lleva adelante con la guerrilla (y del que Venezuela es uno de los principales garantes), y, lo que es muy grave, fue en contra de un consenso existente en la CELAC y UNASUR de no aceptar el golpismo fascista.

En realidad, Juan Manuel Santos está sometido a fuertes presiones, por un lado, de los sectores oligárquico-militares dependientes del narcoparamilitarismo y del Plan Colombia estadounidense, y por otro lado, de la propia Casa Blanca.

El narcoparamilitar Álvaro Uribe Vélez, que aspira a regresar a la Casa de Nariño, desde hace tiempo lleva adelante una despiadada campaña contra Santos de cara a las elecciones del año que viene. Por otro lado, encuestas de los propios medios de la oligarquía colombiana agitan con una supuesta pérdida de popularidad de Santos a causa de esa campaña, que ha concentrado su fuego en boicotear las conversaciones de paz, en sabotear la mejora de las relaciones con Venezuela impulsadas por Santos y explotar fracasos colombianos, como el fallo adverso a sus intereses en el Caribe en el juicio impulsado por Nicaragua en La Haya.

A su vez, los Estados Unidos impulsan la Alianza del Pacífico, un esquema de "libre comercio" con los objetivos de "contener" el avance de China en el mercado mundial y de destruir el proceso de integración latinoamericana expresado en el MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC y el ALBA. En ese esquema, la Casa Blanca quiere imponer una versión del fenecido ALCA con el apoyo de sus aliados a ambos lados del Pacífico. Además del impulso de la Alianza del Pacífico, los Estados Unidos pretenden, obviamente, destruir el proceso revolucionario venezolano.

El costo político de haber recibido a Capriles es muy alto para Santos. Si creía que los sectores manejados por Uribe lo van a dejar en paz luego de deteriorar de esta forma sus relaciones con Venezuela y con los países más pujantes del proceso de integración latinoamericana, se equivoca, puesto que el verdadero objetivo de Uribe es el de destruir el proceso de paz con la guerrilla, destruyendo al propio Santos en el proceso.

Son esos sectores representados por Uribe, los que se benefician directamente del 6% del PIB colombiano que se destina a la guerra, para no hablar de los cuantiosos ingresos del narcotráfico. Por otro lado, el comercio de Colombia con Venezuela asciende a varios miles de millones de dólares, tal vez unos 6.000, y se calcula que un 40% de las exportaciones colombianas a Venezuela consiste en compras del Estado socialista bolivariano.

Además, Santos parece ignorar que en Colombia también existe una opinión favorable hacia Venezuela que justamente ayer se hizo oir en las calles tan pronto se conoció de su reunión con Capriles. Es la misma opinión que reclama los cambios que ahora se están discutiendo en el proceso de paz en La Habana y que, de no ver satisfechas sus esperanzas de unas reformas democráticas mínimas que permitan poner fin a la violencia, mantendrán los niveles de conflictividad (desde la lucha armada hasta la lucha social de todo tipo), que motivaron a Santos a sentarse a la mesa de negociaciones en primer lugar.

Si Santos cree que puede agredir a Venezuela y al mismo tiempo mantener un status quo que le permita el flujo de las inversiones del otro lado del Pacífico y dentro de la región, sobreestima tanto la fortaleza del eje Caracas-Brasilia-Buenos Aires, como el pragmatismo de China. Los países sudamericanos no aceptarán que se rompa el consenso existente en torno a la vigencia del orden democrático que Santos violó al recibir a un golpista como Capriles. Por otro lado China, a pesar de su pragmatismo, no se resignará a ver cómo los Estados Unidos impunemente desestabilizan una de sus fuentes más importantes de recursos naturales.

En realidad, el problema no es de Santos, sino de la escasa capacidad de la oligarquía colombiana para afrontar el reto del declive de Occidente y del surgimiento de un mundo multipolar. O sigue prendida a la teta del Pentágono, manteniendo sus privilegios pero viendo caer las tasas de beneficio y perdiendo cada vez más autonomía a manos de los intereses transnacionales junto a los que probablemente acabe hundiéndose, o acepta realizar cambios a lo interno y de cara al exterior que prolonguen su existencia aunque la amenacen de muerte en el largo plazo. Son decisiones difíciles de tomar, especialmente para una clase social tan reaccionaria y atrasada como la colombiana.

Es posible que al ver las consecuencias de su desliz con Capriles, Santos termine por dar marcha atrás. Esperemos que la mayoría de la oligarquía colombiana se de cuenta de que es mejor impulsar los cambios antes de que la realidad de las cosas los impulse por su cuenta.

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Publicado por Jorge Capelán para Comentarios e Información desde Nicaragua el 5/30/2013

James Petras: Ireland and the Basque Country: Massive Flight (Emigration) or General Strike?


Introduction

Many billions of Euros are being extracted from Europe’s vassal-debtor nations – Spain, Greece, Portugal and Ireland –and transferred to the creditor banks, financial speculators and swindlers located in the City of London, Wall Street, Geneva and Frankfort. Under what has been termed ‘austerity’ programs vast tributary payments are amassed by ruling Conservative and Social Democratic regimes via unprecedented savage budget cuts in salaries, public investment, social programs and employment. The result has been a catastrophic growth in unemployment, under-employment and casual labor reaching over 50% among young workers under 25 and between 15% and 32% of the total labor force.  Wages, salaries and pensions have been slashed between 25% and 40%. The age of retirement has been postponed from 3 to 5 years. Labor contracts (dubbed ‘reforms’) concentrate power exclusively in the hands of the bosses and labor contractors who now impose work conditions reminiscent of the early 19th century.

