martes, 15 de enero de 2013

¿Cumbia, vallenato o guabina? "Enritmémonos"




José María Carbonell, Cambio Total.

Los delegados de las FARC-EP y del gobierno colombiano quieren ponerle « ritmo » a las conversaciones de Paz. Eso suena casi que a bailar con pareja que no sabe bailar. O que baila a otro ritmo. Al final, se termina todo enredado y con un rubor en las mejillas por no haber podido acompañarla(o) en sus cadencias.

Es que, desde luego, las FARC y el gobierno bailan ritmos diferentes. No por los ritmos diferentes que viven sus propias vidas y dinámicas, sino porque los intereses de uno y otro son diferentes. De ésta manera, el ritmo va a depender de cuán dispuesto está uno u otro a entrar a « enritmarse » con el otro. Me explico. Los intereses del gobierno –intereses oligárquicos- son, visibles hasta ahora, « vencer a la guerrilla en la Mesa » y « ganar la re-elección ». Los intereses de las FARC-EP –intereses populares- son lograr abordar la solución de las causas políticas, económicas, sociales, que dieron origen –y mantienen- el conflicto interno colombiano.

Para « enritmarse »tocaría que los Acuerdos definan de qué manera y cómo el gobierno nacional va a entrar a solucionar esas causas y a pagar la inmensa deuda política, económica y social que le deben al pueblo colombiano. Y ahí si es tu tía... Le tocaría al gobierno dejar de bailar guabina para bailar otro ritmo más acelerado y cadencioso, como las caderas de nuestras hermosas y deliciosas morenas y mulatas. Está el gobierno dispuesto a pagar esa deuda ?

Se imaginan ustedes ver a De la Calle dando pasos turuletos, inseguros, tratando de « capturar »el ritmo de la cumbia ? Épale ! Tendrá el gobierno sentido musical ? Tendrá oído musical para « atrapar » la melodiosa y frenética música de la cumbia o el vallenato o la salsa ? Hmmm. Mas a pesar de las falencias del equipo gubernamental les abonamos que han intentado « enritmarse »,no sabemos si a instancias de la Casa de Nari, la cual, esa sí, está frenético tratando de aprender a bailar para alcanzar la re-elección.

« Enritmarse »entonces es abordar las causas que han originado el conflicto interno con sinceridad, con claridad, y no solamente con celeridad. Además de hacerlo con un enorme sentido autocrítico. Podrá hacerlo el equipo gubernamental ? Dudas, muchas dudas dejan. El equipo gubernamental, como todos los funcionarios estatales, se creen los dioses bajados del olimpo para resolver los problemas de los « pobres mortales » y se regresan a Bogotá con la creeencia de haberlo hecho y vamos a ver sus realizaciones y la solución nada que aparece. Nunca. Asi sucedió, por ejemplo, con los damnificados de dos inviernos consecutivos, unos pegados a los otros, y las promesas de JMSantos quedaron en eso: promesas, como siempre. 3 millones de damnificados que van tirando de la informalidad para subsistir y cada uno de ellos desaparece de las estadísticas porque ya (le) solucionaron su problema.

Así ha sucedido con la pobreza. Los pobres en Colombia rondan el 70%, no el mentiroso 37% que dice el DANE. Y ese porcentaje padece hambre, física hambre ! Y así todo. Por ello insistimos, hay que « enritmarse » con sinceridad, claridad, y con celeridad. Así quizá la pareja gubernamental le cogerá el paso al ritmo frenético de la cumbia, el vallenato, la salsa, que bailan los delegados de las FARC-EP y podrán bailar, bien acaramelados, para bien de toda la familia colombiana.

Si así fuera, todos los colombianos bailaríamos, ahí sí, felices !!!


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Publicado por cambio total en CambioTotalRevista el 1/15/2013 01:47:00 a.m.

