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domingo, 7 de abril de 2013

"URIBE PRESO POR SER CRIMINAL DE LESA HUMANIDAD"




Por Athemay Sterling Acosta, Director Nacional de CDPDH
Es el titular esperado que pronto va a aparecer en los medios, pues cada vez aparece en la escena del crimen cometido contra la humanidad y la sociedad colombiana por AUV todas sus andanzas delictivas de este mal hijo de la Patria junto a integrantes de su familia directa y de todos los narcoparamilitares, la mafia más corrupta y criminal, el mismo imperialismo que le aupó sus planes de guerra con el remoquete de seguridad democrática, mandos militares y paramilitares, mandos de la iglesia y de la economía colombiana, toda una maquinaria sangrienta que se atraviesa a la Constitución Política que prescribe a la Paz como Derecho de toda la población colombiana y deber de obligatorio cumplimiento para propender por Ella.
Esto de AUV resumido aquí, se incrementa por ser traidor a la Patria y al Régimen legalmente constituido pero transgredido por este psicópata que enloquecio a su Psiquiatra.
Criminal de Lesa Humanidad, criminal de guerra, de agresión y acciones genocidas, más traidor a la sociedad y a la Patria con todas las pruebas reinas existentes que no requieren ser probadas por ser ya hechos incontrovertibles, es decir, notorios y públicos, da para ser inmediatamente, asegurado, juzgado y encarcelado por ser un gran e inminente peligro para toda Colombia y la Región.
Es que seguir hoy impulsando la teoría paramilitar y la guerra por él, es para que mañana sea titular de primera página, que anuncie, el inicio de este corto llamado a las autoridades competentes para que no sigan omitiendo su deber legal de asegurar, encausar y penalizar con la más alta condena a AUV y a sus acólitos, también unos Determinadores Criminales y otros sujetos activos directos de toda la tragedia humanitaria y social que AUV.
No podrá existir perdón, ni olvido a su criminalidad ya comprobada y juzgada por la historia.
Será este 9 de abril cuando la magna marcha jamás vista en Colombia por la Paz además de apoyar decididamente la Mesa de Diálogos entre Gobierno Nacional y la Insurgencia Beligerante de las Farc Ep, sea el empuje fáctico para que los operadores judiciales demuestren su apoyo a la Paz llevando a prisión ya mismo al primer enemigo de la Paz como es AUV y su gente escondida unas y otras huyendo, otras y otros presos, otras actuando criminalmente aún obstaculizando que a la víctimas se les repare.
Si la Rama del Poder Público Judicial no actúa en consonancia a lo reiterado por nosotros, organizaciones de Derechos Humanos a nivel nacional e internacional ya como clamor universal, estarían revictimizando a las victimas y torpedeando desde el mismo Estado que la Ley 1448/11 para que pase a la historia como inócua por culpa del mismo Estado y sus Servidores Públicos que estarían prevaricando y colocándose al lado de los victimarios, de la guerra, la violencia y la muerte.
! Y ESO NO QUEREMOS ¡
LA NACIÓN EXIGIMOS PAZ CON JUSTICIA SOCIAL
Athemay Sterling Acosta
Director Nacional
CDPDH

domingo, 16 de septiembre de 2012

Insurgenci​a civil. Por Alfredo Molano Bravo




Por: Alfredo Molano Bravo

Creo que el punto central del enredo sangriento que vivimos desde hace medio siglo es la imposibilidad de que la insurgencia armada se transforme en insurgencia civil.?

Es decir, en un partido de oposición al sistema político real y no formal –término de Diego Montaña– que ha impedido la creación de esa fuerza y monopolizado el poder a través de un juego poco democrático, el bipartidismo.