To learn first-hand about the capitalist crisis and the workers’ responses, I spent the better part of May in Ireland and the Basque country meeting with labor leaders, rank and file militants, unemployed workers, political activists, academics and journalists. Numerous interviews, observations, publications, visits to job sites and households - in cities and villages -provide the basis for this essay.

Ireland and the Basque Country: Common Crises and Divergence Responses

The Irish and Spanish states, societies and economies (which includes the Basque country pending a referendum) – have been victims of a prolonged, deep capitalist depression devastating the living standards of millions. Unemployment and underemployment in Ireland reaches 35% and in the Basque country exceeds 40%, with youth unemployment reaching 50%. Both economies have contracted over 20% and show no signs of recovery.  The governing parties have slashed public spending from 15% to 30% in a range of social services. By bailing out banks, paying overseas creditors and complying with the dictates of the autocratic ‘troika’ (International Monetary Fund, European Central Bank and European Commission) the capitalist ruling class in Ireland and the Basque region have undermined any possible investments for recovery. The so-called ‘austerity’ program is imposed only on the workers, employees and small businesspeople, never on the elite. The Brussels-based ‘troika’ and its local collaborators have lowered or eliminated corporate taxes and provide subsidies and other monetary incentives to attract multi-national corporations and foreign finance capital.

The incumbent bourgeois political parties, in power at the beginning of the crash, have been replaced by new regimes which are signing additional agreements with the ‘troika’ and bankers. These agreements impose even deeper and more savage cuts in public employment and further weakened workers’ rights and protection. The employers now have arbitrary power is to hire and fire workers at a moment’s notice, without severance pay or worse. Some contracts in Ireland allow employers to demand partial repayment of wages if workers are forced to leave their jobs before the end of their contract because of employer abuse. The Spanish economy – including the Basque country-- is subject to a modern form of ‘tributary payments’ dictated by the ruling imperial oligarchy in Brussels. This oligarchy is not elected and does not represent the people they tax and exploit. They are only accountable to the international bankers. In other words, the European Unions has become a de facto empire – ruled by and for the bankers based in the City of London, Geneva, Frankfort and Wall Street. Ireland and the Basque country are ruled by collaborator vassal regimes which implement the economic pillage of their electorate and enforce the dictates of the EU oligarchy – including the criminalization of mass political protests.

The similarities in socio-economic conditions between Ireland and the Basque country in the face of crisis, austerity and imperial domination, however, contrast with the sharply divergent responses among the workers in the two regions due to profoundly different political, social and economic structures, histories and practices.

Facing the Crisis: Basque Fight, Irish Flight

In the face of the long-term, large-scale crisis, Ireland has become the ‘model’ vassal state for the creditor imperial states. The leading Irish trade union confederation and the dominant political parties – including the Labor Party currently in the coalition with the ruling Fine Gael Party – have signed off on a series of agreements with the Brussels oligarchs to slash public employment and spending. In contrast, the militant pro-independence Basque Workers Commission, or LAB, has led seven successful general strikes with over 60% worker participation in the Basque country – including the latest on May 30, 2013.

The class collaborationist policies of the Irish trade unions have led to a sharp generational break – with the older workers signing deals with the bosses to ‘preserve’ their jobs at the expense of job security for younger workers. Left without any organized means for mass struggle, young Irish workers have been leaving the country on a scale not seen since the Great Famine of the mid-19th century: Over 300,000 have emigrated in the past 4 years, with another 75,000 expected to leave in 2013, out of a working population of 2.16 million. In the face of this 21st century catastrophe, the bitterness and ‘generational break’ of the emigrating workers is expressed in the very low level of remittances sent back ‘home’. One reason Irish unemployment rate remains at 14% instead of 20-25% is because of the astounding overseas flight of young workers.

In contrast there is no such mass emigration of young workers from the Basque country. Instead of flight, the class fight has intensified. The struggle for national liberation has gained support among the middle class and small business owners faced with the complete failure of the right-wing regime in Madrid (ruled by the self-styled ‘Popular Party’ ) to stem the downward spiral. The fusion of class and national struggle in the Basque country has militated against any sell-out agreements signed by the ‘moderate’ trade unions, Workers Commissions (CCOO) and the General Union of Workers (UGT). LAB, the militant Basque Workers Commission, has vastly more influence than their number of formally affiliated unionized workers would suggest. LAB’s capacity to mobilize is rooted in their influence among factory delegates who are elected in all workplaces which far exceeds all trade union membership. Through the delegates meeting in assemblies, workers discuss and vote on the general strike – frequently bypassing orders from central headquarters in Madrid. Direct democracy and grass roots militancy frees the militant Basque workers of the centralized bureaucratic trade union structure which, in Ireland, has imposed retrograde ‘give backs’ to the multi-national corporations.

In the Basque country, there is a powerful tradition of co-operatives, especially the Mondragon industrial complex, which has created worker solidarity in the urban-rural communities absent among Irish workers. The leading Irish politicians and economic advisers have groveled before the multi-national corporations, offering them the lowest tax rates, biggest and longest-term tax exemptions and most submissive labor regulations of any country in the European Union.

In the Basque country, the nationalist-socialist EH Bildu- Sortu political party, the daily newspaper Gara and the LAB provide mutual political and ideological support during strikes, electoral contests and mass mobilizations based on class struggle. Together they confront the ‘austerity’ programs as a united force.

