sábado, 29 de septiembre de 2012

La agenda para el Paro Nacional durante todo el mes de Octubre

El paro va en contra la entrega de recursos naturales a las transnacionales,los aliados de Santos que ven sus posibilidades en el proceso de paz.

Movilización popular de la multitud indignada

Horacio Duque Giraldo.

Esta es la Agenda de acciones y el pliego de reivindicaciones de la multitud indignada que se organiza y se movilizará en los primeros días de octubre y a lo largo del último trimestre del año. Los derechos de las más diversas expresiones de las clases populares de nuestro país apalancan su movilización y la potencia de su lucha por una verdadera democracia, por la justicia social, por la paz y contra el modelo neoliberal extractivista del señor Santos.
Hay que sumar, reunir y coordinar todas las luchas de nuestro pueblo, por mínimas que ellas sean. No puede ser que la oligarquía santouribista desvíe los objetivos centrales y estratégicos de la lucha popular y revolucionaria.
Que se expresen y sientan los plantones, el mitin, la marcha, la manifestación, el articulo de prensa, el programa de radio, la conferencia, el debate, en fin todas las manifestaciones de la inconformidad, de la protesta, del reclamo de todos, sin excepción y con optimismo y fuerza. Ese es el camino de los derechos del pueblo.
QUE EL SEÑOR SANTOS y sus “jugadas politiqueras” no engañen al pueblo. Menos sus encuestas de recuperación de popularidad, verdadero potpurrí de la demagogia oficialista.
Pongo a disposición la Agenda de la movilización. Hay que difundirla y hacerla conocer por todos los rincones.
Más acción de masas y menos politiquería y clientelismo de caudillos que frustran la constitución de subjetividades más potentes.

Convocatoria semana nacional de la indignación

“Vamos por la paz con una”

Los obreros, trabajadores, campesinos, estudiantes, cristianos, intelectuales, mujeres, jóvenes, indígenas, afrodescendientes, pobladores de los barrios y demás sectores sociales y populares, realizaremos del 4 al 12 de octubre de 2012 una JORNADA NACIONAL DE INDIGNACION.
El deterioro paulatino de la calidad de vida y la pérdida sistemática de derechos, garantías y libertades democráticas son las razones fundamentales para manifestar nuestro rechazo e indignación contra las políticas neoliberales y de globalización implementada por el imperialismo, las clases dominantes colombianas y el régimen de Juan Manuel Santos.
·         Indignación por la entrega del territorio nacional a los consorcios internacionales para el desarrollo de mega proyectos mineros, energéticos, agroindustriales y petroleros.
·         Indignación por la entrega de bases militares al ejército de los Estados Unidos.
·         Indignación por convertir el derecho a la salud y la educación en una mercancía. 
·         Indignación por el despojo de tierras y el desplazamiento forzado de millones de colombianos.
·         Indignación por el asesinato, desplazamiento, amenaza e intimidación de los dirigentes sindicales, sociales, indígenas y populares, además de la criminalización a quien opina diferente y no está de acuerdo con las políticas impuestas.
·         Indignados con la guerra, las masacres generalizadas, los desplazamientos forzados, los asesinatos de jóvenes en campos y ciudades.

Por estas y muchas otras razones realizaremos las siguientes acciones de protesta en todo el territorio nacional que articule las diferentes iniciativas del movimiento social y popular.

4 DE OCTUBRE
- Movilización por el trabajo digno impulsada por las Centrales Sindicales y el Comando Nacional Unitario.
- Movilización Nacional de la MANE por un billón mas para la Universidad publica.

8 DE OCTUBRE 
- movilización por la paz e instalación de la mesa social con la consigna Vamos por la Paz con una Agenda Social.
- Jornadas de agitación en las Universidades del País y rueda de prensa nacional de la MANE.

9, 10 y 11 DE OCTUBRE
 -Campamentos por el derecho a la salud en Bogotá y demás regiones del país.
-Jornada nacional por el derecho fundamental a la Salud y la Seguridad social en
 Bogotá, nos movilizaremos en varias localidades (San Cristóbal,
Suba, Usaquén, entre otras), y convocamos desde ahora, para el 11 de
Octubre a la jornada que iniciará frente a las instalaciones del Ministerio del
Trabajo (Carrera 14 No. 99-33), para ir luego a la sede de Acemi (Calle 104 A N. 21-47) y terminar frente a la dirección de Saludcoop (Avenida Calle 116 Nº 21 – 37).

12 DE OCTUBRE
- Movilización de la MANE, estudiantes indignados movilizándose por una educación para un Nuevo país.
- Paro Nacional. 
- Eventos y acciones del movimiento indígena y agrario.
OTRAS ACCIONES QUE ESTAREMOS IMPULSANDO 

17 DE OCTUBRE
-Movilización Nacional de la MANE para presentar la exposición de motivos y articulado del Proyecto de Ley Alternativa de Educación Superior.

19 DE OCTUBRE
-Marcha y festival por la defensa del agua, la vida y el territorio – Ibagué (Tolima).

20 Y 21 DE 0CTUBRE
Encuentro Nacional de Estudiantes de Secundaria.

26 DE OCTUBRE
Cabildo Nacional de Vivienda.

30 DE OCTUBRE
-Marcha territorial por la salud y la seguridad social. (Localidad de Suba - Bogotá)

TODO OCTUBRE
-Por la defensa del territorio del río Magdalena y el Macizo Colombiano, respaldo a la recuperación de tierras en el proyecto minero-energético del Quimbo – Huila.

10 DE DICIEMBRE
-Encuentros y movilizaciones para reivindicar que el Gobierno garantice el respeto y ejercicio pleno de los Derechos Humanos fundamentales del pueblo Colombiano. 
Transitando Caminos de Unidad para la Movilización Social Y Política

jueves, 27 de septiembre de 2012

Justicia colombiana es política y no falla en derecho sino en clara guerra a la oposición política



Libertad inmediata para Joaquín Perez Becerra y todos los presos políticos y de conciencia en Colombia





Bogotá 24 de Septiembre de 2012

1
Es un serio retroceso para la Justicia Colombiana los yerros en Derecho que tanto la Fiscalía General de la Nación a través de la doctora NANCY ESPERANZA PARDO BONILLA, Fiscal 19 Especializada de la Unidad Nacional contra el Terrorismo, el Señor Juez Séptimo Penal del Circuito Especializado con Función de Conocimiento de Bogotá, los auxiliares de la justicia apresurados y con conflicto de intereses, haya cada uno en su competencia agredido al Derecho Interno y peor aún a los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos, que Colombia como Estado Parte ha suscrito a través de sus respectivas Leyes Aprobatorias de Tratados Internacionales, en el entendido que esta Normatividad Internacional sobre Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, prevalecen y además hacen parte de nuestro Ordenamiento Jurídico.

