martes, 25 de junio de 2013

Ley estatutaria en salud: otra vez gato por liebre




Por Mario Hernández Álvarez[1]


Nuevamente el gobierno nacional y sus aliados presentan a la sociedad colombiana la noticia de una ley que comienza a resolver los problemas del cuestionado sistema de salud colombiano. Otra vez, con toda suerte de imprecisiones, el presidente Santos sale a decir que “se acaba el negocio de la salud”, mientras sus ministros y parlamentarios aliados hablan de una “reforma responsable” que por fin garantizará el derecho fundamental a la salud. Pero no hay tal. Lo aprobado es una limitación del derecho a la salud y claramente va en contra de las necesidades de la población, como demostraré a continuación.

A pesar de la inclusión de muchos textostomados de otros proyectosbien intencionados, lo fundamental de la restricción del derecho se mantuvo. Esto es, la definición del “núcleo esencial” del derecho como “la prestación de servicios y tecnologías estructurados sobre una concepción integral de la salud”, como reza el artículo correspondiente. Aunque le pongan adornos como “promoción, prevención, tratamiento, rehabilitación y paliación”, lo exigible al Estado como derecho fundamental será un paquete de “beneficios”, con dos caras: la negativa, con “exclusiones explícitas”, y la positiva con “prestaciones en salud cubiertas” definidas por la ley ordinaria.

Las exclusiones en apariencia son razonables, pues se dice que el Estado no cubrirá servicios o intervenciones de tipo cosmético o suntuario, no autorizados por autoridad competente, en experimentación o prestados en el exterior. Pero también excluye aquellos en los “que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia [o] su efectividad clínica”.El alcance de estos criterios es bastante incierto en muchos procedimientos, tecnologías, medicamentos, dispositivos y toda clase de medicinas alternativas. Estas exclusiones serán definidas cada cierto tiempo por el Ministerio de Salud con la participación de expertos y posibles afectados, como se intentó muchas veces con el anterior POS.

Si desafortunadamente lo que Usted o su hijo necesita quedó excluido, le queda la opción de pedir “reposición” de esa decisión administrativa; si tampoco lo logra, puede acudir a una acción de nulidad o a cualquier otro instrumento con primeras y segundas instancias, “sin perjuicio de las acciones de tutelapresentadas para proteger directamente el derecho a la salud”. Claro que los usuarios seguirán utilizando la tutela cada vez que los “gestores de servicios” les rechacen el acceso a lo que necesitan. Pero en el caso de las exclusiones, la ley estatutaria diceque se podrá usar la tutela”contra las providencias proferidas para decidir sobre las demandas de nulidad y otras accionescontencioso-administrativas”. Es decir, sólo le cabe la tutela una vez haya quemado todas las etapas previas. En consecuencia, la flamante ley estatutaria sí desplaza o prolonga el uso de la tutela frente a las exclusiones definidas por el Ministerio. En tal caso, las familias tendrán que pagar por ellas. ¿No se parece esto a las “prestaciones excepcionales en salud” de la emergencia social de Uribe?

Para complementar lo anterior, dos mecanismos de la estatutaria contribuyen a distribuir las cargas económicas en las familias, según su capacidad de pago, para lograr la sostenibilidad fiscal y financiera del sistema:

1.    La insistencia en que el sistema acudirá al principio de “sostenibilidad […] de conformidad con las normas constitucionales de sostenibilidad fiscal”. Si bien el parágrafo del Acto legislativo correspondiente no permite aplicar este criterio “cuando se trate de un derecho fundamental”, si las exclusiones no hacen parte del derecho, no se podrán exigir al Estado y, por lo tanto, las pagarán la familia.
2.    La inclusión del “deber” de las personas de “contribuir solidariamente al financiamiento de los gastos que demande la atención en salud y la seguridad social en salud, de acuerdo con su capacidad de pago”. Se legaliza así, por ley estatutaria, los regímenes, las cuotas moderadoras y, sobre todo, los copagos, según capacidad de pago. ¿Alguna duda de que las familias tendrán que pagar las exclusiones y mucho más?
3.    La tutela seguirá utilizándose, claro. Recuérdese que hoy en día el 75% de las tutelas se deben a servicios ya incluidos y pagados en el POS a las EPS. Se supone que ya no se presentará esta situación porque la ley estatutaria dice que “para acceder no se requerirá ningún tipo de autorización administrativa”. Pero, a renglón seguido, afirma que esto sólo será “cuando se trate de atención inicial de urgencia y en aquellas circunstancias que determine el Ministerio de Salud y Protección Social”. En el actual sistema existe al “paseo de la muerte” aunque las EPS y las IPS están obligadas a prestar la “atención inicial de urgencias” ¿Algo nuevo bajo el sol?