Al filo de la navaja

Quema de principios democráticos


 Al filo de la navaja

Álvaro Lopera, enero 12(siriripress)-

En nuestro portal, en la sección opinión, subimos dos artículos interesantes los cuales se refieren tanto a un pequeño ensayo que William Ospina escribió el pasado 5 de enero, llamado "A las puertas de la mitología", como a la entrevista publicada hoy en El Espectador a raíz de su "escandaloso escrito", en donde como coletilla de entrada la periodista Cecilia Orozco Tascón hace la venia a la "opinión contraria de su escrito de la mayoría de los establecimientos sociales de Colombia".
Para ninguno de nosotros nos es desconocido que las tales mayorías corresponden a las capuchas de las clases gobernantes, esto es, a los medios de comunicación burgueses y a los partidos políticos de derecha colombianos, amén de esa clase media y alta que siempre huelen incienso después de terminar su perversión cotidiana.

Respecto del pequeño ensayo, puedo decir que es un escrito inteligente, como casi todo lo que sale de la pluma de William Ospina, y como suele decirse, su obra es superior al creador, esto es, en la entrevista, que es donde aparece en escena el hombre real, -el mismo que recibe un pago por sus perspicaces escritos que favorecen la presencia del periódico en el tráfico de la opinión mundial y nacional-, frente al juicio del establecimiento, ya los matices se decantan y surge el intelectual liberal demócrata que sabe que el caimán que lo entrevista es un vocero más de la opinión "políticamente correcta" de nuestra oligarquía.
Si analizamos el cuestionario, e invito a que lo hagamos con un criterio bien examinador, ellos pretenden esculcar hasta la saciedad la ideología del escritor, pues, según la entrevistadora, lo que publicó es todo un anatema para el cotarro político colombiano. ¿Cómo es eso de considerar la revolución bolivariana y al "mono" Chávez casi como un paradigma para América Latina, además de la "execrable" revolución cubana? ¿Es William Ospina un contestatario rebelde y menos un intelectual refinado?, pues los partisanos de la opresión lo querrían ver como un florero decorativo. ¿Es acaso antinorteamericano?

De nuevo la vasta cultura de Ospina pone contra las cuerdas a tan encumbrada periodista que parece que llevaba listas las preguntas mucho antes de entrevistarse con él. Muy inteligentemente le demuestra hasta la saciedad que él no es amigo personal ni le debe nada a Chávez, que si lo ha visto ha sido a distancia; que menos le debe a la revolución cubana y que ni siquiera los sendos premios que ha recibido de Cuba y Venezuela lo afectaron para escribir lo que escribió. Que los políticos son una sarta de incultos, y que por ello, entre otras, arrecia la violencia, como si no tuviera en cuenta que una persona que se diga ciudadano es político por esencia, naturaleza social y necesidad. No conozco a nadie que no participe con su actividad o indiferencia en la toma de las decisiones políticas de un país.
Y si se refiere a los políticos profesionales, pues le recuerdo a don William aspectos importantes tales como que uno de los grandes políticos de este país y muy culto por cierto fue el basilisco Laureano Gómez, el cual bañó en sangre nuestro país en la época de la violencia. Podemos hablar de muchos otros que han arrastrado este país a las execrables puertas del infierno, tales como Rafael Núñez, nuestro impulsador de la sempiterna constitución del estado de sitio, la cual fue cambiada por la neoliberal de 1991; también don Alberto Lleras Camargo, demasiado culto para su época, firmante del acuerdo de Benidorm- el mismo que selló con la impunidad el terrible crimen cometido por ambos partidos contra el caudillo del pueblo y contra todo el pueblo colombiano y que representó una verdadera masacre con cerca de 300.000 víctimas- que se convertiría en el acicate posterior de la violencia- y gran impulsador del terrible frente nacional, padre de otras tantas tragedias. Y ni se diga nada de Carlos Lleras Restrepo, el de las rondas campesinas, y de Belisario Betancur, este último poeta de la excrecencia de la extrema derecha fascista, más conocido como el incendiario, padre de la toma del Palacio de Justicia en 1985 en donde cayeron las mejores y más democráticas cabezas del derecho burgués de nuestro país.