2
Estos dos Despachos y Operadores Judiciales o no saben, que no les exime de su responsabilidad prevaricadora, o lo hacen de buena fe en su personalísima hermenéutica y de manera consciente aunque errada, alineándose en la orilla de los guerreristas y contra el garantismo procesal tanto nacional como Internacional cuando, sin hechos concretos que avalen su despropósito jurídico, con pruebas mal habidas, con conceptos asincrónicos y plenamente acomodaticios a los intereses no de la justicia sino de la caballeriza castrense, con incongruencias fácticas e Iuris, Reparos de la Procuradora, Falla este Despacho Judicial Séptimo Penal del Circuito Especializado de Bogotá, atropellando la misma Justicia. A pesar de los reparos sustentados en Derecho por la señora Procuradora Doctora RITA ELVIRA PINEDA VILLAMIZAR, reparos no tenidos en cuenta, pues según parece ya había prejuzgamiento, esa era la conclusión generalizada de quienes conocieron este exabrupto judicial.
¡Toda una tragedia jurídica y antidemocrática!

Lo que ilegitima e invalida su precario pero vulnerador Fallo, Providencia emanada el pasado 17 de Septiembre de 2012 en Bogotá contra un periodista, integrante de la población civil, ciudadano de otro País, colombiano de nacimiento, pero no afecto al Régimen Político que representan estos dos Despachos Judiciales, vulnerando todos los Derechos Universales conquistados por la humanidad al señor, amigo y camarada Joaquín Pérez Becerra, cuando lo condena a ocho años de privación de su libertad por el sólo hecho de ser parte de la Oposición Política Colombiana y trabajadores del periodismo alternativo.
3
Este Régimen Colombiano en vez de darnos protección a la Oposición Política nos da detención y agresión judicial, penalizando una vez más a quienes pensamos diferente y somos Oposición Política a este Régimen Político Colombiano que se ha caracterizado por su corrupción y su esencia narco mafiosa, situación que degrada e ilegitima no sólo a la justicia colombiana sino a todo el Estado Colombiano; lo que fortalece nuestro propósito de construir un Estado de Nuevo Tipo donde la Población sí pueda ejercer de verdad los Derechos Universales y así haya Paz con Justicia Social.

Este fallo inocuo contra Joaquín Pérez Becerra y contra todas y todos los Presos políticos por ser antijurídicos, ilegítimo e ineficaz cada uno de ellos, nos da la razón histórica para oponernos a esta injusticia colombiana, a esta inequidad donde quienes producen socialmente la riqueza no les queda a ellos, pues otros pocos de manera privada se la apropian; nos da pié a no estar de acuerdo con la guerra ni la violencia estatal contra el pueblo, ni de acuerdo con los servidores públicos civiles y militares que diariamente hacen apología a la guerra y a la violencia con montajes y acciones de terrorismo de Estado. 

4
El Fallo condenatorio emanado por este Juzgado Penal del Circuito Especializado de Bogotá colabora a la guerra y atenta contra la Paz y la Convivencia, lo que obliga al Tribunal Superior de Bogotá a nulitarlo y decretar la libertad inmediata incondicional y entregarlo a la Embajada Sueca en Bogotá para que lo traslade a Suecia de donde es ciudadano y pueda seguir ejerciendo sus Derechos como Director de la Agencia de Noticias Nueva Colombia ANNCOL que actúa legal y amparada por las diferentes Declaraciones, Pactos, Convenciones y diferentes Tratados Internacionales que nos permite hacerlo a quienes trabajamos en los medios de comunicación sin traba alguna.

Las Farc-Ep demostraron ser más garantistas que estos dos Despachos Judiciales Colombianos, pues en plena y física guerra entregaron a la libertad al periodista francés, mientras en caso contrario la Justicia Colombiana que se supone es legal, en vez de darle protección a los Derechos de un periodista, a un comunicador como lo somos todos nosotros, le da detención y una pena absurda a Joaquín Pérez Becerra.

Es toda una barbaridad de la guerra con careta de justicia, y que si se llegare a comprobar, que la justicia colombiana ha sido utilizada como arma de guerra, como un tanque militar judicial, se reafirma nuestro axioma que vivimos en pleno terrorismo de Estado, y sus operadores judiciales que cometen estas conductas, en pleno Derecho Interno, son prevaricadores, pues el montaje organizado desde los cuerpos de inteligencia ha prevalecido sobre los principios de la democracia.

5
Aquí son culpables tanto esos operadores judiciales por sumisión a las FFMM y a la guerra que está proscrita por la humanidad, como aquellos y aquellas de dentro y fuera del Estado que así coadyuvaron esta Providencia Condenatoria ilegítima e ineficaz aunque tenga visos de legalidad.

Aquí hay que recordar que en Colombia ya se ha convertido en política de Estado sistemática y permanente la construcción y fábrica de testigos y desertores falsos para ganar prebendas económicas, de ascensos, privilegios. Todo un negocio macabro denunciado por todos los medios que no son de ANNCOL, sino que por ser notorios y públicos, es decir, incontrovertibles, ha sido el conjunto de los medios de información privados del statu quo quienes lo han denunciado.

El caso más diciente y último conocido es el del señor Gustavo Muñoz Valencia, un uribista y santista de tiempo completo, que a pesar de ser abogado, como dice ser, es un Conservador de Popayán, con un primo del Partido de la U e hijo de un gamonal liberal caucano, el señor Aurelio Iragorri Valencia también de Popayán, a quien yo llamé el “encomendero”. Y por eso el Cauca está como está: abandonado y criminalizado por protestar. 

6
De este Incongruente, desde el punto de vista Penal, fallo condenatorio del Juez Séptimo Penal del Circuito Especializado de Bogotá quien se arrogó la competencia que no tenía de dar credibilidad como supuesta prueba sobreviviente a toda la Operación Odiseo donde fue ejecutado extrajudicialmente Alfonso Cano, una prueba mal obtenida, sin cadena de custodia, y en una operación militar yankee colombiana constitutiva de crimen de guerra, como la misma Operación Fénix donde en otro crimen de guerra y de Agresión murió Raúl Reyes junto a la Operación Sodoma donde murió Jorge Briceño en un Bombardeo desproporcionado como todos los anteriores, se desprende la necesidad social para que la Autoridad Competente y sus respectivos Jueces Naturales inicien acción penal contra los creadores de fábricas de testigos y desmovilizaciones falsas como la llamada Fundación Nueva Esperanza dirigida por el señor Gustavo Muñoz Valencia, quien en oportunidad pasada tuvo la desfachatez de amenazarme públicamente de muerte, conducta antijurídica de este individuo que yo judicialicé. 