Por el simple hecho de que la ley ordinaria que se aprobó en primer debate en la Comisión Séptima de Senado impulsada por el gobierno sostiene el mecanismo fundamental de la intermediación con ánimo de lucro entre el nuevo banco llamado Salud Mía y los prestadores -léase hospitales, clínicas, laboratorios y consultorios-, se seguirán presentando las barreras de acceso y la “tutelitis” por servicios incluidos en el plan de beneficios. El asunto no se corrige ordenándoles a los nuevos “gestores” que no lo hagan, porque éste no es un asunto de mal comportamiento. Las EPS de hoy y los “gestores de servicios de salud (GSS)” de mañana seguirán poniendo obstáculos mientras sus ganancias sean mayores entre menos servicios presten. Y esto no cambia en la propuesta del gobierno, porque el gran banco Salud Mía tendrá para cada gestor una cuenta con el valor de las UPC correspondientes al número de afiliados que puedan captar. Aunque les paguen una parte por “resultados en salud”, lo más importante será que no se gasten “su platica” autorizando el pago de los servicios prestados a sus afiliados.

Los médicos y demás profesionales de la salud creyeron haber rescatado su autonomía profesional a través de un artículo muy severo contra quienes pretendan constreñirla o ponerle límites. Pero seguramente no han caído en la cuenta de que si una ley estatutaria dice que no podrá ordenar o formular nada que no tenga evidencia científica sobre seguridad, eficacia y efectividad, serán las “guías y protocolos” de manejo las que decidan, so pena de violar la ley e ir a la cárcel. ¿Queda algún espacio para la autonomía profesional en estas circunstancias?

No seamos ingenuos. El gobierno juega a que todo cambie para que todo siga igual, porque defiende el gran negocio establecido en el mundo y en Colombia con los servicios de salud y no quiere afectar la “seguridad jurídica” de los inversionistas nacionales y transnacionales, estimulados por los tratados de libre comercio (TLC). No en vano se incluyó a la fuerza un artículo sobre política de medicamentos con la siguiente advertencia:”[el gobierno] regulará los precios hasta la salida del proveedor mayorista. El Gobierno Nacional deberá regular el margen de distribución y comercialización cuando éste no refleje condiciones competitivas”. Ni más ni menos, únicamente allí donde no opere el mercado. En la selva amazónica,tal vez. El resto estará a cargo de las restricciones de los TLC.

¿Algo qué hacer? Todavía queda el control constitucional previo de la Corte. Es necesario que la sociedad toda se pronuncie frente a la Corte Constitucional, para salirle al paso a estos engaños, como lo hizo con la emergencia social del presidente Uribe en enero de 2010. Pero también es necesario no perder de vista el trámite de la ley ordinaria actualmente en el congreso. Vuelven a vendernos gato por liebre en materia de salud. ¿Hasta cuándo? ¿No hay punto de saturación? ¿No cabe discutir el pacto constitucional en salud más allá de un plan de beneficios costo-efectivo? ¿No cabe discutir sobre ambiente, agua, alimentación, vivienda o trabajo cuando hablamos de salud? Otras sociedades lo están logrando. No es un asunto de riqueza o de pobreza, ni de escasez de recursos, sino de proyecto de sociedad compartido y de acción colectiva sostenida.

Bogotá, junio 20 de 2013.


