Mostrando entradas con la etiqueta Emilio Marin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emilio Marin. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de noviembre de 2012

Sandy y la política del mal vecino hacia Cuba


Sandy y la política norteamericana del mal vecino hacia Cuba

Con diferencia de días, el huracán Sandy golpeó a Cuba y a Estados Unidos. Hay coincidencias y diferencias en las respuestas de los respectivos gobiernos ante esa catástrofe, y hacia el país vecino.
Por Emilio Marin
El 25 de octubre el huracán Sandy golpeó Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, en Cuba. Los vientos dañaron el tendido eléctrico y la provisión de agua potable, y tiraron abajo total o parcialmente muchas casas. Se reportó que hubo “130.000 viviendas dañadas en Santiago de Cuba y otras 52.000 en Holguín, además de fuertes pérdidas en la agricultura”. La tormenta provocó fuertes lluvias en zonas centrales, que desembocaron en más inundaciones en aquellas provincias. Mala suerte tiene Cuba con estos fenómenos meteorológicos. No la dejan casi nunca indemne cuando se producen, entre octubre y noviembre de cada año.
Afortunadamente, su organización política y social, las previsiones del gobierno y sus centros de alertas tempranas contra esos huracanes, le permite capear los temporales. Así y todo, también los cubanos mueren frente a esas tempestades: en esta ocasión fueron doce.
En la vecina Haití hubo 54 muertos y más de veinte desaparecidos. Y así en el resto del Caribe.
Sin negocios
El gobierno cubano estuvo en el lugar de los hechos desde el primer día. El presidente y primer secretario del PCC, Raúl Castro, y el vicepresidente y segundo secretario Ramón Machado Ventura, fueron a Holguín y Santiago de Cuba. Ambos visitaron los municipios más afectados, dialogaron con los vecinos, recogieron sus demandas y dieron las orientaciones para que se reanudara cuanto antes la provisión eléctrica, se reubicara la población que había perdido sus hogares y se dispusiera el abastecimiento de alimentos. Los campesinos y sus cooperativas fueron exhortados a entregar sus productos en los mismos precios. En el socialismo no hay negocio con estos dramas, no se lucra con el dolor y la muerte. En el mercado capitalista sí; se infla artificialmente la cotización de los artículos más urgentes.
Machado Ventura expresó: “la Revolución no dejará abandonado a nadie”.Añadió que “se dará a los damnificados la ayuda necesaria en la medida de lo posible y sobre la base de prioridades establecidas”.
Ayuda de Venezuela
Cinco días después llegó al aeropuerto Antonio Maceo, en Santiago, un avión fletado por Venezuela con 14 toneladas de leche, azúcar, arroz, pastas, atún, sardinas, lentejas, aceite y frijoles. Hugo Chávez, el solidario, también mandó un barco con ayuda al país y a Haití, con otras 65 toneladas de productos. La isla siempre fue solidaria y le pagan con la misma moneda, al menos Venezuela y muchas otras naciones. El imperio, mal vecino, esa es otra historia.
La mayor preocupación de las autoridades, fuera de asegurar la vida y el alimento de la población del oriente, era reanudar las clases. Ese objetivo se cumplió casi en su totalidad. La educación es el valor supremo donde en 1961 se derrotó al analfabetismo; otras cosas pueden esperar.
Una cosa notable. Al llegar Castro a Santiago de Cuba y antes de comenzar su recorrida, fue al cementerio Santa Ifgenia para saber cómo estaba el mausoleo de José Martí y los panteones de los caídos del Moncada. Supo que allí no hubo afectaciones y siguió su periplo. Cuba no olvida a los vivos, pero tampoco a sus muertos, mártires y apóstoles.