Es este nuevo momento que alerto a las autoridades y a la UNP a fortalecerles a Athemay Sterling Acosta y Rodolfo Ríos Lozano eximios abogados sus esquemas de seguridad tal como ellos lo han predicado, por la gravedad del asunto, y que por defender el Derecho, la Paz y la Democracia, estamos seriamente en peligro de muerte. O será que la UNP nos quiere muertos o exiliados, aunque nunca lo haremos, pues Colombia como Estado Parte está obligada a propender por nuestra seguridad y la de toda la Población Colombiana agredida. 

7
Es todo un entramado creado para usar dolosamente las ramas del Poder Público como armas de guerra vulnerando entre otros Derechos el de la Paz, prescrito en el 22 Constitucional, que indica que la Paz es un Derecho y un Deber de Obligatorio Cumplimiento.

Por esto el Tribunal Superior de Bogotá debe aceptar la impugnación impetrada por el prestigioso abogado Rodolfo Ríos Lozano, que yo coadyuvo como Abogado en pleno ejercicio de mis Derechos, Rodolfo Ríos Lozano defensor de mi colega y camarada Joaquín Pérez Becerra, ordenar en favor de Joaquín Pérez Becerra su libertad inmediata ya mismo por conveniencia estatal, constitucional e institucional, e iniciar todas las acciones penales contra presuntos y confesos culpables de conductas dolosas y delictuales de los fabricantes de testigos falsos y montajes contra personas de bien de la Oposición Política, del Movimiento Popular que se manifiesta de múltiples maneras.

Pues el constitucional 18 colombiano no es para jugar, ni falsearlo, es un Derecho Universal, inviolable, inalienable, permanente, interdependiente, indivisible, inderogable, imprescriptible, y como todos los Derechos Universales, derechos progresivos que los jueces deben tutelar y no vulnerar.
En el marco de estos Derechos que son míos también, que los tengo incólumes, además irrenunciables públicamente exhorto a los Órganos Competentes a actuar para evitar continúe esta agresión al Derecho, a la Población y a la Oposición Política que somos el Movimiento Popular en su conjunto.

Convierto públicamente como lo haré en la Fiscalía General de la Nación esta Denuncia Pública en Denuncia impetrada donde corresponda, pues no puede prevalecer la guerra sobre la Paz, ni la Injusticia sobre la Justicia y los Derechos.

Por el Doctor Athemay Sterling Acosta,

Abogado Defensor de los Derechos, Ex Consejero y Ex Asesor Departamental de Paz en el Valle del Cauca en varias Administraciones del Gobierno, Ex Candidato Gobernación Valle del Cauca Colombia, Director de Radio Televisión Palenque.

Bogotá 24 de Septiembre de 2012



Santander de Quilichao mi pueblo querido




Santander de Quilichao mi pueblo querido


Por Athemay Sterling Acosta, Abogado Defensor de los Derechos, ex Consejero y Ex Asesor de Paz Departamental del Valle del Cauca en varias Administraciones del Gobierno. Catedrático Universitario. Escritor y Poeta. Director de Radio Televisión Palenque.
Santander de Quilichao Octubre de 2012

Siempre ha estado en mi conciencia  la Tierra de Oro en todos los lugares del mundo donde me he encontrado en mis funciones intelectuales y de Abogado Defensor de los Derechos de los Pueblos. Ha andado conmigo igual que el suscrito mi Santander de Quilichao donde aprendí mis primeras letras en tres legados de la historia: Voz de la Democracia donde mi madre Educadora me enseño a leer, igualmente en Documentos Políticos Revista Científica del Partido Comunista Colombiano, también en el primer libro que leí a los seis años de edad que ella me llevaba de la Biblioteca del Concejo Municipal de este bello Municipio, un extenso Libro donde se explicaba la historia de Francisco I. Madero y la lucha de los Pueblos por sus Derechos en plena Revolución Mexicana cuando los yankees robaron todo el norte de México y lo anexaron cruentamente a este País Imperialista, que agredió mis Derechos como Abogado Litigante Internacional defendiendo Yo los intereses del Pueblo Colombiano.

EEUU País imperialista, carcelero y vulnerador de los Derechos Humanos donde ya no debe quedar la Sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la caduca OEA.
Hoy no he regresado sino que siempre he estado aquí, hemos sido como el doble yo simultáneo en una tierra ejemplar de la verdadera multiculturalidad y plurietnicidad, donde Ararat somos Sterling, Luna somos Cuellar, Mina somos Sadonik, Balanta somos Jerónimo mi compañero, Rueda y Dairo juntos a Cabreras, Velascos y Acosta, Lucumí mirando al Quilichao, los Viáfara y Galarza mis profesores del alma, saboreando no sólo las mieles de mi pueblo panelero, sino la violencia que en mi vida primero conocí, allá en la Rafael Tello cuando en mi época del sesenta ya se asomaba ante nosotros los niños de la época este cruento conflicto social y armado colombiano, y cuando los Comunistas sufrimos la ilegalización por parte de la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla.

Nunca se ha borrado de mis recuerdos cuando al interior de los Bomberos en la Escuela Rafael Tello, cuando mi madre llevaba  en recreo las medias nueve, todo un perico con cebolla y tomate, arroz y patacón con chocolate que comía con mis compañeros en recreo ahí junto, o mejor cerquita, a decenas de campesinos asesinados por el ejército, tirados en el piso, ahora en Derecho decimos ejecutados extrajudicialmente, y conocido como “falsos positivos”, que las FFAA les moteaba como bandoleros, sin serlo, lo supe luego.

Pero niño se me quedó y aún mantengo ya casi a los setenta años el mismo recuerdo, será que por ser Abogado Defensor de Derechos, esas masacres que hacía el Ejército en esa época de violencia que hoy continúan de otras formas, fueron tan sangrientas, tan dañinas y cohonestadas por todos los terratenientes y aburguesados de conciencia aunque no de la producción de las clases dominantes que tienen sumido al Cauca en esta espantosa situación, ellos crearon una tumba de recuerdos de esta realidad colombiana, que hoy las invencibles Farc-Ep como Grupo Insurgente Beligerante y el Gobierno Constitucional de Juan Manuel Santos, hombre de doble moral, teniendo en cuenta muchas de mis propuestas a ellos, hoy están en Diálogos exploratorios hacia el fin del conflicto colombiano como se denomina en el Acuerdo General firmado por las Partes.