[1] Médico, bioeticista, doctor en Historia, Profesor Asociado, Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia, miembro de la Comisión de Seguimiento de la Sentencia T-760/08 y de Reforma Estructural del Sistema de Salud y Seguridad Social (CSR) y de la Alianza Nacional por un Nuevo Sistema de Salud (ANSA)

lunes, 24 de junio de 2013

“La economía está frenada”, dice Salomón Kalmanovitz y lo “único que va bien es la construcción”




ECONOMÍA:

Tormenta a la vista

“No conocemos en qué momento la administración Santos va a ejecutar las obras que el país demanda urgentemente para contrarrestar en algo la recesión que se avecina”

 

Por: Salomón Kalmanovitz, fuente: El Espectador


El resultado del crecimiento de la economía de Colombia durante el primer trimestre del 2013 fue pobre otra vez: 2,8% frente al de un año atrás y de 0,3% comparado con el trimestre anterior.

La industria decreció 4,1%, algo muy grave con tantos TLC. De mantenerse la tendencia intertrimestral, el crecimiento durante el año completo será de 1,2%, y no de 4,5%, que es el pronóstico revisado del mago de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Desde la demanda, el consumo de los hogares creció 3,2% (-0,5% intertrimestral). La inversión creció 7,2% por los proyectos mineros y de hidrocarburos que vienen de atrás, pero el crecimiento intertrimestral fue de -1,4%. Las importaciones de maquinaria retrocedieron 6,6%, lo que permite adelantar que la inversión seguirá deteriorándose en lo que resta del 2013.

En los últimos 9 meses, el crecimiento ha sido sólo de 2,9%, o sea que la economía está frenada, y no hay a la vista factores externos que puedan cambiar la tendencia. Por el contrario, continúa el deterioro de los términos de intercambio del país con bajas protuberantes de los precios del café, oro, níquel y carbón, y el petróleo también está siendo presionado a la baja, registrando US$93 por barril, 21 de junio.

El origen del problema es China, que parece estar en medio de una gigantezca burbuja crediticia (inmobiliaria y de infraestructura), enfrentada con un fuerte apretón monetario. Hay un aumento de la cartera morosa y los bancos registran pérdidas sustanciales. La situación se agrava, porque sus exportaciones se han debilitado con la recesión internacional, lo cual viene afectando negativamente su manufactura. Algo similar viene sucediendo en la India. Todo conjugado da lugar a una reducción de la demanda global por bienes primarios y a un deterioro de sus precios.

Para complicar más la situación internacional, el anuncio de Ben Bernanke de que la economía norteamericana estaba en una senda de recuperación y que retiraría eventualmente los estímulos monetarios (compra de bonos del Gobierno y títulos inmobiliarios por el Banco de la Reserva Federal por US$85.000 mensuales) tumbó tanto los mercados accionarios como de bonos de todo el mundo. Se manifiesta que los fundamentos de ambos mercados —rentabilidad de las empresas y solvencia de los gobiernos— no eran los mejores.

En el caso colombiano, la salida de capital extranjero de portafolio le dio duro al mercado de TES, que aumentó su tasa de interés de 4 a 6,5% anual, provocando millonarias pérdidas a los fondos de pensiones e inversionistas que adquieren estos papeles. Se encareció así el financiamiento en pesos del Gobierno y su déficit se torna más penoso. La bolsa de valores se colocó por debajo de la barrera psicológica de 13.000 el 20 de junio, después de haber estado en 15.000 en marzo. La salida paulatina de capital extranjero, incluso el destinado a la minería e hidrocarburos, que se observa desde enero explica la fuerte devaluación del peso que pasó de $1.770 a $1.937 por dólar.

Dentro de los factores internos, el único que va bien es la construcción: las edificaciones aumentaron 16% y las obras civiles 17,5%, pero dentro de estas la obra pública decreció un 2,5%. Con 3 años a cuestas y mucha politiquería, no conocemos en qué momento la administración Santos va a ejecutar las obras que el país demanda urgentemente para contrarrestar en algo la recesión que se avecina.





viernes, 21 de junio de 2013

El embeleco de la izquierda “democrática” o “progresista”



Domínico Nadal, Cambio.