Por supuesto, en la entrevista no podía aparecer Ospina defendiendo la lucha de clases, - claro que él no es un marxista, ni lo será nunca- la misma que se impone desde el poder mismo y que las clases de abajo tienen que asumir como su destino manifiesto hasta que estas desaparezcan, la cual para información de tan renombrado escritor, van ganando las distintas burguesías del mundo. Se le olvidó pues a nuestro entrevistado que no propiamente la cultura va a salvar a nuestro país de la violencia mientras los usurpadores del poder sigan siendo los dueños de los medios de producción y la acumulación de riqueza se haga violentamente a costa de millones de hombres y mujeres que ni siquiera reciben de pago lo mínimo para subsistir y que son despojados del mínimo patrimonio rural.

La entrevista muestra a las claras el tipo de país que tenemos, el cual se escandaliza con el artículo de un escritor que por cierto escribe muy bien, pero que políticamente se ha movido sin que afecte para nada al establecimiento puesto que sus opiniones se mueven al filo de la navaja: ni para allá ni para acá porque se corta. Pero qué pena, es quizás el único que se atreve a escribir lo que piensa desde una concepción democrático-liberal y recibe como respuesta rayos y centellas y un llamado a que atenúe tan sencillos conceptos políticos.
Los Abad Faciolince, los Vargas Llosa, los Bernard-Henri-Lévy, los Santos Calderón y mil más del portafolio imperialista mundial son los que se imponen ahora en este interregno del siglo XXI del sistema mundo capitalista, el mismo que desde siempre nos hemos dispuesto a transformar en algo más amable. Por ello es indiscutible, que, y con todo lo que representa el entrevistado que llama a formar toldas democráticas y muy cultas para hacer una política más refinada como si no existieran bastantes y muy decididas, debemos sentirnos contentos de que no todos los intelectuales se estén cocinando en el altar del fascismo de nuestro país y que desde la pluma haya una cierta resistencia a ese tenebroso dominio.

La ampliación al fuero militar va a disparar las violaciones a los derechos humanos y al DIH









La ampliación al fuero militar va a disparar las violaciones a los derechos humanos y al DIH

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agencia siriripress,
enero 14

(video tomado de Notimundo)- El Estado colombiano, en cabeza de cualquier gobierno oligárquico ha mentido, miente y mentirá en los foros internacionales y nacionales para imponer, dentro del país, la zozobra, la muerte, esto es, el poder de las castas, como llamaba a la oligarquía el fallecido Alberto Aguirre. El fuero militar es la penúltima estrella de la constelación de muerte que azota, como Atila, nuestro país. Algún día la historia contará la historia real que subyace en los miles de páginas de la infamia de los medios de comunicación burgueses. Algún día la historia oficial será la contada por los, hasta ahora, perdedores.


lunes, 14 de enero de 2013

Profundizando en el análisis de clases: Burguesía transnacionalizada y gran latifundismo