Es que lo de Oslo Noruega donde estaremos en la instalación de la Mesa de Diálogos  y luego en Cuba y otros Países amigos de la Paz con Justicia Social, donde se propugnará por la solución política a través de la negociación civilizada y soportada en la esencia de la Cláusula Martens del actual conflicto social y armado colombiano, empujó como Abogado a Athemay Sterling Acosta y su Equipo Defensor de Derechos a instalarse en la Bella y Segunda Ciudad del Cauca Santander de Quilichao, nuestra Tierra de Oro, al servicio de toda la población sin excepción, pues los Derechos son Universales, y además venimos sin excepciones, pues a nadie excluimos, ya que quien excluye al otro, se excluye a si mismo.

Ni la doble moral de Santos que llama a la Paz pero a la vez hace la guerra y demuestra la incapacidad de este régimen soportado en el terrorismo de Estado de querer una Paz sin Justicia Social como es el anhelo nacional. Nada nos arredra. Hasta que todos podamos ejercer el conjunto de los Derechos Universales. Ni siquiera esta doble moral santista amilana al Movimiento Popular a continuar en la brega por la Solución Política al actual conflicto social y armado colombiano. Por eso regreso a mi pueblo.

Pues no hay que olvidar que Juan Manuel Santos es un Criminal de Guerra pues es determinador de la ejecución extrajudicial de Alfonso Cano, un colombiano que estaba en ese momento de su ejecución, convocando al Diálogo por la Paz en Colombia. ¿Se podrá creer en esta doble moral santista?

Por todo esto venimos directamente al Cauca y a mi pueblo, Santander de Quilichao, la bella Tierra de Oro de Colombia a seguir luchando por los Derechos y la Paz con Justicia Social en la Nación entera y para junto al movimiento popular construir una Nueva Colombia.

Por Athemay Sterling Acosta, Abogado Defensor de los Derechos, ex Consejero y Ex Asesor de Paz Departamental del Valle del Cauca en varias Administraciones del Gobierno. Catedrático Universitario. Escritor y Poeta. Director de Radio Televisión Palenque.
Santander de Quilichao Octubre de 2012

martes, 25 de septiembre de 2012

Apropósito de la película “La inocencia de los musulmanes”





“Ira islámica”: ¿existe eso?

Marcelo Colussi

Un fantasma recorre el mundo: ¡la amenaza del fundamentalismo islámico! Recientemente, al menos lo que nos han dicho hasta el hartazgo todos los medios comerciales de Occidente, la “ira islámica” se ha despertado con motivo de una ofensiva película de contenido denigrante contra la figura de Mahoma y del Islam en general que se ha puesto a circular por distintos medios. “Mientras los medios de comunicación internacionales siguen obsesionados con las manifestaciones contra la película, amplios sectores del país están yendo a la huelga, pero nadie lo cuenta”, protestaba indignado el activista egipcio Hossam El-Hamalawy. Desde hace ya unos años, terminada la Guerra Fría y acabado el fantasma del “peligro comunista”, un nuevo demonio ha entrado en escena en el ámbito global: el terrorismo de los así llamados “fundamentalistas islámicos”.

Aunque no se sepa bien qué significa, el término “fundamentalismo” ha pasado a ser de uso común. Y más aún el de “fundamentalismo islámico”. Para adelantarlo de una vez: según el imaginario colectivo que los medios han ido generando en Occidente, el mismo es sinónimo de atraso, barbarie, primitivismo, y se une indisolublemente a la noción de terrorismo sanguinario.

Como primera aproximación podríamos decir que, de un modo quizá difuso, está ligado a fanatismo, ortodoxia, sectarismo. De alguna manera está en la antípoda de un espíritu tolerante y abierto, que suele ligarse, sin el más mínimo sentido crítico, con democracia. O, al menos, con lo que el discurso global dominante presenta como democracia: economías de mercado con elecciones de los puestos públicos de dirección cada cierto tiempo. En general suele asociárselo –lo cual es correcto– con el ámbito religioso. En sentido estricto, el término “fundamentalismo” tiene su origen en una serie de panfletos publicados entre 1910 y 1915 en Estados Unidos; con el título “Los Fundamentos: un testimonio de la Verdad”, los documentos escritos por pastores protestantes se repartían gratuitamente entre las iglesias y los seminarios en contra de la pérdida de influencia de los principios evangélicos en ese país durante las primeras décadas del siglo XX. Era la declaración cristiana de la verdad literal de la Biblia, y las personas encargadas de su divulgación se consideraban guardianes de la verdad. De tal modo, entonces, fundamentalismo implicaría: “retorno a las fuentes, a los fundamentos”.

Existen distintas definiciones y sinónimos para el fundamentalismo religioso. Para tomar alguna, por ejemplo, podríamos citar la que propone Ernest Gellner: “la idea fundamental es que una fe determinada debe sostenerse firmemente en su forma completa y literal, sin concesiones, matizaciones, reinterpretaciones ni reducciones. Presupone que el núcleo de la religión es la doctrina y no el ritual, y también que esta doctrina puede establecerse con precisión y de modo terminante, lo cual, por lo demás, presupone la escritura”.

Todas las religiones, en mayor o menor medida, pueden comportar rasgos fundamentalistas. En Occidente, por ejemplo, el cristianismo ha conocido momentos de fanatismo e intolerancia increíbles; la Santa Inquisición abrasó en la hoguera a quinientas mil personas en nombre de la lucha contra el demonio, y si bien eso no sucede en la actualidad, la ortodoxia llevada a extremos delirantes persiste. Sólo para muestra: durante la guerra en Bosnia el Papa Juan Pablo II mandó una carta abierta a las mujeres que habían quedado embarazadas después de ser violadas, en la que les pedía que no se practicaran un aborto y que cambiaran la violación en un acto de amor haciendo a ese niño carne de su carne. Una primera hipótesis que esto nos plantea es que el “salvajismo” fundamentalista, en todo caso, no es patrimonio islámico como la verdad mediática nos lo presenta cotidianamente. Ahora bien, y como pregunta colateral: tirar bombas atómicas sobre población civil, ¿no es también salvajismo?

El Islam (palabra árabe que significa “entrega a Dios, sumisión a su voluntad”) no es sólo una religión; es, más precisamente, un proyecto sociopolítico de base religiosa. El Islam se define a sí mismo como una ideología que engloba religión, sociedad y política y que se basa en un texto sagrado: el Corán. Por tanto, el Corán no es un libro exclusivamente religioso. El profeta Mahoma, entre los años 622 y 632, organizó la sociedad musulmana con numerosas reglas sociales. La tarea de un gobierno musulmán es organizar toda la vida social según esas normas y expandir el Islam lo máximo posible. Todo debe ser islamizado: desde lo que se habla por los altavoces de las mezquitas hasta los periódicos, la televisión, la escuela, las relaciones interpersonales.