Una muy socorrida maniobra de la derecha en el poder es tratar de calificar de “democráticos” o "progresistas" a ciertos sectores vergonzantes que se hacen llamar de “izquierda”. Izquierda que “lava la cara” al régimen burgués y justifican toda su tropelía contra la verdadera izquierda. Incluso, unos son los “salvadores” de la izquierda y otros a los que se les debe dar plomo del físico.

¿Qué significa ser de izquierda? ¿Se justifica en los actuales momentos unos parlamentarios en un Congreso corrupto como el colombiano? ¿Es positiva para el movimiento popular la presencia de unos rosados desteñidos en el Congreso? ¿Qué papel juegan en favor de los intereses populares? ¿Qué papel juegan en favor de los intereses de la oligarquía?

Estos y muchos interrogantes tendría que absolver el movimiento popular para juzgar el papel de esos “izquierdistas” al interior del movimiento popular. Porque ahora, como la mosca a la miel, los vemos “tirándoles línea” a las FARC y el ELN de lo que “tendrían” que hacer para ser “aceptados por el establecimiento”. No se trata de lo que no tiene que hacer la izquierda para volverse “cómoda” para los detentadores del poder. No se trata de juzgarlos “por lo que dicen o piensan de sí mismos”, sino por sus hechos políticos que siempre van en contravía del pueblo.

Nos preguntamos, además, qué es ese cuento de “izquierda democrática”? No es la izquierda y su ideario el marxismo-leninismo la más profunda vida democrática de un pueblo? No es el pueblo el que en ejercicio de su poder –llámese como se llame-, es la expresión más “democrática” de la vida de un pueblo? No es el socialismo la forma más “democrática” de todas las formas de gobierno? Ah, los detentadores del poder –después de haber aplicado el Terrorismo de Estado- llegan con el cuento de la “democracia” para impedir el avance revolucionario y en caso de perder ese poder se les brinden todas las garantías que ellos le han negado al pueblo cuando usufrutuaban el poder.

En el mejor de los casos, la “izquierda democrática” juega un papel de contención del movimiento popular que lucha por acceder al poder. Son las últimas talanqueras que colocan los detentadores burgueses del poder para impedir un triunfo auténticamente revolucionario. No nos dejemos meter la mano en la boca.


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Publicado por Blogger en CambioTotalRevista el 6/21/2013

jueves, 20 de junio de 2013

Colombia-USA: Corrupción diplomática-empresa gringa en el más alto nivel

Con razón que Obama se ve contento. El embajador colombiano en Washington, Carlos Urrutia,
facilitó la entrega de miles de hectáreas colombianas a la transnacional estadounidense Cargill
donde el mismo embajador era parte del bufete de abogados, BRIGARD & URRUTIA, que era uno
de los actores en la entrega de 26.000 hectáreas en la Orinoquía colombiana a Cargill.


¡El Embajador Carlos Urrutia en Washington debe renunciar!


Por: Arco Iris


19.06.2013 / El bufete del embajador en Estados Unidos, ayudó a acaparar irregularmente tierras en Colombia a la compañía norteamericana CARGILL. Ya se alinderó contra la Nación en posibles reclamaciones ante tribunales internacionales.

En el caso eventual de que Colombia intentara recuperar las tierras baldías de la Nación acumuladas irregularmente por la poderosa transnacional CARGILL, el actual embajador de Colombia en los Estados Unidos no podrá defender los intereses nacionales.

La razón: la multinacional le recordará que él hacía parte del bufete de abogados, BRIGARD & URRUTIA, que le recomendó a la multinacional acceder mediante 17 S.A.S., subordinadas a cuatro empresas creadas en Colombia pero de propiedad de CARGILL, a la compra de más de 26.000 hectáreas en la Orinoquía colombiana.

Por tal motivo, el Representante a la Cámara Wilson Arias ha elevado peticiones a distintos organismos de control para que investiguen de una parte, el comportamiento de Francisco José Uribe Noguera, asesor estrella de la “sofisticada” firma de abogados, y del propio bufete y sus restantes integrantes, entre los que figuraba el hoy embajador CARLOS URRUTIA.