Se cuidaron por Katrina
Como los fenómenos de la naturaleza no hacen distinciones ideológicas, aunque generalmente afectan en mayor grado a los sectores más vulnerables, Sandy siguió su camino y el lunes a la noche pegó en Nueva Jersey y Nueva York.
Aunque el recuento oficial necesita actualizaciones, en EE UU murieron 50 personas. En un momento crítico hubo 8 millones de viviendas sin luz a lo largo de 18 estados, sobre todo en Nueva Jersey. La ciudad de Nueva York tuvo inundaciones nunca vistas, con olas de más de 5 metros. El agua se metió en todas partes, entre éstas el sistema del Metro, empleado diariamente por más de 5 millones de usuarios. El transporte público quedó fuera de combate y se suspendieron 16.000 vuelos, cerrándose los tres aeropuertos.
Las muertes se produjeron en Connecticut, Nueva York, Nueva Jersey, Maryland, Pensilvania, Carolina del Norte, Virginia y Virginia occidental. También los hubo en Toronto, Canadá, aunque el huracán había perdido parte de su fuerza.
“La empresa de estimación de desastres Eqecat señaló que Sandy podría afectar a 60 millones de estadounidenses y provocar daños superiores a 20.000 millones de dólares”, publicaron los diarios. Otros sumaron el costo de hasta 36.000 millones en las obras de reconstrucción. Los estudios del impacto económico vienen a cuento, pero a condición de que no tapen el aspecto central: la pérdida de vidas humanas y daños a la población.
Zonas
¿Todos los habitantes de las zonas afectadas sufrieron por igual? Muy difícil, por no decir imposible que haya esa “igualdad” a la hora de afrontar los retos de la naturaleza, porque inciden los medios económicos, la calidad de las viviendas, las zonas inundables o no y muchas otras variables.
La corresponsal de “La Nación” informó que en Nueva York en sombras y paralizada, trabajaban sólo los taxistas, entre ellos refugiados de origen sudanés. Estos veían la oportunidad de hacer unos pesos extras, que necesitaban, afrontando los riesgos; muchos otros hogares sin tantas urgencias aprovechaban para quedarse en casa, cocinar y ver TV.
Se dirá que tanto el presidente Barack Obama como el candidato republicano Mitt Rommey, tuvieron sensibilidad política para suspender la campaña electoral, en su tramo final hacia la votación del 6 de noviembre. Es verdad. Obama no se metió en las zonas inundables y afectadas como Raúl Castro en Santiago de Cuba, pero suspendió sus actos proselitistas y se quedó en Washington, supervisando el operativo de reconstrucción y dialogando con los gobernadores, sobre todo el republicano de Nueva Jersey, Chris Christie.
Pero esa conducta positiva no fue espontánea sino que tuvo que ver con la actitud de George W. Bush, ante las inundaciones por Katrina, en 2005, que lo dañaron políticamente. Ahora el sistema bipartidista, que lleva gastada la obscenidad de 1.089 millones de dólares en la competencia de demócratas y republicanos, se cuidó de no cometer el mismo error de Nueva Orléands. Al menos hasta votar el martes 6; después se verá.
Primero Wall Street