Para el presente análisis es imprescindible partir de la base que la actual y difundida hasta el hartazgo caracterización de la cultura musulmana como intrínsecamente “atrasada”, “bárbara” –visión sesgada y ahistórica por cierto– borra tiempos de grandeza inconmensurable, hoy ya idos. El Islam desplegó por siglos un poderoso potencial creativo, filosófico y científico-artístico, superior en su época al del Occidente cristiano; ahí están su colosal arquitectura, el álgebra, los avances médicos, su arte, como testigos de un gran momento de esplendor. Sin embargo la moderna revolución científico-técnica de la era industrial no surgió en suelo islámico sino que ha irrumpido en éste desde fuera, la mayoría de las veces bajo el signo del colonialismo. Hoy por hoy –es la cruda realidad– el mundo árabe no marca la delantera cultural del planeta; su lugar en el concierto mundial se ve relegado, al menos para la lógica que imponen los centros internacionales de poder, a ser productores de materia prima, petróleo fundamentalmente. Riquezas naturales que contribuyen a mantener dinámicas sociales pre-industriales, en numerosas ocasiones con corruptas monarquías feudales enquistadas en Estados, a veces dictatoriales, que usufructúan la explotación de esos recursos y a cuya sombra vegetan mayorías empobrecidas, desesperadas en muchos casos.

En este contexto surge el fundamentalismo islámico, en tanto movimiento político-religioso que preconiza la vuelta a la estricta observancia de las leyes coránicas en el ámbito de la sociedad civil. Deriva su nombre de la aspiración de volver sobre las fuentes, es decir, el Corán, la Sunna (la tradición del Profeta, los dichos y hechos de Mahoma) y la Ley Revelada. Dentro de sus planes están el rescate de los valores propios e intrínsecos al Islam, la restauración del Estado Islámico y la oposición a todo lo que haya entrado en la sociedad musulmana como innovación. En el seno de este amplio movimiento se encuentran tendencias diversas, antagónicas incluso: sunnitas, chiitas, wahabitas, el Yihad islámico, los Hermanos musulmanes de tendencia sunni surgidos a finales de los años 20 del pasado siglo e implantados fundamentalmente en Egipto pero también en otros países del occidente musulmán (Sudán, Yemen, Siria,), el movimiento Hamas, la red Al Qaeda, la secta nigeriana Maitatzine, etc.

Si bien está extendido en modo difuso por buena parte de África y Asia contando entre sus seguidores a millones de personas, es muy difícil encontrar un hilo conductor único que reúna a todo este movimiento. No obstante, a pesar de la amplísima pluralidad, existen varios aspectos inmutables del derecho islámico que podemos ver transversalmente en todo el amplio arco del fundamentalismo: el rechazo a admitir el matrimonio de la mujer musulmana con el no musulmán, el rechazo a la posibilidad de que un musulmán pueda cambiar de religión reconociendo su derecho a la libertad de conciencia, el rechazo a admitir la legalidad de los sindicatos para los trabajadores, la pena capital por apostasía, la aceptación de los castigos corporales, y tres desigualdades inmodificables: la superioridad del amo sobre el esclavo, del musulmán sobre el no-musulmán y del varón sobre la mujer, la que es sometida al proceso de ablación clitoridiana a partir del supuesto que no debe gozar sexualmente (el placer debe ser sólo varonil).

El fundamentalismo apegado al Islam primigenio no establece distinción entre política y religión. Por ello en algunos casos, como en Irán, los líderes islamistas suponen que la dirección política de la sociedad debe recaer en los ulemas o líderes religiosos. Para el fundamentalismo la restauración del Islam originario es la única alternativa viable, la respuesta religiosa frente a los fracasos y las crisis en el que Occidente es el principal causante de los males. En ese marco, Estados Unidos es el enemigo natural, aborrecido ya como símbolo de la dominación occidental.

En esta línea, para los fundamentalistas muchos problemas del mundo árabe actual son achacables al abandono de la fe islámica. Por tanto, lo esencial es volver a las fuentes de la fe, depurar todas las escorias y deformaciones provenientes y resultantes de siglos de decadencia (entienden que la pobreza, el atraso económico, la dominación extranjera, se deberían al abandono del Islam), y recuperar así una edad de oro vista hoy como paraíso perdido.

Este fundamentalismo se ha difundido principalmente entre los estratos más pobres y explotados de las sociedades donde se arraiga, tales como asalariados, campesinos expropiados y empujados a emigrar a la ciudad, trabajadores y sectores medios que giran alrededor de la economía de los bazares, y una parte del clero islámico; pero muy especialmente: en la juventud. Dato importante: el 60 % de la población musulmana de menores de 20 años está desocupada y con un porvenir incierto. Como comentario marginal, pero no por ello menos importante, es interesante (¿sugestivo?) comprobar cómo el fundamentalismo de corte neopentecostal (cultos evangélicos autodenominados “cristianos”) se ha difundido al mismo tiempo por Latinoamérica, abarcando más o menos los mismos sectores que en el mundo árabe: capas más empobrecidas de las sociedades, provocando también una vuelta a fundamentalismos religiosos que tienen como consigna fundamental olvidar lo terrenal. ¿Pura coincidencia?

Difundido entre los estratos más pobres de la sociedad, entonces, el fundamentalismo es un movimiento interclasista que, incluso mediante acciones violentas, se opone a la “modernidad laica” en vez de oponerse a la explotación capitalista y al injusto sistema de comercio internacional (hoy en su versión neoliberal globalizada), verdaderas causas de los actuales sufrimientos de las masas oprimidas. Como en el Corán está escrito que quienes mueran en la defensa de su fe tendrán bienaventuranza eterna, los feligreses-ciudadanos se ven inducidos a los mayores sacrificios para alcanzar las ambiciones terrenales de sus líderes, hábilmente parapetadas detrás de los textos sagrados y de los ideales religiosos. Esto explica el terrorismo autoinmolatorio de los fundamentalistas, tan difícil de entender desde la cosmovisión occidental. Cuando un joven islámico se lanza cargado de explosivos contra un objetivo tiene la convicción de que lo hace porque esa es la “voluntad de Dios” y que después de su muerte irá directamente al paraíso para estar junto a Alá.