Pero además, como quiera que el propio Carlos Urrutia no se ha declarado inhábil ante las nuevas circunstancias, Arias Castillo eleva solicitud al Procurador General de la Nación para que intervenga y declare tal inhabilidad.

Los predios acumulados irregularmente:

La multinacional CARGILL es una de las 10 multinacionales de la alimentación más grandes del mundo. Sus prácticas han sido severamente cuestionadas a escala orbital, razón por la cual se presenta con distintos nombres en cada país.

En Colombia actúa a través de cuatro empresas, Cargill de Colombia Ltda., Cargill Trading Colombia Ltda., Colombia Agro SAS (NIT. 900335836-3) y Black River Colombia SAS, esta última homónima del fondo de inversiones internacional filial de Cargill.

Según información de prensa, el horizonte de esta empresa es la compra de 90.000 hectáreas en Colombia. Hasta el momento, se tiene identificada la adquisición de 20 predios que alcanzan una extensión de 26.060 hectáreas en los municipios de Santa Rosalía y Cumaribo (Vichada). Estas transacciones fueron efectuadas por las 17 SAS ya mencionadas entre 2010 y 2012 y alcanzaron un valor de $40.016.344.939.

Wilson Arias Castillo
Representante a la Cámara
Oficina de Prensa



Las protestas en Brasil. Por Jorge Capelán


“No se trata de 20 centavos, se trata de cambiar Brasil”.


Publicado en Radio La Primerísima. | 19 junio de 2013

En los últimos 10 días se ha formado un movimiento en demanda de “cambios” en Brasil. Todo comenzó con movilizaciones pequeñas, que no lograron reunir a más de tres mil personas, protestando contra un aumento de veinte centavos de real –menos de diez centavos de dólar– en los buses de San Pablo. Ahora son decenas de miles en varias ciudades del país. Demandan una serie de cosas, aparte de parar el alza del transporte: mejorar la pésima calidad de los servicios públicos como la educación y la salud, así como la del transporte colectivo en general. Protestan contra que se invierta en un mundial de fútbol ante tantas necesidades. También protestan contra la corrupción del sistema político brasileño, efectivamente diseñado para mediatizar todo esfuerzo que intente realizar cambios profundos.

Pero también, hay que decirlo, esas protestas tienen lugar en un país cuyo gobierno ha sacado a unos 40 ó 50 millones de personas (20-25% de la población) de la pobreza. La clase media brasileña es la que más ha crecido en América Latina desde los años 90, del 20 al 50% o más hoy en día. En los últimos años, la inflación se mantuvo bajo control, el poder adquisitivo del salario medio creció en términos reales, el desempleo sigue en niveles mínimos y el gobierno de Dilma Rousseff muestra cifras altísimas de aprobación. Incluso hoy, luego de la difusión de escenas de represión policial contra las protestas en algunos lugares, a pesar de haber caído 8 puntos porcentuales, ésta se mantiene en un envidiable 55% para el gobierno y 77% para la presidenta.

Inicialmente, los manifestantes fueron enfrentados con violencia de parte de las autoridades, pero la actitud del gobierno ha sido conciliadora: Varias de las ciudades han anunciado la suspensión de la planeada alza del precio del pasaje, así como diálogo a los manifestantes. “Las protestas demuestran el valor de la democracia y revelan que los ciudadanos están a la búsqueda de sus derechos”, afirmó ayer Rousseff después de que el lunes marcharan unas 250.000 personas en todo el país.

La presidenta valoró el espíritu pacífico de las personas que se movilización. “Supera los mecanismos tradicionales de las instituciones, partidos políticos o sindicatos”, sostuvo. Según Rousseff, “las manifestaciones comprueban la grandeza de nuestra democracia y el civismo de nuestra población y suponen un mensaje directo a los gobernantes en todas las instancias”.