El costo de esa ausencia ha sido altísimo: una corrupción incontrolable y una violencia represiva creciente, fenómenos que cobran vida en el narcotráfico, en el paramilitarismo y en la brutal desigualdad social. Belisario trató de romper esa máquina y abrir esa ventana. Le fue tan mal a él como a la UP. De hecho, liquidaron políticamente a Betancur y físicamente a la UP. Pero la solución sigue siendo válida y se diría más: es la única. La insurgencia no está en el plan de que su enemigo de siempre haga las reformas por las que ha peleado, quiere hacerlas ella y para eso necesita un aparato legal. El Gobierno –los gobiernos– quieren hacerlas a su manera y con las carencias desprendidas del consenso que tendrían que lograr con los gremios, incluido el militar. Una reforma tibia como la recomendada por don Fabricio en el Gatopardo de Visconti y Lampedusa: Démosle la argolla para que no nos corten el dedo. (El dedo de disparar, digo yo). Aunque ese tajo no sea posible hoy, el modelo de negociación tiende a llevar a cabo unas modificaciones “políticamente correctas”. Viables, dirían los progresistas. Sería lamentable que para Santos la negociación se convirtiera en una especie de sociedad para el cambio. Una socia. Por ahí no es la cosa, como diría López Pumarejo. Roy Barreras, presidente del Senado, hoy la voz cantante de Santos en el Congreso, va para allá: marco legal para la paz y apertura de caminos electorales para la participación política de las guerrillas.

Los obstáculos, como se ha dicho tantas veces y se sabe a ciencia cierta, son varios, pero dos son los más fuertes y violentos: los políticos profesionales y los militares. Digámoslo de buenas maneras: algunos gamonales y algunos altos oficiales crearon a los paramilitares para no ceder el poder que ejercían en nombre de los verdaderos beneficiados el statu quo: ganaderos, banqueros, grandes empresarios. Para ser justos, hay que añadir que los llamados estadistas y los generales se escandalizaban pero nada hicieron –o nada podían hacer– y se callaron bendiciendo el modelito político. O comulgando con él. Total: 20 años más de muertos, como dijo Cano. El nudo es ese. Hoy la fuerza compuesta por gamonales y altos oficiales en retiro –o activos– ha creado el Puro Centro. Desde las guerras civiles un movimiento político no contaba con el apoyo de un sector militar. Con un apoyo –digo– tan sincero y tan decidido. Es cierto que algunos de los políticos que se asociaron al paramilitarismo están en la cárcel o pueden ser enguandocados. Faltan muchos. Cierto es también que hay militares que tienen a los que se les han dado los casinos por cárcel. Faltan casi todos. Y sobre todo, falta el sello con que fue aherrojado el negocio de asistencia recíproca y mutuo apoyo que incluyó –¡cómo no!– al narcotráfico.

Se está cerca de jalar la cobija y destapar la siniestra alianza y si Santos no lo hace, terminaría arropándose con ella. Por ahora confiemos en que maneja como ninguno la talla y que como ninguno, quiere la gloria. Si logra que ni militares ni políticos se le atraviesen, o si lo hacen, los derrote o neutralice, el país será otro y se podrá entonces construir un Estado capaz de alojar todos los conflictos civiles y de hacer innecesarios los armados.

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jueves, 30 de agosto de 2012

Las mentiras se gastaron y la verdad brotó como sorpresa


Construyendo la Paz. . . . 
  
“Senda guerrillera”, obra de la guerrillera, artista y pintora Inti Maleywa


Las mentiras se gastaron y la verdad brotó como sorpresa 


Por Narciso Isa conde

Las bases calumniosas de los motes despectivos de “terroristas”, “bandidos”, “narcoterroristas”… empleados contra los FARC y el ELN, han sido evidenciadas en grande y también sensiblemente resquebrajadas con el anuncio del gobierno colombiano favoreciendo el diálogo con las FARC y el ELN en busca de la paz

De pronto, además, el contexto de  la propaganda que sindicaba a esas organizaciones político-militares como “bandas en extinción”  también se vino abajo.

El lenguaje guerrerista oficial ha  menguado considerablemente, lo que no significa que no se vuelva a retomar en condiciones peores para los promotores de la guerra.

En los hechos, en lo inmediato, las fuerzas insurgentes han sido reconocidas como lo que son: organizaciones político-militares revolucionarias, marxistas-bolivarianas, comunistas, guevaristas, mariateguistas...