Esa supuesta preocupación de los dos presidenciables no tiene mucha consistencia porque ambos entran en contradicciones con aspectos puestos sobre el tapete por Sandy. Por ejemplo, ¿hasta qué punto son sinceros, teniendo en cuenta el abultado presupuesto de “Defensa” (léase de Guerra)? Ese dinero pudo tener mejor destino, en prevención y obras. ¿Rommey dice estar realmente preocupado por lo sucedido cuando en las internas republicanas era partidario de liquidar FEMA, el ente federal para situaciones de catástrofes? El propuso dividirlo y traspasarlo a los estados e incluso a empresarios privados
Otro costado del dramas provocados por el huracán también interpela al gobierno actual y a los anteriores, de uno y otro signo político. Es que los investigadores sostienen que la capacidad destructiva del huracán fue superior debido a la mayor temperatura de los océanos, producto del cambio climático. El director de Análisis Climático del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de EEUU, Kevin Trenberth, planteó: “no es el 90 por ciento, es decir, no hablamos de que un fenómeno como Sandy esté totalmente dominado por el cambio climático, pero la temperatura del agua es mayor, las olas más grandes y la lluvia más fuerte”. Según el meteorólogo, los efectos del huracán fueron “entre un 5 y un 10 por ciento más fuertes de lo que cabría esperar de una tormenta de estas características por el cambio climático”.
Misma catátrofe
El imperio está a la cabeza de la lista de los estados causantes del mayor daño al medio ambiente con el cambio climático, retaceando y en ocasiones vetando o bloqueando en las cumbres mundiales los programas y medidas prácticas para luchar contra esas afectaciones. El consumismo y el negocio de las multinacionales, sobre todo el de las automotrices, petroquímicas, petroleras y mineras, pueden más...
En este cotejo entre la superpotencia y Cuba, a propósito de las políticas medioambientales, es conveniente recordar que Fidel Castro, en la Eco-Cumbre de Río de Janeiro, en 1992, llamó a cuidar la ecología y el planeta, a la humanidad en definitiva.
Sandy deja más material para el reproche a las autoridades norteamericanas: no aflojaron ni un milímetro su política de bloqueo contra Cuba, afectado por la misma catástrofe. Esto no es solidaridad sino actitud de mal vecino. Los dos fueron golpeados por el temporal, pero uno (Cuba), además, siguió siendo herido por el bloqueo, que no nace del fondo de la naturaleza sino del Salón Oval y está en su ADN desde 1959.
Contrasta la actitud de la patria de José Martí, siempre bien dispuesta aún con ese país tan hostil, cuando hay emergencias. Cuando ocurrió Katrina, La Habana ofreció enviar gratuitamente la brigada médica “Henry Reeve”para colaborar en Nueva Orléands. Bush lo rechazó sin decir ni gracias.
Diferencias
Un último dato revela las diferentes prioridades dadas en Cuba y EE UU en medio del desastre de estos días. En la primera se preocuparon por la gente y la reanudación de la labor escolar.
En Nueva York, en cambio, con todo paralizado, lo primero que se puso en marcha el miércoles fue la Bolsa de Wall Street. La corresponsal citada escribió: “pero, a pocas manzanas de allí, el panorama seguía siendo desolador: aparcamientos y sótanos inundados, edificios prácticamente a oscuras -muchos de ellos de los grandes bancos de Wall Street-, y el túnel que conecta el extremo sur de Manhattan con el barrio de Brooklyn totalmente anegado”.
El consejero delegado de NYSE Euronext declaró entonces al canal financiero CNBC: “esta mañana decíamos medio en broma que debíamos ser el único edificio al sur de Midtown que tiene agua, luz y comida”.
No es ningún chiste. La prioridad está clara: primero Wall Street. Los otros inundados pueden esperar.