“Las demandas de la población por ciudadanía, mejores escuelas, hospitales, transporte público de calidad y a un precio justo, por el derecho a influir en las decisiones de los gobiernos, en repudio de la corrupción y el desvío de dinero público, comprueban el valor intrínseco de la democracia”, dijo la presidenta.

Obviamente, las manifestaciones en el Brasil obedecen a problemas reales, pero no son el inicio de una revolución contra un gobierno reaccionario, o al menos no contra un partido de gobierno reaccionario, sino contra uno de amplia base popular.

A estas manifestaciones, que han llegado a movilizar a 250 mil personas en 12 ciudades, se las ha comparado a las que en 1992 obligaron a renunciar al entonces presidente Fernando Collor de Mello. En lo que no se piensa es que el Brasil de hoy tiene 30% más habitantes que entonces, está mucho más urbanizado y ha mejorado notablemente sus ingresos. En 1992, las protestas habían sido organizadas por partidos políticos y movimientos sociales que se unieron para perseguir un objetivo común. Había consignas claras, actos de masas organizados, es decir, eran movimientos orgánicos, con fuerte adhesión popular.

En las manifestaciones de hoy en día, no está claro cuáles son sus líderes. Se dice que fueron convocadas por medio de las redes sociales. Lo cierto es que los interesados externos en utilizar el descontanto no faltan:

“¡No es por 20 centavos! #CHANGEBRAZIL!” El sonriente jóven pelirrojo que sostiene la hoja tamaño A4 con letras escritas a mano en la foto es el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, una de las personas más ricas del planeta (más de 13.300 millones de dólares) e importantísimo recurso de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos. Fue la CIA la que a través de su fachada In-Q-Tel le dio a Zuckerberg el capital semilla que le permitió fundar al Capo de Todos los Capos de las redes sociales.

Como es sabido, en las últimas semanas salió a la luz pública que las mayores empresas del sector informático como Apple, Google, Facebook y Yahoo, dieron y dan acceso irrestricto y “directo” a sus servidores a la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés). En realidad, es muy difícil para estas empresas el negar que trabajan al servicio de un gobierno que ve con bastante preocupación que el Brasil se esté consolidando como la sexta economía mundial y uno de los agentes más activos del cambio hacia un orden internacional multipolar.

Muchas cosas van a depender de cómo el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff y el Partido de los Trabajadores manejen estas protestas. Pueden ser una oportunidad para consolidar la ruptura del gigante latinoamericano con el neoliberalismo, o pueden llevar a nuevos incidentes de desestabilización que en el corto-mediano plazo comprometan el proceso de integración de nuestro continente, tan necesitado de un Brasil fuerte.





Un chicharrón muy sofisticado. Por Tatiana Acevedo, El Espectador.

Tatiana Acevedo
-Este no es un problema estético sino jurídico —afirmó el abogado Uribe de Brigard y Urrutia, refiriéndose a la utilización de estratagemas (antiestéticas, ¿poco éticas?, pero legales) en la compra abundante de tierras en Vichada. El problema, dictaminó, es “jurídico”, “altamente sofisticado” y sobre todo “muy técnico”.

El ministro Estupiñán, por su cuenta, lo describió como “un chicharrón muy complejo”. La revista Semana, con una definición parecida (“es un enredo jurídico muy complejo”), reforzó la idea de un embrollo tan complicado que sólo unos pocos podrán entenderlo.

El embrollo es, sin embargo, bastante sencillo y tiene que ver con la forma en que Brigard y sus clientes piensan el futuro de lo que Semana apoda “las regiones históricamente aisladas”: las tierras antes baldías, que el Estado adjudica a las comunidades, progresarán si y sólo si élites empresariales se ocupan de ellas.

Este grupo de ideas, que tiene por supuesto muchos matices, ha intentado abrirse camino de variadas formas. De manera legal, con la fórmula Riopaila/Brigard, apegándose a interpretaciones amañadas y pagando a buen precio las tierras. De manera estatal, a través de programas como Agro Ingreso Seguro/Carimagua. O de forma deliberadamente violenta, en lo que podríamos llamar el esquema de despojo Jiguamiandó y Curvaradó.