In Ireland, the Labor Party, supposedly linked to be trade unions, has joined the current governing coalition. They have agreed to a new wave of cuts in social spending, layoffs of public employees, and wage and salary reductions of 20%. The trade union leadership may be divided on these draconian cuts yet most still support the Labor Party. The more militant retail workers union rejects the cuts but has no political alternative. Apart from support from the republican-nationalist Sein Fein and smaller leftist parties – the political class offer no clear progressive political program or strategy. The Sein Fein has made the ‘transition’ from armed to electoral struggle. According to the latest (May 2013) polls it has doubled its voter approval rating from under 10% to 20% due to the crisis. However, Sein Fein is internally divided: the ‘left’ pro-socialist wing looks to intensifying the ‘anti-austerity’ struggle while the ‘republican’ parliamentary leaders focus on unification and downplay class struggle. As a result of its collaboration with the ‘troika’ and the new regressive tax laws, the Labor Party is losing support and the traditional right-wing party, Fianne Fail, which presided over the massive swindles, speculative boom and corporate giveaways, is making an electoral comeback – and may even return to power! This helps to explain why Irish workers have lost hope in any positive political change and are fleeing in droves from the perpetual job insecurity imposed by their elite: ‘Better a plane ticket to Australia than a lifetime of debt peonage, regressive bankruptcy laws and boss-dictated contracts approved by trade union chiefs who draw six digit salaries’.

The Basque country’s revolt against centralized rule from Madrid is partly based on the fact that it is one of Spain’s most productive, technologically advanced and socially progressive regions. Basque unemployment is less then that of the rest of Spain. Higher levels of education, a comprehensive regional health system, especially in rural areas and a widespread network of local elected assembles, combined with the unique linguistic and cultural heritages has advanced the Basque Nation toward greater political autonomy. For many this marks the Basques as a political ‘vanguard’ in the struggle to break with the neo-liberal dictates of the EU and the decrepit regime in Madrid.

Conclusion: Political Perspectives

If current austerity policies and emigration trends continue, Ireland will become a ‘hollowed out country’ of historical monuments, tourist-filled bars and ancient churches, devoid of its most ambitious, best trained and innovative workers: a de-industrialized tax-haven, the Cayman Island of the North Atlantic. No country of its size and dimensions can remain a viable state faced with the current and continuing levels of out-migration of its young workers. Ireland will be remembered for its postcards and tax holidays. Yet there is hope as the left republicans of the Sein Fein, socialists, communists and anti-imperialist activists, join the unemployed and underpaid workers in forming new grassroots networks. At some point the revolving doors of Irish politicos in and out of office may finally come to a halt. Unemployed educated angry young people may decide to stay home, stand their ground and turn their energies toward a popular rebellion. One consequential socialist leader summed it up: “Deep pessimism and the influence of bankrupt social democracy and imperialist ideology within the labor movement are very strong. As you know we can’t start a journey other than from where we are”. The determination and conviction of Irish trade union militants is indeed a reason to hope and believe that current flight will turn into a future fight.

In the case of the Basque country the rising class and national mass struggle, linked to the legacy of powerful co-operatives and solidarity based worker assemblies, provides hope that the current reactionary regime in Madrid can be defeated. The ruling neo-fascist junta (the ruling party still honors the Franco dictatorship and military) is increasingly discredited and has to resort to greater repression. With regard to the militant Basque movements, the regime has taken violent provocative measures: criminalizing legal mass protests, arresting independence fighters on trumped up charges and forcefully banning the public display of the photos of political prisoners (called ‘terrorists’ by Madrid). It is clear the government is increasingly worried by the strength of the general strikes, the rising electoral power of the pro-independence left – and has been trying to provoke a ‘violent response’ as a pretext to ban the press, party and program of the EH Bildu Sortu and LAB.


My sense is that Madrid will not succeed. Spain as a centralized state is disintegrating: the neo-liberal policies have destroyed the economic links, shattered the social bond and opened the door for the advance of mass social movements. The bi-party system is crumbling and the class-collaborationist policies of the traditional trade union confederations are being challenged by a new generation of autonomous movements.

El Poder Fijo y otros vicios. Por Sergio Camargo



Periodista y Escritor *

Dentro de la tesis que he avanzado sobre la Democracia Real Universal, hice énfasis sobre lo que es Poder Fijo y que representa todo el andamiaje de la antidemocracia que se vive y se respira en el mundo entero. Ya que este Poder Fijo, no es sino la consecución ilimitada, por no decir eterna, de un puñado de ejemplares o animales políticos, que durante decenios han logrado mantenerse al frente de los destinos de una nación. No, sin acudir a toda clase de maniobras fraudulentas, actos antihumanos y criminales.

Estos animales políticos obviamente no andan solos, van en manada y se agrupan -al igual que lo hacen las jaurías hambrientas al acecho- en lo que ellos han llamado partidos políticos.

Y que son estos partidos políticos, sino grupúsculos, que no aglutinan ni siquiera el dos por ciento de la población de un país (etiquetados o carnetizados), y en los cuales los animales políticos profesionales dirigen la francachela y la comilona.

 Viendo y escuchando las nuevas político-sociales y económicas de muchos países, la información central o por lo menos la mas referenciada, es la corrupción de los políticos de partidos de derecha y de la social democracia, que en Europa llaman socialistas, y quienes han estado o se encuentran en el poder.

Y justamente no hay poder humano para condenarlos con la rapidez que amerita el dolo, delito y/o crimen, pues como son animales políticos profesionales con uno, dos y hasta tres decenios “sirviéndole a la patria”, han logrado en todo este o estos periodos, capturado con sus brazos de pulpo, los diferentes estamentos del Estado (ese monstruo que el ciudadano de a pie no conoce bien y si teme, pues lo apalea con sus esbirros uniformados, le niega la salud, le arrebata su casa, le presta dinero a intereses inmorales, le concede salarios de hambre, le ofrece trabajos esclavizantes y lo chantajean con los otros desempleados y por salir a manifestar su descontento lo crucifica con el pomposo termino de terrorista, le niega el derecho a vivir dignamente, gastándose fortunas en armamento para destruir y en detrimento de la salud, la educación, la buena alimentación de las mayorías y para de contar), y por ende a sus funcionarios quienes dependen directa o indirectamente de estos corruptos políticos.