En el contexto de miseria económica, desempleo y pobreza, las masas de los países musulmanes se encuentran en una situación compleja. La arrogancia y desprecio de los monarcas y dictadores en el mundo islámico y árabe añade más combustible al odio y la cólera de las masas; de ahí la “primavera árabe” iniciada en el 2010, que constituye una genuina reacción política alternativa a este estado de postración, y para nada un movimiento de reivindicación religioso fundamentalista. Si esa espontánea reacción popular fue luego cooptada, manipulada y desviada de su posible curso de propuesta alternativa, eso abre todo otra línea de investigación en la que no entraremos ahora.

Visto entonces el fenómeno del fundamentalismo islámico en esta dimensión sociopolítica, la razón principal para entenderlo está dada por el enorme vacío creado por la falta de propuestas alternativas que se da en estas sociedades, y por la manipulación de las poblaciones apelando a un fanatismo fácil de exacerbar (similar a los grupos evangélicos en América Latina). Es ahí donde deben empezar a vislumbrarse las respuestas a las preguntas: ¿a quién beneficia este fundamentalismo? ¿Es realmente un camino de liberación para las grandes masas? Pero… ¿no era que la religión constituye “el opio de los pueblos”?

Como dijera el politólogo pakistaní Lal Khan: “este virulento fundamentalismo es la culminación reaccionaria de las tendencias que en la época moderna, caracterizada por la política y la economía mundiales, intentan recuperar el islamismo. En los años cincuenta, sesenta y setenta en el mundo musulmán existían corrientes de izquierda bastante importantes. En Siria, Yemen, Somalia, Etiopía y otros países islámicos, se produjeron golpes de Estado de izquierdas, y el derrocamiento de los regímenes capitalistas-feudales corruptos llevó a la creación del bonapartismo proletario o Estados obreros deformados. En los demás países también hubo movimientos de masas importantes encabezados por dirigentes populistas de izquierda. En el clima de la Guerra Fría algunos de estos dirigentes, como Gamal Abdel Nasser, incluso desafiaron al imperialismo occidental y llevaron a cabo nacionalizaciones y reformas radicales. A partir de ese momento, una de las piedras angulares de la política exterior estadounidense fue organizar, armar y fomentar el fundamentalismo islámico moderno como un arma reaccionaria contra la insurrección de las masas y las revoluciones sociales.” (...) “Después de la derrota de Suez los imperialistas dieron prioridad a esta política. Gastaron ingentes sumas de dinero en operaciones especiales dirigidas por la CIA y el Pentágono. Suministraron ayuda, estrategia y entrenamiento a estos fanáticos religiosos. La mayor operación encubierta de la CIA en la que ha estado implicado el fundamentalismo islámico ha sido en Afganistán.”

La principal fuente de finanzas del fundamentalismo islámico procede del tráfico de drogas ilegales. Este proceso fue iniciado por el imperialismo estadounidense, pero ahora esta economía negra ya ha pasado a ser parte fundamental del funcionamiento del propio sistema capitalista global, siendo uno de sus grandes negocios. Se ha convertido en parte de la política de la CIA el uso de las drogas y otras formas de crimen para financiar la mayoría de las operaciones contrarrevolucionarias en las que participa. Esta política de drogas en Afganistán ha tenido un impacto desastroso en la juventud de todo el mundo. Hoy el 70 % de la heroína mundial procede de la mafia afgano-pakistaní. Los modernos laboratorios en la frontera de Afganistán y Pakistán (donde se transforma el opio en heroína) fueron instalados con la ayuda de la CIA.

En sociedades donde los Estados son incapaces de proporcionar los servicios básicos a su población (salud, educación y empleo), el fundamentalismo islámico ha utilizado estas privaciones para construir sus propias fuerzas. Con grandes cantidades de dinero la propuesta fundamentalista ha creado escuelas religiosas (madrassas o escuelas coránicas) para entrenar y desarrollar fanáticos desde muy temprana edad, que después se convertirán en materia prima de la locura religiosa.

Según el economista egipcio Samir Amin este resurgimiento del fundamentalismo no es casual. “Imperialismo y fundamentalismo cultural marchan juntos. El fundamentalismo de mercado requiere del fundamentalismo religioso. El fundamentalismo de mercado dice: 'subviertan el Estado y dejen que el mercado en la escala internacional maneje el sistema'. Esto se hace cuando los Estados han sido desmantelados completamente. Sin Estados nacionales, las clases populares son minadas por la carencia de su identidad de clase. El sistema puede gobernarse si el Sur está dividido, con naciones y nacionalidades peleando entre sí. El fundamentalismo étnico y el religioso son instrumentos perfectos para propiciar y dirigir el sistema político. Estados Unidos, como muestra el caso de Arabia Saudita y Pakistán, siempre ha apoyado el fundamentalismo islámico”.

Definitivamente en el clima de desesperación de grandes masas de musulmanes –y más aún de su juventud– la salida violenta puede aparecer siempre como una tentación. En ese complejo caldo de cultivo, entonces, hunden sus raíces los movimientos integristas, y la muerte no tarde en campear: estamos así en el campo de la acción armada, en la estrategia de la respuesta visceral, lo que la industria mediática ha bautizado como “terrorismo”. Pero ante ello se repite la pregunta: ¿a quién beneficia este fundamentalismo con visos violentos? ¿Es realmente ése un camino de liberación para las empobrecidas y postergadas masas musulmanas?

La idea generada por las usinas mediáticas del poder en Occidente –con Washington a la cabeza– une fundamentalismo islámico con el siempre impreciso y mal definido “terrorismo”, insistiendo tanto en esta prédica que, hoy por hoy, el mensaje ha terminado por instalarse. El nuevo peligro que acecha al mundo, según esta ingeniería comunicacional, ya no es el comunismo: es el terrorismo internacional, más aún aquél de cuño islámico. Ahí apareció entonces la diabólica figura del nuevo ícono con ribetes hollywoodenses: Osama Bin Laden, y el inicio de la gran campaña mediática que nace el 11 de septiembre de 2001 con la caída de las Torres Gemelas.

En términos que no dejaron duda, quien fuera asesor de Seguridad Nacional durante la presidencia de James Carter y coautor de los ultra derechistas documentos de Santa Fe, el polaco nacionalizado estadounidense Zbigniew Brzezinski, describió la política de su país en una entrevista con el periódico francés Le Nouvel Observateur, en 1998, admitiendo que Washington deliberadamente había fomentado el fundamentalismo islámico para tenderle una trampa a la Unión Soviética buscando que ésta entrara en guerra. “Ahora tenemos la oportunidad de darle a la URSS su propia guerra de Vietnam”, aseguró. Cuando se le preguntó si lamentaba haber ayudado a crear un movimiento que cometía actos de terrorismo por todo el mundo, desestimó la pregunta y declaró: “¿Qué es lo más importante para la historia mundial, los talibanes o el colapso del imperio soviético? ¿Varios musulmanes fanáticos o la liberación de Europa Central y el fin de la Guerra Fría?”.

En realidad no estamos ante un “choque de civilizaciones” Islam-Occidente como cínicamente ha presentado en su análisis de la situación mundial el catedrático Samuel Huntington, con lo que, en definitiva, se pavimenta el camino para la supremacía militarista de Washington, autoerigido como campeón en la defensa de la paz mundial. Si hoy día el “terrorismo islámico” es el nuevo demonio (con Al Qaeda como su estrella principal), eso no es sino un maquiavélico montaje mediático. La relación entre el imperialismo estadounidense y el terrorismo del fundamentalismo islámico es simbiótica. La llamada “guerra antiterrorista” no es más que una cubierta para la violencia militar para lograr los objetivos estratégicos mundiales de los grandes capitales globales con Estados Unidos a la cabeza como su brazo armado; y eso sólo creará más reclutas para los movimientos fundamentalistas islámicos. Junto a ello creará también, como parte indisoluble de la relación, nuevos actos de terror contra objetivos estadounidenses y occidentales, que pasarán a ser la excusa para mayor agresión por parte de los Estados Unidos en todo el mundo.

Ese clima empezó con los ya icónicos avionazos sobre el Centro Mundial de Comercio en New York y el ataque al Pentágono en Washington, en el 2001. Luego siguió en Madrid con los bombazos en la estación de metro de Atocha, después cualquier ciudad europea... luego cualquier ciudad del mundo. En esa lógica puede inscribirse la actual “ira islámica” supuestamente desatada por una película anti-musulmana. El clima de terror que se va creando es un montaje cinematográfico al mejor estilo de Hitchcock. La paranoia ha invadido Occidente, y una población aterrada es lo más fácilmente manejable.

Esa pretendida ira de musulmanes fundamentalistas y anti-occidentales es claramente funcional a los intereses estratégicos de Washington y las potencias occidentales. De la misma manera que lo utilizó para sus operaciones encubiertas en Asia y en Los Balcanes, ahora la geoestrategia militar de Washington se vale de su imagen para fabricar psicosis terroristas que le sirven a los Estados Unidos para justificar sus nuevas invasiones militares en el rediseño planetario que está poniendo en marcha con los halcones que dominan la escena, independientemente que el actual inquilino de la Casa Blanca sea un demócrata.

¿A quién beneficia este pretendido “fundamentalismo terrorista sanguinario”? Más allá del sensacionalismo mediático con que se ha presentado la supuesta ola de “indignación popular” de amplias masas musulmanas ante la ofensa producida por la polémica película en cuestión –manifestaciones que, en realidad, fueron muy poco numerosas– valen las palabras de Santiago Alba: “La recuperación del viejo discurso de la “confrontación del culturas” sólo puede perjudicar a todos los que luchan a nivel global y local por la democratización del mundo musulmán, la soberanía regional frente al imperialismo y la liberación de Palestina. Los movimientos populares del mundo árabe deberán estar muy atentos para no ceder a esta polarización”.

La estrella de la función en esta farsa mediática (el nuevo demonio llamado terrorismo islámico) es la red Al Qaeda, así como hasta hace poco tiempo lo fuera su hoy desaparecido líder, el ex agente del servicio secreto de los Estados Unidos Osama Bin Laden. Investigaciones realizadas por el FBI y el organismo antilavado Financial Crimes Enforcement Network, determinaron las conexiones del clan Bush con Salem Bin Laden (el padre de Bin Laden) y el Bank of Credit & Commerce (BBCI). La investigación reveló que los sauditas estaban utilizando al BCCI para realizar lavado de dinero, tráfico de armas y canalización de los fondos para las operaciones encubiertas de la CIA en Asia y Centroamérica, además de manejar los sobornos a gobiernos y de administrar los fondos de varios grupos terroristas islámicos. El ex jefe de Al Qaeda es un ejemplo arquetípico de ese proceso de laboratorio de las nuevas puestas en escena mediáticas. Hijo de millonarios, educado en el selecto colegio Le Rosey, en Suiza, su juventud fue la de un play-boy del jet set, en medio de lujos y escándalos en las capitales occidentales y en Arabia Saudita, pasando a ser posteriormente el referente de Washington en la nueva estrategia de manipulación de los fundamentalismos, jugando luego un papel clave en la avanzada anticomunista en Afganistán. Evidentemente el engendro dio resultado: la Unión Soviética encontró su Vietnam. Y hoy día el papel que sigue jugando aún muerto es absolutamente funcional a la nueva estrategia del complejo militar-industrial y las petroleras estadounidenses y los capitales globales asociados. El miedo está instalado; ahora hay que perpetuarlo. La maniobra de la película de marras perfectamente se inscribe en esa lógica.

Digno de mencionarse es que estos planes están más allá de las administraciones de turno. Por supuesto que, por razones ideológicas, el Partido Republicano es más funcional para llevarlas a cabo; así fue, por ejemplo, con la era Bush (padre e hijo). Pero con los actuales demócratas y un ¿socialdemócrata? como Barack Obama en la Casa Blanca (denostado como “comunista y musulmán” por el discurso neoconservador estadounidense) los planes no dejan de cumplirse. En ese marco resultan altamente significativos los afiches aparecidos primero en Chicago y luego en el metro de Nueva York: “En cualquier guerra entre un hombre civilizado y un salvaje, apoye al hombre civilizado. Apoye a Israel. Derrote a la Yihad”. De hecho, cada aviso está decorado con dos estrellas judías de David. ¿Preparación de los ataques del Estado de Israel a las centrales nucleares iraníes?

“Debemos ser honestos con nosotros mismos y con el pueblo norteamericano acerca del mundo en que vivimos”, dijo George Tenet, ex director de la CIA. “Un éxito completo contra esa amenaza es imposible. Algunos atacantes alcanzarán sus fines, a pesar de nuestros decididos esfuerzos y las defensas que establezcamos”. Por lo tanto, vivimos en alerta permanente, asustados. El único camino, entonces, es terminar con esta fiera feroz que acecha de continuo. Y como eso es casi imposible, cobra sentido la estrategia de “guerra infinita” lanzada durante la administración de George Bush hijo: vivimos en guerra permanente. La actual “ira islámica” nos lo recuerda.

Valga agregar que con la estructura económico-social que presenta nuestra aldea global –no muy justa, por cierto– actualmente se dan a nivel planetario 6.000 muertes diarias por diarrea, 11.000 muertes diarias por hambre, 3.800 personas mueren a diario por la infección de VIH/SIDA, mientras que cada día 150 fallecen por consumo de drogas y otros 720 seres humanos mueren por accidentes automovilísticos, en tanto que el siempre mal definido “terrorismo” produce, en promedio, 11 muertos diarios. Aún a riesgo de ser reiterativos: ¿quién se beneficia de este despertar fundamentalista musulmán? ¿A algún musulmán quizá? ¿A algún ciudadano de a pie de alguna parte del mundo? Todo indicaría, así las cosas, que esta “religiosidad” en juego en el mundo musulmán, lo que menos tiene es, justamente, religión. Igual a como sucede con los grupos evangélicos en Latinoamérica: son prácticas de control político-social disfrazadas de fervor religioso.

Así como el ex director de la CIA fue honesto, pidámosle a los medios que sean también honestos (aunque no podamos esperar que eso suceda, obviamente): no fueron masivas manifestaciones las que salieron a protestar ni pueblos enardecidos los que tomaron la embajada estadounidense en Libia cobrándose la vida del embajador y de otros tres funcionarios más. Eso no fue la primavera árabe espontánea de Túnez y de Egipto. De hecho –informes filtrados así lo indican– los mismos servicios de inteligencia sabían ya que el ataque a la embajada iba a suceder. ¿No hace recordar al montaje de los atentados del 11 de septiembre del 2001?

El Póker sangriento de JM Santos. Por Alberto Pinzón Sánchez



La firma del acuerdo de agosto en la Habana, entre el gobierno colombiano y las FARC para la terminación del conflicto social armado de Colombia; ha abierto una nueva situación política y social en el país. Una nueva cualidad que pocos han captado en su verdadero tamaño, arrastrados o empujados por la inercia de décadas de Hegemonía absoluta de los medios de comunicación y de los formidables Aparatos Ideológicos de Estado (AIE), como la Iglesia, la Escuela y el bipartidismo liberal conservador; tradicionalmente empeñados en mostrar el espantoso conflicto interno colombiano como una lucha a muerte, o cruzada religiosa triunfante entre el Bien y el Mal.

A la cual muy pronto se le sobrepuso sincréticamente, el binomio ideológico estadounidense que soportó la guerra fría: la contradicción insoluble entre comunismo con su degeneración burocrática y la democracia bipartidista representativa en su versión estadounidense, como únicas opciones civilizatorias y que la vida misma se ha encargado de demostrar no eran las únicas, en el largo camino humanista de lograr la Democracia directa y popular como la descrita por Marx en 1781, en la Comuna de Paris.

Hay un desconcierto frente a algo inesperado y ante lo cual muy pocos estaban preparados, como es la búsqueda de una vía política para la finalización del conflicto (opuesta antagónicamente a la vía militar), porque el triunfo militar sobre el diablo siempre se dio por descontado. Y así como la semana pasada se vio una verdadera eclosión de agendas paralelas e individuales, a la signada en la Habana, hoy desde los mismos medios de comunicación, convertidos en un baluarte irreductible del nacional catolicismo de la oligarquía colombiana, se pasa a imponer la matriz mediática encaminada a exculpar de su responsabilidad directa en origen y gestación del conflicto interno a la clase dominante colombiana, quien desde hace 200 años DIRIGE los destinos del llamado Estado colombiano y que desde sus inicios en 1830 recurrió al uso del Poder del Estado para hacer política y resolver contradicciones sociales o políticas por la vía militar.

LO ATESTIGUA EL HECHO HISTÓRICO infame de 9 guerras civiles en el siglo XIX, la guerra de los mil días concluida al iniciar el siglo- XX- cambalache, la masacre de las bananeras en 1928, la violencia bipartidista del 1946, el sucesivo exterminio gaitanista, los bombardeos militares en los llanos y en el Tolima en 1954, y, diez años más tarde, el ataque aero-trasportado del Plan Laso de los EEUU sobre 48 campesinos comunistas de Marquetalia, con el consecuente surgimiento de la guerrilla resistente de las Farc y su prolongación con sucesivos planes norteamericanos de exterminio y expansión geoestratégica, hasta el día de hoy.
En breve: desconocer, ex profeso, la sangrienta realidad histórica colombiana y, la violencia militarista ejercida desde el Poder del Estado con la carátula de la legalidad y la derrota del diablo, para continuar justificando la impunidad secular característica.
Ante la nueva realidad (de la cual hay que partir) azorados le preguntan al frio asesino jugador de póker ¿Vamos a negociar con el diablo? Y reciben como respuesta, el eco de su angelical pregunta: “Donde el diablo Mora”. No les cabe preguntarse ¿Se pactará el fin del uso secular de la violencia militarista, ilegal e ilegítima, ejercida desde la cúpula del Estado contra las gentes del común satanizadas de antemano? No. A lo sumo recurren al revisionismo histórico y perestroiko ruso, para imaginarse un celestial postconflicto sin narco- para- militares, y sin organizaciones de izquierda que reclamen la tesis leninista de las variadas acciones de masas en su resistencia unitaria contra el exterminio y el terror decretado y ejercido desde la cúpula militarista del Poder central.

“YO ORDENÉ ELIMINAR MATAR A ALFONSO CANO a pesar de que él inició las conversaciones de paz” dice exultante con frialdad de asesino JM Santos, desde su podio privilegiado en EEUU este 25.09.2012. Bien asesorado, el tahúr pretende continuar aterrorizando a sus adversarios, advirtiéndoles que con la misma frialdad con la que dio la orden “eliminar” a Alfonso, puede pararse de la mesa de diálogos de la Habana, cuando en su fuero lo considere conveniente. Para eso ya también ha metido la basa mentirosa de que, si las conversaciones fracasan, él es el único responsable de lo que suceda.

Miente JM Santos una vez más. Si las conversaciones fracasan la negra noche reaccionaria y regresiva que envolverá a Colombia será responsabilidad de todos los colombianos que no fuimos capaces de rodear desde la calle, esa mesa de paz con suficiente decisión hasta permitir que Santos en un pase ligero de manos, se apropie de la responsabilidad de patearla cuando el juego que pactó no le sea agradable.

Esa debe ser nuestra respuesta al traicionero puñal del jugador de póker sangriento, y nuestro mayor homenaje al sacrificado comandante Cano, buscador infatigable de la paz para Colombia: Rodear en calles y carreteras la mesa de diálogos de paz de la Habana, insistiendo en las reformas estructurales que la sociedad necesita y, recordando siempre la verdad de la Historia sangrienta de Colombia; hasta que el ejercicio del Poder del Estado vuelva a ser legal y legitimo y democrático. No un baño militarista de sangre impuesto con terror desde las alturas.