Quizá quien resumió mejor el mentado problema fue Vicente Castaño: “En Urabá tenemos cultivos de palma, la idea es llevar a los ricos a invertir en ese tipo de proyectos en diferentes zonas del país. Al llevar a los ricos a esas zonas llegan instituciones del Estado. Desafortunadamente las instituciones del Estado sólo les caminan a esas cosas cuando están los ricos. Hay que llevar a los ricos a todas las regiones del país”.


Los intolerantes “descubren” carácter político de las FARC

Guerrilleros en formación en un campamento de la guerrilla de las FARC-EP



Por Domínico Nadal, Cambio Total.

Parece que los miembros del establecimiento colombiano están “descubriendo” el carácter político de las propuestas de las FARC-EP. Apenas ahora se dan cuenta de esos planteamientos, a pesar de que toda la vida los han propuesto. Ese carácter político de las FARC ha significado en que, por ejemplo, todas sus acciones militares tengan un norte político, la salida política del conflicto interno.

Por ello no nos extraña que la insistencia de las FARC-EP sobre la Constituyente sea un punto fundamental en las propuestas de la organización revolucionaria. Propuesta que, quien lo creyera, es calificada como “contra-revolucionaria” por el minInterior del régimen de JM Santos. Nos causa risa ver a éstos pelafustanes en funciones ministeriales tratando de utilizar la fraseología revolucionaria para desvirtuar los planteamientos revolucionarios. Lo que a su vez demuestra que desde la orilla oligárquica carecen de argumentos desde su retardatario ideario para oponerse a la realización de una Asamblea Constituyente.

Evidentemente que los “intolerantes” de hoy, en el pasado esgrimieron el anti-comunismo, el anti-marxismo-leninismo, como caballito de batalla para exterminar a bala y masacres las organizaciones populares, es decir, esos representantes burgueses siguen practicando el más vulgar anticomunismo, quizá por saber que es la ideología que plantea la solución de los ingentes problemas que padece la humanidad. El exterminio de la Unión Patriótica (U.P.) y sus 5.000 líderes asesinados es prueba irrefutable. Las 500.000 víctimas asesinadas son prueba de nuestro aserto. Las víctimas todas desde antes de 1948 muestran la intolerancia de la oligarquía contra las propuestas populares.

Los 10 puntos de las FARC-EP sobre la Participación Política acordado en la Mesa de La Habana son un resumen de la cantidad de exclusiones que padece el pueblo colombiano por cuenta de la oligarquía en el poder. Y naturalmente las FARC tratará de resarcir a su pueblo. No entraremos en detalles, pero todas apuntan a la más completa modernización del aparato estatal –y todavía no estamos hablando de construcción del socialismo !-, y ya los representantes de la oligarquía-terrateniente están lloriqueando porque esa modernización les podría significar la pérdida del poder.

Ese carácter político tiene preocupado al inquilino de la “Casa de Nari”. La propuesta de acabar el régimen presidencialista que hoy rige para el aparataje estatal desvela a los oligarcas ya que la actual figura del presidente es en realidad un monarca que utiliza otro nombre, “presidente” en vez de “rey”. Mas su carácter es monárquico. Por ello, sus inquilinos se creen “reyezuelos” y por ello su título es eterno. Los llaman “presidentes” per secula seculorum así su período haya terminado muchos años atrás.

Esos intolerantes refuerzan día a día su modelo excluyente y anti-popular. La reciente aprobación del “fuero militar” va en dirección contraria del discurso gubernamental en la Mesa de la Habana y de todas las acciones gubernamentales. El fuero militar aprobado sólo significa impunidad para todas las acciones militares y ello muestra que las violaciones de los derechos humanos –cuya impunidad alcanza el 99%- seguirá hasta que algún logremos desmontar la Doctrina de Seguridad Nacional y su Terrorismo de Estado y dotemos a las fuerzas militares de una doctrina bolivariana.

En conclusión, a pesar de la Mesa de Conversaciones de La Habana el estado –y su gobierno- se está preparando para más guerra y en mayor escala.

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