Agreguémosle el otro poder que han apropiado en tantos años de ‘servicios’, el económico, siendo este su principal amor y devoción a la patria. Pues como lo podemos constatar, son ellos mismos los que eligen sus sueldos y dietas y gabelas de todo género y goce, pero no siendo su mayor y única entrada, ya que sus mayores entradas pecuniarias radican en el gran negociado que pasan con contratistas y empresarios privados de todo borde y degeneración.

Los políticos profesionales han tejido una telaraña que los ha impermeabilizado contra cualquier acción de justicia y cuando esta justicia, que ellos mismos controlan, se equivoca y los condena levemente, renacen de sus cenizas y vuelven a gozar de sus privilegios en tanto que elegidos eternos por obra y gracia de la manada.

La corrupción que es inherente al maldito Poder Fijo, políticamente hablando, es mencionada en todos los idiomas y en todos los países y toca a mas del noventa y cinco por ciento de sus politiqueros y quienes gozan de una tras otra reelección. Este flagelo que gangrena nuestra sociedad y la reduce a su mas minima expresión, va de México a Francia, de Colombia a España, de Estados Unidos a Costa de Marfil, de Canadá a Corea del Sur, de Inglaterra a Pakistán, de Italia a Camerún, de Chile a Suiza, de Perú a Arabia Saudita, de Costa Rica a Australia, de Honduras a Marruecos, de Bélgica a Afrecha del Sur, de Guatemala a Polonia, de Haití a Japón etcétera, etcétera, etcétera.

Cuando yo propongo el PODER ROTATIVO, es decir la elección de ciudadanos en los cargos de elección popular sin derecho a reelección, es justamente con el espíritu de cortar de raíz esos lazos, ese tejido mafioso que hoy día han logrado imponer los corruptos políticos profesionales.

El PODER ROTATIVO, permitirá a los ciudadanos de nuestras sociedades de participar mas activamente en las decisiones que atañen a la comunidad y con mas oportunidades de poder ser elegidos si sus meritos y calidades son comprobados, en vez de lograrlo mediante el chantaje, la desinformación, la corrupción o la vía mafiosa.

Es hora que la sociedad entera asuma su responsabilidad y comience a poner orden.
27 de mayo de 2013

*Sergio Camargo, es autor entre otros libros: Democracia Real Universal y El Narcotraficante N° 82 Álvaro Uribe Vélez. Ha sido director de la revista Universo Latino y autor de numerosos artículos sobre la realidad latinoamericana y mundial.



miércoles, 29 de mayo de 2013

Sin reformas no habrá paz. Por Alpher Rojas



Por Alpher Rojas
28 de Mayo del 2013

La 'paz positiva' no entraña solo la terminación de la confrontación militar; también busca la transformación del conflicto en un mecanismo de participación social.

La estudiada estrategia del presidente Juan Manuel Santos de cara al venidero proceso electoral ha generado un mar de confusión entre los actores políticos tradicionales, que así se han encontrado sorpresivamente en el ‘lugar común de las diferencias’. Algunos creen –‘wishfull thinking’– que es el más evidente anuncio de la voluntad reeleccionista del Jefe del Estado y que ese evento está ligado a la dinámica del proceso de paz en La Habana. Otros, entre los cuales me encuentro, no rompen lanzas por esa idea, pues es evidente que Santos tiene entre manos expectativas por las cuales viene trabajando con la alta ingeniería de los instrumentos diplomáticos y, por supuesto, con una moderada presentación mediática interna en contradictoria proporción a su despliegue internacional.

De allí que el Gobierno en su conjunto –y sus aliados políticos– no esté dedicado a construir una paz con enfoque integral, sino a sacar adelante una “paz negativa” o de suma cero. Al afirmar que en el campo de las reformas no está dispuesto a traspasar las ‘líneas rojas’ que él mismo ha trazado, está indicando que sólo le interesa el desarme de los grupos insurgentes.

‘A contrario sensu’, en la mayoría de los colombianos está presente el anhelo de alcanzar una “paz positiva”. Que es lo que procede tras el reconocimiento político del conflicto, cuya caracterización multicausal y multidimensional demanda la resolución de todos los problemas que lo determinaron. En ese sentido, el primer acuerdo alcanzado en la novena ronda, ‘Hacia un nuevo campo colombiano: reforma rural integral’, revela la amplitud de miras de la insurgencia, pues si bien no es una revolución, sí es una puesta al día de un sector agobiado por la excesiva concentración, la segregación y el atraso, pero que puede ser la base de una transformación agraria integral, que garantice justicia social para los trabajadores del campo y la seguridad alimentaria para todos los colombianos.

La ‘paz positiva’, pues, no entraña solo la terminación de la confrontación militar, sin duda la que menos “bajas” produce si la medimos contra las recurrentes patologías violentas que nos asedian: riñas, violencia intrafamiliar, accidentes de tránsito, etc.