sábado, 20 de octubre de 2012

Negociaciones en Oslo y La Habana, ¿culminarán en Caquetá?




Culminó la segunda ronda de conversaciones en Oslo
Negociaciones en Oslo y La Habana, ¿culminarán en Caquetá?
Hasta ahora las conversaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla colombiana llegaron a su segundo puerto, Oslo. De allí irán al tercero, La Habana. Lo más difícil es un acuerdo final y que se celebre en Caquetá.
Por Emilio MARÍN
El 27 de agosto el presidente colombiano confirmó que había negociado con representantes de las FARC durante seis meses, en La Habana, con vistas a una agenda para la paz. Los garantes habían sido Venezuela y Noruega, país al que se trasladarían los delegados para seguir la negociación.
Y así ocurrió mal que le pesara a Alvaro Uribe y los más recalcitrantes del militarismo y paramilitarismo, para quienes la única solución era aniquilar militarmente a los rebeldes.
En vez del 8 de octubre como estaba previsto, el encuentro de las delegaciones se produjo el 18 en Hurdal, a 80 kilómetros de Oslo. El gobierno local facilitó un hotel para que las partes pudieran reunirse y dar una conferencia de prensa conjunta, tras lo cual cada una tuvo su propio encuentro con los medios. Estos fueron muchos pues había gran interés internacional. Muchos cronistas querían interrogar, por un lado al responsable de la comitiva oficial, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, y por el otro al jefe de las FARC, el comandante Iván Márquez.
¿Por qué esa demora de diez días? Hubo varios factores que incidieron. El principal, puede haber sido la tardanza de la fiscalía colombiana en tramitar el cese de las órdenes de captura internacional y “alerta roja” de Interpol. Sin ese trámite los negociadores de la guerrilla no podían salir de Colombia ni viajar desde Cuba a Noruega sin exponerse a caer presos.
Secundariamente, hubo demoras porque la administración Santos objetó a la guerrillera de origen holandés Tanja Nijmeijer (Alexandra) como parte de la delegación. Es una revolucionaria internacionalista que hace tiempo milita en las FARC y fue designada para tareas de traducción pues domina varios idiomas.
Alexandra no estuvo en Oslo pero estará en La Habana, cuando el 5 de noviembre comience allí la tercera fase de las negociaciones. Se supone que diez días más tarde las dos partes comparecerán en público en Cuba y darán un informe sobre la discusión, que en esa etapa estará centrada en la problemática de la tierra. ¿Quién propuso comenzar por ese asunto? Obvio, las FARC, que en 1964 nacieron en Marquetalia como parte de una autodefensa de campesinos dirigida por Pedro Antonio Marín (Manuel Marulanda Vélez).
Antes también hubo objeciones gubernamentales a la designación del guerrillero Simón Trinidad (Ricardo Palmera), que fue extraditado a Estados Unidos y purga una injusta condena a 60 años de prisión. Márquez reclamó en Oslo que Trinidad pueda intervenir aunque sea por teleconferencia, trayendo a colación el rol del entonces preso Nelson Mandela para los acuerdos de paz en Sudáfrica.

La polémica recién comienza

Las presentaciones de De la Calle y Márquez dejaron claro que el camino de la paz en Colombia está lleno de obstáculos. Hasta ahora lo acordado, que no es poco, gira en torno los puntos a discutir. A saber: desarrollo rural y mayor acceso a la tierra, garantías del ejercicio de oposición política y participación ciudadana, fin del conflicto armado, que implica abandono de las armas y reinserción de los guerrilleros; búsqueda de solución al problema del narcotráfico y derechos de las víctimas.
Pero en cada uno hay concepciones antagónicas, que harán muy difícil arribar a una síntesis. Y además, como ha ocurrido en otras latitudes del mundo, incluida Colombia en instancias anteriores, una cosa es el texto que se pudiera convenir y otra la forma de llevarlo a cabo, en la práctica.
El discurso gubernamental fue que hay que ceñirse a esos cinco puntos y en un tiempo relativamente breve, sin firmar un cese del fuego ni nada por el estilo. De la Calle dijo no ser “rehén” del proceso de paz, dando a entender que si en un lapso equis no se firma el desarme de la guerrilla, Santos dará por finalizada la negociación. Puntualizó, en contraste con Márquez, que el Estado no acepta discutir sobre el modelo económico ni la doctrina de las fuerzas militares. Eso sería alejarse de la agenda acordada, señaló.
Respondía así al jefe de la comitiva rebelde, quien en un discurso de media hora cuestionó la entrega de la economía colombiana al accionar de las multinacionales y la oligarquía. Márquez deploró la subordinación pentagonista de los militares colombianos que siguen percibiendo 700 millones de dólares anuales a cuenta del “Plan Colombia”.
Los grandes empresarios y multis quedaron retratados así: “hay que poner fin a esa monstruosidad que son los contratos a 20 y 30 años que privilegian los derechos del capital en menoscabo del interés común. Y claro, se escuchan a los portavoces del gobierno y la oligarquía proclamando el crecimiento de la economía nacional y sus exportaciones. Pero no, en Colombia no hay economía nacional. Quienes exportan el petróleo, el carbón, el ferroníquel, el oro y se benefician con ello, son las multinacionales. La prosperidad, entonces es de éstas y de los gobernantes vendidos, no del país”.
Esta crítica provocó mucha irritación en la contraparte. El diario El Tiempo de Bogotá, propiedad de la familia presidencial, consignó por medio de su enviada especial que las palabras de Márquez habían ofendido a “familias de personas que incluso hacen parte del equipo oficial, como Alejandro Eder, que estaba presente; provocaron tal malestar que Humberto de la Calle, coordinador del grupo, no pudo ocultarlo cuando regresó al auditorio”.