Profundizando en el análisis de clases…

Colombia: Burguesía transnacionalizada y gran latifundismo

por Fernando Dorado

Popayán, 14 de enero de 2013

Hacer un análisis de clase de la sociedad colombiana es como escribir su historia. En aras del debate que de alguna manera se ha abierto[1] frente a si existen dos sectores enfrentados al interior de la oligarquía colombiana (expresión para identificar a la cúpula de las clases dominantes que ejercen el poder monopólico del Estado), me voy a permitir exponer el siguiente cuadro (sintético) de sectores y subsectores de esa clase dominante que hoy conforma una parte mínima de la sociedad colombiana.
Antes de avanzar es muy importante aclarar que no se puede hacer una fotografía plana y simple de la composición de clases       de Colombia ni de ninguna sociedad y que por el contrario hay que ver ese cuadro en “movimiento”, con unas clases y sectores de clase que se intrincan y superponen, por efecto de que esos sectores de clase son producto de momentos determinados de desarrollo económico y social de la sociedad. Muchos de esos sectores evolucionan y algunos subsectores se mantienen con características del pasado. Además, de acuerdo al impacto de nuevos fenómenos sobrevinientes, esas clases y sectores de clase nuevamente son “movidas” (transformadas) por circunstancias específicas como pueden ser la guerra o conflicto armado interno, la intervención de la economía del narcotráfico, la presencia territorial de transnacionales, las transformaciones estructurales del aparato productivo, las mismas leyes gubernamentales, etc., etc.
 Es decir, el cuadro es un esquema para aproximarnos a la realidad a fin de hacer un análisis de un instante o momento, que debe ser mirado a la luz de la complejidad y del desarrollo desigual y combinado. 

Las clases dominantes

Las clases dominantes colombianas han sido encabezadas históricamente por los grandes propietarios tradicionales de latifundios, que hoy se han visto acompañados de grandes terratenientes emergentes que han resultado de la apropiación – muchas veces “legal”, otras ilegal, pero siempre forzada – de tierras despojadas a campesinos en las últimas seis (6) décadas. Esos grandes latifundistas se dividieron desde mediados del siglo XIX entre aquellos que entablaron grandes negocios con los capitalistas ingleses en ascenso y aquellos que mantuvieron una economía de subsistencia y servidumbre en sus grandes extensiones de tierra.
A lo largo de la historia surgieron burguesías, una industrial durante el siglo XX al calor del desarrollo industrial del mundo pero especialmente durante las décadas de los años 40s al 70s por efecto de la política de sustitución de importaciones. También, se fortaleció una burguesía burocrática, intrincada con diferentes sectores de clase, con base en la administración del precario “Estado del Bienestar” que se alcanzó a desarrollar en los países latinoamericanos. Entrelazada con esas burguesías crecía la burguesía bancaria que al fundirse en los años 80s y 90s del siglo pasado (XX) con la burguesía industrial y agro-industrial – alimentada también por los dineros provenientes del narcotráfico – se convierte en la burguesía financiera transnacionalizada que hoy domina la nación, y que está representada por unos cuantos grupos y conglomerados económicos que hoy se dan el lujo de explayar sus inversiones a Centroamérica y las Antillas, a varios países de Sudamérica y a los mismos EE.UU.

Todos estos subsectores, latifundistas tradicionales y emergentes, burguesía industrial y agro-industrial, burguesía burocrática, burguesía bancaria y financiera, son las clases dominantes en Colombia que conforman una oligarquía reaccionaria y neoliberal. Todas ellas, hacen parte de la oligarquía antinacional y entreguista de los intereses soberanos del pueblo colombiano. En eso no puede haber la menor duda.
Sin embargo en aras de comprender el momento político que se vive en Colombia, en aras de poder entender la coyuntura actual, es necesario visualizar dos grandes bloques de esa oligarquía, que se enfrentan básicamente por dos tipos de intereses: el valor de la renta del suelo y la lealtad a la política ultraderechista de los EE.UU.

Esos dos bloques son: los latifundistas tradicionales que se han puesto a la cabeza de terratenientes emergentes, especuladores rentísticos[2] y campesinos ricos re-convertidos en ganaderos extensivos, por un lado, y por el otro, la burguesía transnacionalizada, que se ha puesto a la cabeza del conjunto de la burguesía y de la pequeña burguesía alta, que aspira a convertirse en burguesa con base en el aprovechamiento – iluso – de la internacionalización de la economía (globalización neoliberal, TLCs. y otros convenios comerciales).
A la burguesía transnacionalizada – comprometida en continuar con el proceso de reprimarización de la economía – le interesa introducir una serie de cambios en el sector agropecuario, no para beneficiar a los pequeños y medianos productores agropecuarios o para darle la mano a los campesinos sin tierra (desplazados y no desplazados), sino fundamentalmente para bajar el costo de la renta de la tierra, que se ha convertido en un alto costo de la producción agropecuaria, especialmente la que les interesa a ellos, o sea, la de agrocombustibles (caña de azúcar y palma aceitera). Es más, posiblemente estén interesados en el mercado de alimentos transgénicos para exportación (soya, maíz, otros), en los cultivos agroforestales y en la producción de otros cafés (robustas) para competir en el mercado mundial tomando como escenario las tierras de los Llanos Orientales.