También busca la transformación del conflicto –que, es preciso repetir, es social, político, económico, cultural y ambiental– en un poderoso mecanismo de participación social para sustraer el alto porcentaje del PIB dedicado a la guerra y aplicarlo a la modernización y democratización de los sistemas de educación y salud, a la protección de nuestros ecosistemas, al fortalecimiento de la industria nacional y, al propio tiempo, a la inversión en investigación en ciencia y tecnología, requerimientos mínimos indispensables para superar el déficit de legitimación de la democracia colombiana y hacer sostenible la convivencia pacifica entre los colombianos.

Libro recomendado. De Carlos Gaviria Díaz, ‘Mito o logos, hacia La República de Platón’. Este libro constituye una introducción a la filosofía de Platón y, específicamente, a ‘La República’. Con ese propósito, el expresidente de la Corte Constitucional de Colombia eligió unos cuantos hitos de lo que podría llamarse el pensamiento preplatónico, imprescindibles para un entendimiento cabal y provechoso de la obra inmensa del filósofo griego. Propone allí, en una impecable prosa, un recorrido previo que conduzca al lector hasta el umbral de la República. Editorial Luna Libros y Universidad del Rosario, 135 pp.





lunes, 27 de mayo de 2013

Las amenazas, la cultura y la coordinación represiva. Por Néstor Kohan



¿Yo no hay más Pinochet&Videlas en el continente? ¿O se visten civil y con cuello blanco? ¿Se acabó el Plan Cóndor? se pregunta Néstor Kohan.


Por Néstor Kohan

¿Ya no hay coordinación represiva en Nuestra América? ¿Se acabó el Plan Cóndor? ¿Se disolvieron los aparatos de inteligencia vinculados al terrorismo de estado? ¿Los grupos de ultraderecha son un triste recuerdo del pasado? ¿Vivimos en una democracia plena?

Cada quien responderá esas preguntas como quiera o como pueda.

En estas líneas me limito a hacer públicos y denunciar hechos puntuales que, ¿por qué no admitirlo?, me generan cierta preocupación.

En Argentina estamos acostumbrados a la vigilancia de los aparatos de inteligencia. Ya son parte del “folclore político” doméstico. Nos escuchan los teléfonos, nos leen los correos electrónicos, nos fotografían las asambleas, nos filman en las movilizaciones. Todo el mundo lo sabe. Los recientes casos, tristemente célebres, del oficial de inteligencia de la policía federal Américo Balbuena, infiltrado más de una década en la agencia de noticias alternativa Rodolfo Walsh, así como el “proyecto X” de inteligencia de la Gendarmería sobre organizaciones populares son tan sólo la punta del iceberg. Es lo que apenas salió a la luz. ¿Y todo lo que no se ve? Sólo alguien demasiado ingenuo o completamente desinformado puede imaginar que esto es producto de la “paranoia”.

El aparato de inteligencia y represión del estado opera a través de múltiples vías. Puede consultarse con provecho el libro de Gerardo Yung SIDE, La Argentina secreta (Buenos Aires, Planeta, 2006), donde aparece la descripción del modo de operar del aparato de inteligencia argentino (dirigido y equipado directamente por la CIA de EEUU y el MOSSAD de Israel) sobre el movimiento popular, sus militantes y sus intelectuales. Uno de los tantos departamentos de la central de inteligencia de Argentina está dedicado, obviamente, a la informática. Utilizan tecnología de punta, en gran parte proveniente de Israel. Desde allí interceptan mensajes, escuchan, miran y, ¿por qué no?, arman páginas y blogs en la web.

En ese clima político han aparecido últimamente una serie de páginas de Internet destinadas a contrarrestar a las agencias de información alternativa. Se presentan como gestionadas en forma “amateur” por individuos sueltos o viejitos reaccionarios. Pero por la cantidad de información que manejan, el seguimiento al detalle, día y hora, de movimientos sociales, partidos políticos e incluso individuos, sería imposible que una o dos personas puedan mantenerlas funcionando en forma “amateur”. Es evidente que hay un aparato detrás, una organización de vigilancia colectiva que intenta operar con información de inteligencia sobre la opinión pública. Quien sospeche que esto es “paranoia” que siga disfrutando de su ingenuidad.

En una de esas páginas, titulada CATAPULTA, me acusan con nombre y apellido, incluyendo fotografías de mi persona y tapa de mis libros, de ser un “escritor guerrillero” aduciendo como prueba haber publicado un libro sobre EL CAPITAL de Karl Marx y mi participación durante una década en la Universidad Popular que promovieron las Madres de Plaza de Mayo. Cada vez que publican artículos o notas sobre Néstor Kohan las ubican en la sección CONOCIENDO AL ENEMIGO. En una de ellas pretenden señalarme como “brazo político de las FARC” (referencia a la insurgencia de Colombia, hoy en diálogos de paz en la Habana, Cuba) junto al profesor de economía Jorge Beinstein, ya que ambos pertenecemos al Movimiento Continental Bolivariano (MCB). Véase

Esta página de ultraderecha argentina disfraza su tarea incluyendo “notas color” donde acusan a la Iglesia del Vaticano de ser “demasiado liberal” y otras tonterías similares, pero el eje habitual de sus informaciones son, invariablemente, el seguimiento al detalle de las actividades de la izquierda y de las organizaciones populares.
“Acostumbrado” a nuestra ultraderecha criolla y a sus servicios de inteligencia siempre rodeándonos, dejé pasar esas publicaciones, no sin cierta preocupación.

Un tiempo después de que apareciera mi fotografía en la sección “CONOCIENDO AL ENEMIGO” de Catapulta, viajé a México a un seminario internacional organizado por el Partido del Trabajo (un partido legal e institucional, con representación parlamentaria) y al llegar al aeropuerto de México oficiales de INTERPOL me retuvieron el pasaporte y me llevaron a su oficina. No pasó nada grave. Me devolvieron el pasaporte. ¿Para qué hicieron eso? Nunca lo supe.

Luego fui a Santiago de Chile a presentar la edición chilena de mi último libro sobre el pensamiento teórico del Che Guevara y sus cuadernos de lectura marxista. En el aeropuerto de Santiago, a la hora de sellarme los documentos, comenzó un extenso interrogatorio sobre el contenido de mis clases, los amigos chilenos que me irían a recibir, mis contactos políticos y una serie infinita de preguntas policiales muy detalladas. Me exigían datos sobre las universidades que visitaría. Salí de ese interrogatorio y les pregunté a otros pasajeros si les habían hecho preguntas. Nadie que tomó el mismo vuelo que yo había sido interrogado.

Y ahora me encuentro, de pura casualidad, buscando información en Internet, con una nueva y amarga “sorpresa”.

Aparece una página, claramente de la inteligencia colombiana (por la cantidad de información y de notas diarias dedicadas a la insurgencia y al movimiento popular colombiano), titulada Colombiaopina's Blog donde los editores publican la siguiente nota: “CONOCER A LOS APOLOGISTAS DE LAS FARC: NESTOR KOHAN”. Véase:

Allí utilizan una fotografía mía donde estoy dando una conferencia sobre Karl Marx en Europa. Estos agentes de inteligencia la retocan y la trucan, al peor estilo del stalinismo (que retocaba las fotos donde Trotsky aparecía al lado de Lenin, borrándolo), reemplazando los símbolos de una organización política de Santiago de Compostela (Galiza, estado español) por el escudo de las FARC-EP de Colombia.

Todo el mundo sabe que en Colombia las amenazas de muerte y los asesinatos políticos selectivos estuvieron y están a la orden del día. El caso del profesor Renan Vega Cantor, autor de una gran cantidad de libros sobre historia y Premio Libertador en Venezuela ha sido uno de los más recientes (hasta donde tenemos noticias). Renan Vega vino a la Argentina escapando de ese acoso político y esas amenazas de muerte y recibió la solidaridad de muchísimas personalidades políticas, intelectuales, revistas, cátedras y organizaciones estudiantiles. Lo mencionamos porque es el más cercano y el más reciente del que tenemos memoria.

También sabemos que la clase dominante colombiana no sólo ha amenazado, asesinado y reprimido dentro de su propio territorio nacional. No hace demasiado tiempo el intelectual y dirigente político Narciso Isa Conde, también integrante del Movimiento Continental Bolivariano, recibió un atentado —afortunadamente frustrado— en su país, República Dominicana. Como hacían los militares argentinos de Videla o los chilenos de Pinochet, esta gente vigila, amenaza, mata y asesina incluso más allá de sus fronteras.

Por eso dejé pasar las (falsas) notas acusatorias de los servicios de inteligencia de CATAPULTA. No le di mayor importancia a las “anécdotas” de INTERPOL en México y al rarísimo e inesperado interrogatorio de la policía en Chile. Pero cuando me encuentro ahora con esta burda maniobra de la inteligencia militar colombiana, creo que es hora de hacerlo público. Porque acá hay una coordinación represiva. Estas “coincidencias” no son casuales. Exactamente la misma información (falsa, trucada) y el mismo montaje comienza a aparecer en fuerzas represivas de países distintos.

En la acusación fraguada, malintencionada y pérfida a la que hago referencia, los agentes de inteligencia colombianos pretenden señalarme como “uno de los principales ideólogos de las FARC en este momento”. ¡Qué delirio, Dios mío! Estos fascistas no sólo son reaccionarios de ultraderecha, además tienen graves problemas mentales. ¿Cómo se imaginan que alguien que vive en Argentina, a miles de kilómetros de Colombia, puede ser un ideólogo de una organización de otro país? Como se han quedado sin los viejos cuentos del “comunismo que viene de Moscú o de Pekín”, ahora inventan ideólogos… argentinos. No puedo menos que reírme. Parece un chiste (malo) de argentinos. Los argentinos no sólo han puesto un Papa en el Vaticano, también controlan a las FARC de Colombia. ¡Qué delirantes!

Y no sólo eso, me acusan afirmando lo siguiente “y desde las páginas electrónicas de la organización narcoterrorista “tira línea” [Néstor Kohan] sobre lo que debe ser el comportamiento de los terroristas en el proceso de La Habana”. ¡Qué subestimación tiene esta gente de la insurgencia colombiana! ¿Un movimiento social y político con miles de integrantes, que hace 60 años que lucha en su país, necesitaría que alguien “le tire línea” sobre los problemas colombianos? Ni siquiera tengo datos empíricos de la economía colombiana, de la propiedad de su territorio, del desarrollo de su industria, de los niveles de su comercio exterior. No conozco ni siquiera las provincias colombianas.

¿Cómo “tirar línea” sin vivir ahí ni conocer a fondo un país? ¡Qué delirantes!

En su nota macartista y fraudulenta no se ahorran nada. Me acusan de “terrorista” por haber colaborado durante muchos años con el Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil. ¿Quién en su sano juicio piensa hoy que los campesinos brasileños son “terroristas”? ¿Detrás de estas acusaciones no estará la inteligencia de EEUU?

Los milicos de CATAPULTA me acusan de “terrorista” y “guerrillero” por haber colaborado durante una década con las madres de plaza de mayo (colaboración absolutamente gratuita, agrego… para evitar malentendidos, jamás cobré un solo peso).

Los milicos de Colombia me acusan de “terrorista” por haber trabajado junto a los campesinos de Brasil y por sugerir que lograr la paz en Colombia es muy difícil debido al terrorismo de estado de su clase dominante.