Nada fácil

La negociación continuará en La Habana el 5 de noviembre, aunque las fechas estarán sometidas a los vaivenes de la política.
Por lo visto en Oslo no será nada fácil el avance en dirección final a la paz.
Sólo el debate del primer punto, referido a la tenencia y uso de la tierra, encontrará a los contendientes en dos rincones muy opuestos. El gobierno expresa a la capa superior de latifundistas y ganaderos, y Santos personalmente es parte orgánica de esa clase.
En el polo opuesto, las FARC descienden en línea directa de los campesinos pobres de Marquetalia de los años ´60. Quizás alguien crea que el actual campo colombiano es próspero y moderno. Repárese en el cuadro que pintó Márquez el 18/10: “más de 30 millones de colombianos viven en la pobreza, 12 millones en la indigencia, el 50% de la población económicamente activa, agoniza entre el desempleo y el subempleo, casi 6 millones de campesinos deambulan por las calles víctimas del desplazamiento forzoso. De 114 millones de hectáreas que tiene el país, 38 están asignadas a la exploración petrolera, 11 millones a la minería, de las 750 mil hectáreas en explotación forestal se proyecta pasar a 12 millones. La ganadería extensiva ocupa 39.2 millones. El área cultivable es de 21.5 millones de hectáreas, pero solamente 4.7 millones de ellas están dedicadas a la agricultura, guarismo en decadencia porque ya el país importa 10 millones de toneladas de alimentos al año. Más de la mitad del territorio colombiano está en función de los intereses de una economía de enclave”.
Se dirá que Santos ha encarado un proceso de “titulización” de tierras que supuestamente favorecerá al campesinado. Para la guerrilla se trata de una farsa, que daría títulos a algunos campesinos sobre tierras marginales. Esos títulos serían vendidos a mineras y petroleras, que explotarán esos recursos como mejor les plazca. Los supuestos beneficiarios no estarán ligados a la tierra sino que seguirán viviendo en los cordones de las grandes ciudades, en una pobreza apenas mitigada por esos “títulos”, en el mejor de los casos.
Ese es el primer tópico de la agenda, con sus anexos de “acceso y uso de la tierra, tierras improductivas y formalización de la propiedad, infraestructura y adecuación de tierras, desarrollo social, mercadeo y sistema de seguridad alimentaria”. Un acuerdo en la letra y la práctica es extremadamente complicado, casi imposible.
Si ese el primer round, el quinto y supuestamente último también luce tormentoso: “el derecho de las víctimas”. De la Calle se presenta como si representara al estado benefactor de Noruega y no al narco-paramilitar sudamericano, y sostiene que las FARC son las victimarias que “deben dar la cara ante las víctimas”. La otra parte se considera como respuesta y no causa de la violencia, y reprocha al Estado las 50.000 desapariciones de los ocho años de Uribe y los “falsos positivos”, entre otras violaciones a los derechos humanos.
“La doctrina militar es un tema que no está en discusión. Tenemos unas Fuerzas Armadas modernizadas que respetan los derechos humanos”, se encolerizó De la Calle en Oslo. Tanto no los defendían pues hasta en EE UU había objeciones a firmar Tratados de Libre Comercio invocándose las tremendas violaciones de los militares colombianos a los DD HH.
La guerra es la continuación de la política por otros medios. Y la paz suele ser la tregua entre guerra y guerra. Bienvenidas estas conversaciones de Oslo y La Habana; otra cosa es que finalmente vaya a reinar la paz en el Caquetá. Para eso debería imperar la justicia social, que por ahora está en las fosas comunes con miles de desaparecidos y víctimas en Colombia.
Fuente: