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domingo, 23 de diciembre de 2012

Foro abierto ciudadano por la paz, propone Piedad Córdoba


Piedad Córdoba



Por Horacio Duque


Se realizó el Foro agrario acordado por la Mesa de Conversaciones de La Habana, cuya organización se encargó a las Naciones Unidas y la Universidad Nacional.

Su deliberación fue productiva y la participación social es meritoria. 1400 personas se hicieron presentes, 550 organizaciones se registraron y llegaron delegados de 36 regiones del país. Campesinos, líderes agrarios, expertos, consultores, funcionarios estatales, líderes políticos y empresarios, trabajaron durante tres días en un ambiente de respeto y pluralismo, exponiendo sus tesis y puntos de vista sobre el problema agrario. Nada de insultos, ni descalificaciones dogmáticas. Un escenario de la democracia participativa que todos queremos para Colombia desde hace muchos años. Sin amenazas ni guerras sucias.

La nota discordante corrió por cuenta del jefe ganadero del Cesar que sigue en su tónica uribista de ataques y descalificaciones falaces al proceso de paz que avanza en La Habana. Para la historia, quedó identificado como el peor enemigo de la reconciliación y la solución del conflicto social y armado en el siglo XXI.

Nos quiere mantener en el desangre, la destrucción, la desigualdad, la pobreza y la violación perpetua de los derechos humanos de los campesinos más pobres de la nación. Se negó a participar del Foro porque prefiere las amenazas, presiones, la violencia y compincheria con los ejércitos privados de los hacendados del ganado. Solo queda esperar que la justicia actúe en este caso que discurre por los campos del derecho penal, según las pruebas aportadas por Mancuso y otros jefes “paras” desde las cárceles de los Estados Unidos, que indican la estrecha e ilegal relación del Gerente de Fedegan.

Bastante similar a la de Visbal Martelo, la voz cantante de los señores feudales de Sucre, callado ahora debido a su encarte criminal con la Fiscalía que lo dejó sin la Embajada de Lima, hasta donde fue a parar el ex senador Mauricio Pimiento, el parapolítico uribista, para hacerle compañía a su actual esposa, gracias al “favorcito” de la muy “profesional” Canciller Holguín.
Asuntos menores que no merecen más comentarios.

El Foro agrario es, junto a la página Web para la paz en funcionamiento, una extraordinaria manifestación de la participación de la sociedad en los diálogos de La Habana. Intervención que algunos no consideran apropiada por cuanto la excesiva deliberación popular, según su criterio, no es saludable en el mecanismo de la Mesa de conversaciones. Es muy probable que en el pasado hubiese ocurrido una experiencia traumática al respecto, afectando el curso normal de las negociaciones. Sin embargo, en este caso estamos delante de un plan bien estructurado y gestionado con mucha seriedad, con unos resultados aceptables. Han quedado 4000 propuestas que serán entregadas en la capital cubana el próximo 8 de enero para que los plenipotenciarios de la paz puedan trabajar con mejores elementos de juicio en el tema del desarrollo rural y ofrecer así un resultado al país con un informe sobre el tema, que, a decir verdad, no sería un pacto consolidado porque según lo establece el Acuerdo especial “nada está acordado hasta que todo este acordado”, que Santos quiere sea en Noviembre del 2013. Amanecerá y veremos.

Desde luego, el tema de la participación e intervención de la sociedad civil es una variable central en la política de paz. Los otros temas de la Agenda (son 5 adicionales) deben profundizar la democracia participativa y para el efecto la líder del Poder Ciudadano, la distinguida senadora Piedad Córdoba, propuso en la sesión final del Encuentro, la conformación de un Foro Abierto Ciudadano por la Paz (FACPP). 

La propuesta fue acogida por consenso y lo que procede es que La Mesa de Conversaciones de La Habana la organice y desarrolle para que millones de colombianos consoliden con su participación, el esfuerzo que se hace hoy, por el Presidente Santos y las FARC/EP, para superar el conflicto y construir una paz estable y duradera.

Es que la mayor participación de la sociedad civil es la medicina perfecta para que los enemigos, abiertos y solapados, de la paz no salgan adelante con sus oscuros planes de guerra y violencia, que nos dejen con otros cien años de muerte. 

Por los resultados alcanzados, podemos afirmar, sin exageraciones, que el Foro Agrario fue un éxito total. Legitima la estrategia de paz en curso. 

Súmele el excelente resultado de la tregua unilateral de las Farc que ya completa más de un mes y el cierre del 2012 augura un 2013 promisorio para Colombia.

sábado, 28 de julio de 2012

Piedad Córdoba se defiende en una carta pública contra los ataques de funcionarios del estado colombiano






Piedad Córdoba se defiende en una carta pública contra los ataques de funcionarios del estado colombiano

A raíz de la defensa a los pueblos indígenas, campesinos y habitantes en general en el norte del departamento del Cauca, la luchadora popular Piedad Córdoba fue hace unos días nuevamente objetivo por un furioso ataque de varios funcionarios y ministros del Estado colombiano.
En la carta abajo, que ANNCOL reproduce en su totalidad, la ex senadora se defiende contra los ataques lanzados. Uno de los remitentes es el procurador Alejandro Ordóñez, activo en Opus Dei y el mismo que destituyó y deshabilitó a Córdoba por 18 años.
La luchadora incansable no se doblega, lo que muestra el contenido de la carta.
2012-07-28REDACCIÓN ANNCOL
Ver el video de la intervención de Piedad Córdoba:http://youtu.be/xKyJWG1xx4Q


Acompañando a los habitantes en el municipio de Miranda, norte del Cauca, en su lucha
para impedir la construcción de una base militar, fortaleza militar para la entrega a las mineras
transnacionales y nacionales de territorios de la cordillera occidental que contienen oro.

PIEDAD CÓRDOBA:

Carta abierta a las ciudadanas y ciudadanos, al Partido Liberal colombiano y a la opinión pública nacional e internacional
Hace un mes, en mi calidad de dirigente política y social, expresé en el municipio de Miranda, Cauca, mis puntos de vista acerca de los derechos de la población. Hoy, me he enterado de la polémica que dicha visita generó, debido a unas imágenes editadas y publicadas por algunos medios de información que las recibieron de fuentes oficiales.
Conociendo las reacciones del presidente del Partido, Sr. Simón Gaviria, en las que se refiere a mis palabras como alejadas de los postulados ideológicos del Partido Liberal, y las del procurador Alejandro Ordóñez, que junto con algunos otros altos funcionarios piden se me procese por diferentes delitos, deseo manifestar que estoy dispuesta a aclarar mi responsabilidad jurídica y política, y ante todo mi responsabilidad moral con Colombia.
En tal sentido, es irónico que quienes han promovido de una u otra forma decisiones políticas a espaldas de los intereses del país, indiferentes a las injusticias, exclusiones y discriminaciones que viven cientos de comunidades indígenas, campesinas, afro descendientes, sectores urbanos empobrecidos, sectores medios, mujeres, y personas con diversas opciones sexuales, y en general amplios sectores sumidos en la desigualdad, se asuman aquellos como jueces, desbordando nuevamente sus competencias o pretendiendo ganar legitimidades para sus intereses.
Interveniendo en el foro.

Me acusan de “instigar al delito”, "asonada", "concierto para delinquir" e "incitar a la violencia" por referirme básicamente al retiro de las bases militares que ponen en peligro a la población y por sumarme al llamado que pide la revocatoria del Congreso y que algunos sectores plantearon al mandato del Presidente.
Mis declaraciones son legítimas, justificadas y precisas, y acuden al supremo recurso del pensamiento y la libertad de opinión que convoca la acción civilista y pacífica, como lo vengo sustentando sin dobleces hace muchos años, siempre en el marco de los principios de un Estado democrático moderno.
Parte de ese legado histórico del derecho y del humanismo se encuentra en obras y valores incluso anteriores a la Revolución Francesa de 1789, en Tomás de Aquino, Tomas Moro, Pedro Claver. O en nuestra historia, basta detenerse en pasajes de la vida de José Antonio Galán, asesinado en 1782, hace 230 años, o en el pensamiento de Gaitán, Uribe Uribe, López Pumarejo. O en una mirada universal al repasar la obra de Henry David Thoreau sobre la desobediencia civil, o a autores como Mahatma Gandhi o Martín Luther King.
Por que evidentemente en la modernidad, en un Estado de Derecho, se comprende con nitidez la diferencia entre los delitos que desean se me imputen por instigación, y la legitimidad de la actuación en libertades, en conciencia y en Derecho.
Lo que he hecho, en relación con la situación que padece el norte del Cauca, y también otras regiones, es recordar que hay al menos dos derechos de primer rango a los que la población no puede ni debe renunciar:
1.   El derecho humanitario, que prohíbe que las partes contendientes, sean militares o guerrillas, se instalen entre la población civil para convertirla en escudo, protegiéndose indebidamente, exponiéndola o haciéndola objetivo de acciones bélicas.
El derecho internacional es claro en este aspecto, por lo tanto invito a un debate público, pluralista y respetuoso de las diferentes posturas jurídicas y políticas sobre esta materia. Colombia necesita un cambio en la política, cuyo primer objetivo debe ser no acrecentar más la militarización y el saqueo, sino abrir la puerta para un diálogo de todo el país, de todos los sectores, de todas las regiones, porque es necesaria la paz y el logro de la justicia social.
2. El derecho a la protesta, a la opinión, a la desobediencia civil y a la objeción de conciencia, respaldado en el pensamiento humanista liberal y social. Se expresa, en este caso, de dos maneras: en primer lugar llamando a la defensa pacífica por y desde la población civil atacada, velando por su protección, su libertad, derechos y recursos, desde su propia cosmovisión, a favor del territorio que está siendo militarizado y cruzado por dos modelos de desarrollo de la guerra. En segundo lugar, adhiriéndome al torrente que muchas ciudadanas y ciudadanos han desatado, de la necesidad de revocar el mandato de poderes que no están salvaguardando intereses sociales o públicos sino amparando solamente los intereses privados.
En el transcurso de mi quehacer político siempre he acompañado las justas reclamaciones en derecho de comunidades indígenas, de campesinos, de mujeres, de afro descendientes; así como otras expresiones para que los derechos de los colombianos sean una realidad.
Su solidaridad con los campesinos de Calandaima.

Mi presencia en Miranda respondió al acompañamiento solidario, humanitario y humanista que durante años he realizado a procesos políticos y sociales y mi compromiso con la búsqueda de la paz y la justicia social.
Es claro, y es un menosprecio a su memoria ancestral, a su creatividad y valentía, que las comunidades indígenas, quienes padecen, como otros sectores, el conflicto armado, claman por la humanización y la paz, que sus movilizaciones, que han desarrollado por sí mismos hace muchos años, sin mis expresiones de solidaridad y de preocupación, en el Cauca y en decenas de regiones del país, son una prueba de esa firme voluntad colectiva que busca hacer realidad el sagrado Derecho a la Paz, que consagra el artículo 22 de la Constitución Nacional.
Estas manifestaciones, al igual que las campesinas y afrodescendientes, y de otros sectores de la sociedad, indican la necesidad de dialogar, ante los costos en vidas y daños irreparables para los civiles, para los combatientes de los bandos enfrentados, para la economía del país, por los efectos sociales y ambientales que hacen inviable una sociedad reconciliada en una democracia profunda.
Los momentos que vivimos de crisis en diversos planos son una invitación al país, a las colombianas y colombianos sin distinción, a decidir la búsqueda de la paz en una democracia política y social, y no una guerra prolongada, sin esperanza, de aniquilamiento lento, doloroso, inhumano, destructivo.
Piedad Córdoba Ruiz28 de julio de 2012

jueves, 26 de julio de 2012

Procurador, Águilas Negras y Mindefensa, quieren destruir a Piedad Córdoba

Se intensifica la cacería de brujas contra Piedad Córdoba. El Estado colombiano no
permite ser cuestionado. El costo podría ser el más alto para la insobornable luchadora.


Por Horacio Duque Giraldo

Intervención de Piedad Cordoba en Calandaima, Municipio de Miranda, Cauca, caravana humanitaria.




BOGOTA / ANNCOL / Piedad Córdoba, la valiente mujer colombiana que se ha convertido en el referente ético y progresista para millones de colombianos por su entereza, coherencia, compromiso y tenacidad, ha sido escogida como blanco preferido de retorcidos individuos que mediante la manipulación de procedimientos, oscuros y bárbaros, la quieren destruir, para que no les siga desestabilizando su nefasto dominio político.
En ese negro propósito coinciden Alejandro Ordóñez, el Procurador General de la Republica, las Águilas Negras emblema de las Bandas Criminales que integran expolicias y exmilitares (uribistas) del Estado y Juan Carlos Pinzón, el actual Ministro de Defensa del señor Santos.
A. Ordóñez, un retardatario santandereano en toda la línea, aferrado a doctrinas religiosas desuetas y reaccionarias, las cuales le sirven de fundamento para sus fraudulentos pronunciamientos disciplinarios y regresivas determinaciones sociales, ha hecho de la persecución a Piedad Córdoba un oficio cotidiano en el alto cargo que ostenta. Mediante la manipulación de indicios judiciales y el arreglo de “pruebas” policiales que han sido descalificadas por expertos magistrados de la Sala Penal de la Corte, aceleró pronunciamientos disciplinarios con el fin de despojar de su investidura a Piedad Córdoba como Senadora de la Republica, cargo que ha ejercido muchos años, destacándose por la seriedad y diligencia en el cumplimiento de sus tareas de representación democrática. En explicito concierto con las camarillas uribistas de extrema derecha, ha llegado hasta el punto de inhabilitar casi de por vida a la dirigente para que no pueda de ejercer cargos en ninguna institución publica colombiana. Así que por cuenta de este despreciable abogado, Piedad Córdoba está haciendo el recorrido que en otros momentos debieron hacer seres humanos como Gandhi, Mandela, Martín Luther King y cientos de luchadores por los derechos de los humildes. Honor que le hace.
Le provoca rabia al Estado, el Poder Fáctico, el hecho que la luchadora toma parte y apoya
las movilizaciones populares para cambiar un modelo que ha dejado al pueblo en miseria.

LO CURIOSO ES QUE AL TIEMPO que se da dicho procedimiento disciplinario, una de las mas poderosas bandas criminales, las Águilas Negras, integrada por exmiembros de la Fuerza Pública, ha implementado un tenebroso plan para asesinarla con la utilización de sofisticada tecnología de punta. Uno de los individuos comprometidos en los planes ya le ha contado a la Prensa los detalles incluidos para lograr el magnicidio promovido por Hernando Medina, un exoficial del Ejército, autor de la muerte de Manuel Cepeda, quien ha recibido financiación de militares retirados de alto rango, empeñados en la eliminación de la Senadora.
Pero lo más curioso es que hoy, el doctor Juan C. Pinzón, hijo de un General de la Republica, actual Ministro de Defensa, ha pedido que se judicialice a Piedad por el solo hecho de haber ido hasta Miranda, Cauca, con el fin de dar su apoyo y solidaridad a los indígenas y campesinos víctimas de la guerra y el militarismo de atropello que promueve el señor Santos y su incompetente y mediocre Ministro, en la región, el que muchos senadores y políticos piden sea destituido por su abierta ignorancia en asuntos militares y de orden publico.

ESTOS TRES JINETES DEL ODIO quieren ver a la dirigente muerta, inhabilitada, encarcelada, marginada, ignorada y desconocida por la sencilla razón de que se convirtió en la fuerza de los pobres, de los indígenas, de los campesinos, de los obreros y de millones de colombianos que piden a gritos paz, justicia y equidad para la nación. En el dolor de cabeza de las poderosas oligarquías dominantes.
Con los campesinos e indígenas en el municipio de Miranda, norte del Cauca, para impedir
la construcción de una base militar que facilita la entrega de los recursos naturales a las
mineras transnacionales y nacionales.

Pero, están muy equivocados. Estos demonios no pasaran. Piedad no tiene reversa. Esta hecha del mejor y superior material humano y tendrán que padecer su voz, sus denuncias y su heroica lucha por transformar de raíz esta Nación.
Hay que brindar toda la solidaridad y apoyo a Piedad Córdoba, que es nuestra hermana en la lucha por una nueva Colombia, por una Colombia que se puso en Marcha Patriótica para alcanzar la segunda y definitiva independencia.