Para poder hacerlo necesitan “modernizar el mercado de tierras” y “pacificar” el campo. De allí la gran necesidad de resolver el problema del “desarrollo agrario integral” y hacerlo a la par con la terminación del conflicto armado interno. Tales políticas apuntarían a disminuir o debilitar el poder del latifundismo ganadero, que más que basar sus ganancias en los procesos productivos, viven y juegan con base en la renta del suelo. Esa burguesía lo que necesita es hacer viable los “agro-negocios” y no cualquier clase de agro-negocio, sino los vinculados al gran capital internacional y a los mercados globales de la energía y los alimentos. 
Por otro lado, esa burguesía transnacionalizada tiene un nuevo pensamiento geopolítico que la aleja de las posiciones ultraconservadoras del latifundismo ganadero. Es una burguesía que en coordinación con las burguesías del resto de Latinoamérica – especialmente las de Brasil y Argentina – ha adquirido conciencia de sus propios intereses con respecto a los de la burguesía imperial estadounidense. De allí que hayan asimilado (entendido a su manera) los esfuerzos de los gobiernos revolucionarios (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua. Cuba) y “progresistas” (Brasil, Argentina, Uruguay) por la integración de un bloque latinoamericano, y que para jugar en ese bloque han constituido su propio sub-bloque con México, Chile, Perú y Colombia, jalonando a países de Centroamérica.

De allí podemos comprender el por qué la política del gobierno colombiano – que representa en lo fundamental los intereses de esa burguesía transnacionalizada – se ha distensionado frente a los países del ALBA, no sólo pensando en los negocios comerciales puntuales que se habían visto conmocionados y obstaculizados por la política de confrontación de Uribe, sino pensando en el largo plazo frente a los bloques de poder económico que es necesario consolidar a nivel global para poder jugar con fuerza en los mercados internacionales de las materias primas y otros productos (comodities).
Por otro lado, es importante tener en cuenta que la burguesía transnacionalizada si bien es reaccionaria y nada progresista, en la coyuntura actual debe posar de “progresista” para poder apoyarse en amplios sectores populares para derrotar políticamente (y en parte económicamente) al latifundismo ganadero. De allí los esfuerzos del gobierno de Santos por impulsar la política de la restitución de tierras a los desplazados y de reparación de las víctimas del conflicto, pero dichos esfuerzos los limita a la legalidad institucional – y no a la movilización de los sectores sociales comprometidos en dichos planes -, y por ello son políticas que se quedan a medio camino, obstaculizadas por el aparato burocrático y las condiciones reales de violencia y presión armada que existe en el territorio real y concreto, por parte de los actores violentos que han despojado de la tierra a los campesinos pobres.

Esa situación de relativa debilidad de la burguesía transnacionalizada es la que hace posible que los sectores democráticos y populares puedan diseñar una política de “alianza parcial” con la burguesía transnacionalizada y de unidad de acción con su gobierno, siempre sobre la base de empujar nuestras propias propuestas y garantizar nuestra independencia y autonomía política. En la práctica, el sólo hecho de que la insurgencia esté negociando en La Habana, crea condiciones para forzar al gobierno a comprometerse en el terreno con las comunidades que logren organizarse y movilizarse.

