miércoles, 3 de julio de 2013

De firmarse la paz en Colombia. . . . Por Alberto Pinzón Sánchez

". . . se podría repetir lo que el país vivió con la Unión Patriótica o UP; cuando una alianza entre élites políticas regionales y locales, narcotraficantes y agentes Estatales liquidó la oposición política naciente”



Las dos orillas, el nuevo portal de internet creado por el pazólogo León Valencia, anuncia que su ong Arco Iris está próxima a concluir una investigación de campo realizada en “9 de los 200 municipios epicentro de la guerra, para conocer cuáles podrían ser las dificultades del postconflicto” en Colombia. El titular del anuncio es revelador: “De firmarse la paz, ¿Qué pasaría en las zonas del conflicto?” (1)

En este informe preliminar se anuncian 9 conclusiones, aunque por ahora solamente destaquen 3 de ellas:

1-    Habrá un aumento de los conflictos por la tierra (llamados por ellos horizontales) es decir entre Comunidades, Vecinos, o incluso familiares, surgido de la inseguridad jurídica de los títulos de propiedad y del destino futuro uso que se le dé a la tierra, y desde luego, por la manipulación de las expectativas que hagan los dueños tradicionales de las tierras a través de los organismos del Estado que controlan.     

2-    Como respuesta a los avances del proceso de paz de la Habana, (bastante anticipada y presumiblemente ligada a la campaña presidencial); los Terratenientes locales y regionales y sus aliados oficiales (que el investigador denomina en su lenguaje post-moderno “elites”) están reforzando la estrategia paramilitar con el objetivo claro de: 
a) Cuidar la tierra despojada y continuar el despojo,
b) Ocupar las zonas que dejen las FARC u otras guerrillas,
c) “Limitar y controlar el surgimiento de liderazgos sociales y políticos en las regiones” que están brotando vigorosamente. Es decir como el mismo investigador lo describe, “este último objetivo de estos grupos, tal vez sea el más complicado, pues se podría repetir lo que el país vivió con la Unión Patriótica o UP; cuando una alianza entre élites políticas regionales y locales, narcotraficantes y agentes Estatales liquidó la oposición política naciente”.

3-    La tercera conclusión según el investigador tiene dos aspectos: a)… “A diferencia de otros procesos de paz, esta vez los guerrilleros que salgan a la paz, no se irán a las ciudades como lo hicieron los del M19, o los miembros de la Corriente de Renovación Socialista; por el contrario se quedaran en los municipios donde hicieron presencia, y allí intentaran participar en política, hacer activismo social, y en general reconstruir sus proyectos de vida”.

…Y b) “Sin embargo, estos municipios no tienen funcionarios públicos preparados para la administración del Estado, carecen de ingresos estables, y sobre todo, no tienen control territorial real en sus municipios”.


Humberto de la Calle, el negociador del gobierno, en el proceso anterior con las FARC. Se levantó
por orden del gobierno de César Gaviría y sacrificaron 100.000 colombianos más en la guerra.


ESTA INVESTIGACIÓN DE CAMPO, además de confirmar lo ya sabido con respecto a los “preparativos” de los terratenientes, militares con todos sus aliados, y de ponerle una “pizca” de desconfianza al ambiente negativo del gobierno Santos sobre el futuro del proceso de paz de Colombia; torna demagógicas, por no decir vacías, las perentorias palabras de Humberto de la Calle, cuando al iniciar el nuevo ciclo de conversaciones dijo:

“Para que haya participación de las FARC en política son necesarios dos tipos de garantías. Por parte del Estado, para su seguridad y para que hagan oposición dentro de la legalidad. Y de parte de las FARC se requieren garantías de que dejarán las armas y que actuarán lealmente dentro de las reglas de la democracia”.

Después de leer ese informe preliminar, dan ganas de preguntarle en negativo al investigador sobre el titular:- Bueno, y en caso de no firmarse la paz ¿Qué pasaría? ¿Nada, cómo afirma persistentemente JM Santos?

 O nos volveríamos a encontrar dentro de cien mil muertos como le pronosticó Alfonso Cano a De la Calle en 1991.