Como “pruebas” incluyen dos notas mías, pequeñísimas. (Estos lúmpenes a sueldo del estado ni siquiera se tomaron el trabajo de leer los libros míos que ellos citan como un pecado gravísimo). Una es sobre la paz en Colombia —que ellos rechazan, pues apuestan a la guerra y a la solución militar del conflicto— y otra es sobre una vieja biografía del escritor Arturo Alape del que hice una reseña bibliográfica hace 15 años.

Sobre la primera nota, “La paz en Colombia”, ni siquiera me había enterado que la agencia de noticias alternativa anncol la había publicado. Tuve que pinchar el link de los fachos para enterarme… porque el original salió en una página española. Si anncol rebotó esa nota, ¿qué problema hay? ¿Es pecado?

Sobre la segunda nota, citan un pequeñísimo texto que escribí en los años 90 sobre una biografía de Arturo Alape sobre Marulanda (buenísima, la recomiendo, la publicó editorial Planeta) que un dirigente sindical argentino nos había regalado, hace como 15 años, a mi padre y a mí. Una biografía literaria que hasta incluye elementos de ficción. La biografía se titula Tirofijo: Los sueños y las montañas. Este texto sobre la biografía de Alape fue escrito en la década del ’90 y lo incorporé al libro Pensar a contramano. Las armas de la crítica y la crítica de las armas. Buenos Aires, Nuestra América, 2007.pp.289-290. Como los fachos no leen libros gordos, porque es mucho trabajo, se tomaron de ese texto donde comparo a las FARC-EP de Colombia con el EZLN de México, trazando analogías y diferencias. Sí, también viajé a México y participé en un encuentro del zapatismo (EZLN) en 1996. ¡Qué pecado mortal!

¡Néstor Kohan defiende la rebeldía del pueblo colombiano!

¡Gravísimo! ¡Llamen a la Inquisición! También defiende a los campesinos de Brasil y a los indígenas de México y estuvo muchos años junto a las madres de plaza de mayo. Podrían haber agregado otros “pecados mortales”. Tuve el honor de conocer a Fidel Castro y a Hugo Chávez. También pude entrevistar a Evo Morales. Michael Löwy (brasileño, de inspiración trotskista-guevarista) prologó dos libros míos. Armando Hart Dávalos (cubano, fundador del Movimiento 26 de julio junto a Fidel) prologó otro texto mío. Osvaldo Bayer (argentino y anarquista) también prologó un libro mío. ¿Y qué? ¿Piensan identificar, marcar y amenazar de muerte a todos ellos? Soy amigo de muchos marxistas de España, Francia e Italia. ¿Piensan cruzar el mar e ir a “marcarlos” al otro lado del agua?

En las acusaciones de estos militares y agentes de inteligencia hay solo un dato cierto. Formo parte del Movimiento Continental Bolivariano… Es verdad. ¡Y a mucha honra! Es más, acabo de escribir un libro entero dedicado a Simón Bolívar y nuestra independencia (Una lectura latinoamericana). ¿Está mal? ¿Tanto miedo le tienen al fantasma de Simón Bolívar?

Como parte del Movimiento Continental Bolivariano hemos compartido un montón de clases y seminarios de estudio con la bandera de Simón Bolívar detrás nuestro (y del Che Guevara, ya que nuestra Cátedra de Formación Política lleva su nombre). Clases donde han participado muchos jóvenes estudiantes, trabajadores de fábricas recuperadas, piqueteros, y militantes populares compartiendo el conocimiento con profesores, escritores, intelectuales y pensadores como Osvaldo Bayer, Vicente Zito Lema, Atilio Boron, Jorge Beinstein, Claudio Katz, el embajador de Palestina en Argentina y varios dirigentes piqueteros. También participaron profesores brasileños, uruguayos, bolivianos, cubanos, venezolanos y chilenos. Las fotografías de esas clases y debates con estos profesores e intelectuales están en Internet. Nunca las ocultamos. ¡Todas clases públicas! ¿Piensan “marcarlos” y callarlos a todos?

Más allá de lo personal, quiero hacer una reflexión mínima sobre las preguntas del comienzo. ¿Desapareció el Plan Cóndor? ¿Ya no hay coordinación represiva a escala continental? ¿Los servicios de inteligencia y los aparatos de “seguridad” (qué palabra engañosa…) no se pasan información, no coordinan la vigilancia, no articulan el seguimiento y la represión?

Sus concepciones, que lamentablemente no quedaron recluidas en el pasado, continúan operando con objetivos precisos:

(1) Aniquilar por la fuerza a todo movimiento social rebelde, desde los tímidos movimientos urbanos y rurales que sólo se proponen reformas puntuales, hasta la insurgencia. TODOS SON ENEMIGOS. Para ellos todos son “terroristas”.

(2) Aislar a los rebeldes: el famoso “sacarle el agua al pez” que en los ’60 promovieron los franceses en Argelia y los norteamericanos en Vietnam, doctrinas que luego se aplicaron a rajatabla en Nuestra América. Que los rebeldes se queden solitos, aislados, sin que nadie opine, sin que nadie hable, sin que nadie vea nada.

(3) Golpear a la cultura de la rebeldía y al pensamiento crítico, considerados como “núcleo central del adoctrinamiento subversivo-terrorista” (según el teórico militar argentino Osiris G. Villegas:

Guerra revolucionaria comunista [Buenos Aires, Pleamar, 1963; primera edición de la Biblioteca del Oficial del Círculo Militar Argentino, 1962]). La cultura es el germen de las revoluciones… por eso en ese espacio hay que vigilar, amedrentar, golpear y si es posible, aniquilar.