Han sido aceptadas como fuerzas beligerantes, como contrapartes del gobierno de un nuevo dialogo por la paz, como interlocutoras válidas frente a un Estado que por más de medio siglo se ha empecinado  en imponer una guerra sucia tutelada por el poder imperial.

! Las mentiras se gastaron y la verdad brotó como sorpresa!

  • Crisis del guerrerismo oficial colombiano

Evidentemente el Plan Colombia y su derivado Plan Patriota, pese a la enorme logística y moderna tecnología estadounidense e israelí que los han nutrido, fracasaron. Y fracasó de nuevo junto a esos planes el esfuerzo destinado a derrotar militarmente la heroica insurgencia colombiana.

La línea guerrerista entró en crisis mayor. El poder dominante está dividido en cuanto a la pertinencia y efectos de su prolongación. La realidad les dice a unos (representados políticamente por el presidente Manuel Santos) que no es posible la pretendida victoria militar; mientras que las claques mafiosas paramilitares, militaristas y empresariales vinculadas al negocio de la guerra y la narco-corrupción, se empecinan en una política guerrerista cada vez más cuestionada y acorralada por la sociedad. Ahora están mucho más aislados.

De todas maneras Uribe, ya desenmascarado y embarrado como máxima expresión política de esos sectores, persiste en su alucinante afán guerrerista con cierto apoyo de la extrema derecha de EEUU y del continente, entre la que se destaca la venezolana.

  • Mayor acumulación insurgente

La FARC no pudo ser debilitada con las acciones puntuales ejecutadas en su contra, sino que supo encajar los golpes recibidos y reponerse cada vez. Aprendió de los reveses temporales y potenció sus energías militares, sociales y políticas. Se reestructuró, creció cualitativa y cuantitativamente, diseño nuevas  tácticas, remozó su estrategia, amplio su inserción en el tejido social rural, urbano y suburbano, y en toda la diversidad étnica-cultural y social.

Avanzó notablemente en el seno de la juventud, del pueblo empobrecido, las mujeres y las poblaciones originarias.

Supo, además, enriquecer y renovar su pensamiento revolucionario, potenciándose como ejército popular bien dotado, milicias irregulares, partido comunista clandestino, movimiento patriótico bolivariano y parte de un sistema de alianzas de gran amplitud y firmeza.

El ELN, por su parte superó dificultades, corrigió errores en cuanto a la salida política al conflicto armado en el contexto de la hegemonía uribista,  afirmó su política revolucionaria, articuló mejor sus planes de expansión y sus políticas de unidad, y derrotó embestidas y maniobras enemigas, conservando sus áreas de implantación política y social.

Al mismo tiempo avanzó la cooperación y la unidad entre ambas fuerzas insurgentes.

Las luchas políticas sociales ha crecido impetuosamente a escala nacional y los movimientos sociales activos se han multiplicado y fortalecidos en medio de la de la multi-crisis crónica del capitalismo y de los efectos devastadores del neoliberalismo y del terrorismo de Estado.

Mas allá de la insurgencia armada -y sin chocar ni competir con ella, mas bien complementándose ambas- se ha conformado una gran torrente de fuerzas político-sociales civiles, con definida actitud contestataria, que exige cambios estructurales, nueva institucionalidad, transformaciones sociales y políticas de de fondo en el sentido de alternativa real al neo- liberalismo y a la seudo-narco-democracia vigente.

La expresión mas estructurada, potente y esperanzadora de ese torrente es el Movimiento Marcha Patriótica, que a raíz de su lanzamiento y de los meses posteriores ha exhibido un formidable poder de convocatoria y capacidad atractiva.

Así, el vacío político -resultado de la declinación del bipartidismo tradicional (conservadores y liberales neo-liberalizados), de la crisis y división de la “nueva derecha” y de la creciente dispersión y reducción del  Polo Democrático (centro-izquierda, o más bien centro), tiende a ser llenado por esta nueva fuerza expansiva e innovadora, que cuenta con liderazgos tan impactantes como el de la ex-senadora (groseramente criminalizada) Piedad Córdoba, expresión de dignidad, combatividad y talento político.

Ella (Piedad) también ha sido inspiradora del espacio conocido con el nombre de Colombianos/as por la Paz, que reúne a centenares de prestigiosos intelectuales dedicados/as a sembrar la idea de la paz a través de una salida política al conflicto armado capaz de superar las causas estructurales e históricas de la guerra y la violencia.

Tanto ha calado ese reclamo de paz –resistido por años por un Estado guerrerista y por los negociantes de la guerra- que el actual gobierno de Santos no ha podido ignorarlo ni evadirlo en un momento en el que el respaldo a la búsqueda de la paz a nivel de encuestas representa casi el 70% de población consultada.

A esto se suman las enormes dificultades que encierra la prolongación del conflicto armado, ahora en condiciones mas adversas para el Estado y para la gran burguesía, incluidas las enormes obstrucciones que su continuidad en ascenso le generaría al modelo exportador y mega-minero que la clase dominante gobernante tiende a potenciar en el contexto de la globalización neoliberal; así como a las vitales relaciones comerciales con Venezuela, principal mercado de la industria manufacturera colombiana y principal fuerte de combustible.

Es esa compleja realidad y esa combinación de factores lo que influye determinantemente en el nuevo giro gubernamental hacia los nuevos diálogos de paz, auspiciado bajo presión nacional por el presidente Santos y los sectores de la gran burguesía local y de la burguesía transnacional que representa, en un intento de reducir presiones y contener el deterioro.

  • Intereses y objetivos contrapuestos en el referido diálogo.

Es claro que las FARC y el ELN, con su actitud proclive a una salida política al conflicto armado, no simplemente procuran una precaria inserción política legal dentro del sistema imperante y  una que otra reformas; si no, que desde su acumulado histórico y desde el poder adicional de las nuevas fuerzas emergentes movilizadas, apuestan a un cambio político y social realmente alternativo al sistema imperante; esto es, procuran la  apertura de un periodo de transición a partir de transformaciones de calidad y profundidad en todos los ordenes y de reconquista de soberanía nacional-popular y democracia claramente planteadas.

El gobierno, por el contrario, intentará reciclar el sistema, apaciguar luchas con concesiones limitadas y desmovilizar la insurgencia a cambio de poco. Mientras el imperio peleará su hegemonía y presencia militar, inaceptables para el pueblo. La contradicción esencial continua en ese y todos los escenarios.

Acontece, sin embargo, que la contraparte revolucionaria, además de haber mostrado mucha firmezas y claridad de objetivos, ha aprendido mucho de las experiencias negativas de “paz negociada” en su propio país y en Centro América y cuenta además con un cuadro continental y mundial mucho mas favorable y un país cada vez más convulsionado por el acenso de la ola social y política que clama cambios e independencia de verdad.

La multi-crisis del sistema capitalista lejos de aminorarse se profundiza y se extiende.

La oleada transformadoras se diversifica, teniendo hoy en Colombia una de sus expresiones mas altas, acompañada del accionar de fuerzas de vanguardias antiimperialistas y anticapitalistas profundamente enraizadas en todos los combates y con claras claros miras hacia el socialismo bolivariano y el comunismo del XXI.

Un nuevo periodo -no por promisorio menos difícil- está marcha en Colombia, lleno de obstáculos, complejidades y sorpresas.

 Un periodo en el que la lucha por la paz asume una nueva dimensión movilizadora, pero cuya garantía de avances y logros se coloca lejos de la ilusión o el cretinismo pacifista y muy cerca de la combinación efectiva de diversas modalidades de lucha, la defensa de lo acumulado en el terreno militar y del mayor despliegue integral de la fuerzas alternativas: unas con el poder disuasivo y/o confrontativo de las armas vinculada al pueblo rebelde y otras solo con el enorme poderío de la indignación movilización social, cultural y político en dirección a la creación de poder popular y hegemonía política. Ambas sumadas dan victoria popular-nacional con vocación continental.