(4) Demonizar, satanizar y generar TERROR entre la juventud, el estudiantado, la intelectualidad, los periodistas, las abogadas, los profesores y las profesoras. ¡Qué nadie hable! ¡Qué los escritores no se animen a escribir! ¡Qué nadie investigue nada! ¡Qué los libros no circulen ni se lean!

(5) Sentar las bases de los futuros asesinatos selectivos. En Colombia lo vienen haciendo desde hace décadas. La Triple A argentina (Alianza Anticomunista Argentina) comenzó igual, señalando futuras víctimas. Amenazando. “Identificando”. Marcando.

No quiero ser pesimista. Tengo ganas, tengo deseos que las cosas cambien. No me gusta la cultura “dark” ni hago el culto de la melancolía. Pero tampoco soy ingenuo.

No creo que los aparatos de represión de este continente se hayan transformado en dulces monjitas o inocentes carmelitas descalzas. En Argentina, con formas “democráticas” desapareció Julio Lopez, testigo contra los asesinos militares. Hasta el día de hoy… “nadie sabe nada”.

No creo en la sonrisa hipócrita del presidente Obama. Cuanto más sonríe, más golpes de estado hay. ¿Qué pasó en Honduras? ¿Y en Paraguay? ¿Se desmantelaron las nuevas bases militares estadounidenses en Colombia? No, no le creo a Obama. Es un rubio disfrazado de afrodescendiente. Es más de lo mismo. Su multiculturalismo es una mercancía de shopping que nada tiene que ver con el totalitarismo de su american way of life que nos pretende imponer de mil maneras, cada día más sutiles, vigilancia, control y represión incluida.

No le creo al presidente Santos ni al ex presidente Uribe. Parece que entre ellos están peleados. La página de inteligencia militar que me “marca”, me señala y amenaza, critica a Santos, seguramente a favor de Uribe. No conozco esa interna política de Colombia ni me interesa.

Los nazis también se peleaban entre ellos pero a la hora de matar, asesinaban todos juntos.

Cuando me encuentro ante estas publicaciones amenazantes me acuerdo de algunos viejos, queridos y admirados desde mi adolescencia.
Jean-Paul Sartre, por ejemplo, en medio de la histeria colonialista francesa y europea, se animó a defender los derechos a la rebeldía y a la insurgencia del pueblo de Argelia. No eran demonios, tenían derechos, dijo Sastre fumando su pipa. No merecían ser torturados, violados, asesinados. Sartre se puso en contra a todo el mundo, pero continuó defendiendo a los rebeldes. ¡Y bien que hizo!

Bertrand Russell, viejito, arrugado, completamente canoso, admirador de Leibniz, amante de la matemática y la lógica simbólica, se sobrepuso a las amenazas y no dejó un minuto de condenar la injusta guerra de Vietnam. Incluso lo metieron preso, pero siguió ejerciendo la solidaridad con la gente humilde y los pueblos rebeldes, brutalmente quemados y arrasados por el NAPALM de los marines norteamericanos.

Eric Hobsbawm, viejito judío rodeado de la flema y la neblina inglesa, al hablar de la insurgencia colombiana y el pueblo de Marulanda, no dudó en escribir que “En Colombia se vive la movilización campesina más grande de todo el hemisferio occidental”. No los nombraba como “terroristas” sino como campesinos movilizados.

Noam Chomsky, neurótico obsesivo fascinado por las estructuras del lenguaje y las formas de racionalidad humana, escribió en su libro Estados Canallas. El imperio de la fuerza en los asuntos mundiales (Cambridge, South End Press, 2000; Buenos Aires, Paidos, 2001) que la insurgencia colombiana no constituye una banda de delincuentes, secuestradores, bandoleros y forajidos y, menos que nada, una “narcoguerrilla terrorista” sin ideología. ¿También lo van a marcar e identificar como “apologista de las FARC”? ¿También lo van a amenazar? ¿Van a ir a fotografiarlo hasta su casa en Estados Unidos?

Al enterarme que estos milicos, policías y aparatos de inteligencia me señalan con nombre, apellido y fotografías, me cuesta dormir.

Mentiría si dijera que no tengo miedo. Sería una bravuconada tonta. Sólo alguien delirante puede no aferrarse al principio de realidad. Si quieren generar miedo, lo logran. La cuestión es qué hacemos nosotros con nuestros miedos. ¿Nos sometemos? ¿Nos anulamos como sujetos? ¿Dejamos de ser quienes somos? ¿Dejamos de escribir? ¿Abandonamos las clases de formación política? ¿Nos callamos la boca frente a la larga mano del terrorismo de estado?

Max Horkheimer decía “La lealtad a la filosofía significa no permitir que el miedo disminuya nuestra capacidad de pensar”. Y tiene razón. Todavía hoy tiene razón. Hegel, otro gigante del pensamiento, en su Fenomenología del espíritu escribió que “Solo si se pone en juego la vida, se conserva la libertad”. Y nuestro querido Rodolfo Walsh cerraba su carta a los mugrientos asesinos, terroristas de estado: “sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”. Por la misma época de Rodolfo Walsh, en plena dictadura militar de Videla, mi padre fue amenazado de muerte, tuvo que irse de la casa y andar escondido. Nunca dejó de ser quiera era. No pudieron con él.

Así que no dejaremos de hacer lo que hacemos. Seguiremos estudiando y escribiendo, continuaremos con las clases itinerantes de formación política, no dejaremos de investigar ni de denunciar los crímenes del terrorismo de estado.

Buenos Aires, 24 de mayo de 2013