NOTA: En un próximo artículo analizaremos el campo de las clases subordinadas – trabajadores, campesinos, pequeña burguesía y sectores medios -.  



[1] Ver: Alberto Pinzón Sánchez. “Algo más sobre la oligarquía latifundista y financiera trasnacionalizada”: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=162083&titular=algo-m%E1s-sobre-la-oligarqu%EDa-latifundista-y-financiera-trasnacionalizada-
[2] Es importante tener en cuenta que en los últimos años – por efecto de la crisis capitalista mundial – está en operación un proceso de inversión global en compra de tierras, que se ha convertido en un fenómeno especulativo de acaparamiento de tierras de orden global. 

La Paz y la Vida se defienden en La Habana


La Paz y la Vida se defienden en La Habana

Domínico Nadal, Cambio Total.

La vida de la Paz y de la Revolución Bolivariana se definen en La Habana. Los derechosos de la oposición venezolana lanzan sus dardos con el cuento de que en La Habana se gobierna Venezuela, pero no ven que igual suerte ha corrido Colombia. La Habana definirá la vida del proceso de Paz –y por ahí derecho-, el de la re-elección, que a pesar de lo que diga el presidente JMSantos depende en su totalidad del Proceso de Paz que se desarrolla en La Habana.

Suerte de dos países y pueblos hermanos, que parecieran tener destinos comunes. El pueblo colombiano ve esperanzado el Proceso de Paz que pararía la guerra fratricida adelantada desde el poder de la Casa de Nari, y entraría a solucionar las causas de un conflicto interno cuyas víctimas solo corren por cuenta del pueblo. Ello sólo será posible si hay la más amplia participación de los sectores populares de mil maneras diferentes, aún enfrentando y sufriendo el más cruel Terrorismo de Estado adelantado por las fuerzas militares-narcoparamilitares del estado, utilizando las bandas de narco-paramilitares de ayer –narcoparamilitares-,y de hoy –BACRIM-.

Los Acuerdos que logre la Mesa de Conversaciones marcarán el futuro político del gobierno y demostrará qué tan cierto es el « deseo » del sector empresarial por la paz. O sea, la re-elección –futuro político de éste gobierno Santos- depende de la Mesa de Conversaciones de La Habana y tendrá que « tomar el toro por los cachos » a fin de pagar la enorme deuda social de todos los gobiernos oligárquicos en el poder. En conclusión, en ellado colombiano la Mesa de Conversaciones definirá si el país continúa por la senda fratricida o le apuesta con todo a la Paz.

Por su parte, el pueblo venezolano vive una situación de incertidumbre marcada por el cáncer que padece el primer mandatario, Hugo Chávez Frías. Desafortunadamente en Venezuela se desarrolló una forma de gobierno totalmente dependiente de Chávez –no me atrevería a llamarlo « caudillismo »-, y los resultados están a la vista. La incertidumbre marca el futuro político de Venezuela y la economía demuestra que en Venezuela no se ha dado una « revolución » en sentido estricto del término, sino que el gobierno Chávez está pagando la enorme deuda social que la oligarquía le debía a los venezolanos. Las expropiaciones a los grandes terratenientes no se han dado y sólo se puede mostrar la expropiación de 5.000 a la Smurfit Co ; en tanto el aporte del sector empresarial privado al PIB aumentó en los años de la « Revolución Bolivariana »,entre ellos los llamados « boliburgueses ».

El pueblo ha recibido por parte del estado mejoras en Salud, Educación, Vivienda, Servicios públicos, etc, y se ha movilizado en defensa del modelo Chávez, mas el pueblo en su conjunto no ha accedido al poder. La prueba es que los sectores « herederos »del presidente Chávez muestran un desprecio olímpico –y expresado en eventos de masas- por las teorías revolucionarias de pensadores del pensamiento revolucionario. Los sectores verdaderamente revolucionarios han sido « desarmados »ideológicamente y militarmente por la Revolución Bolivariana y asimilados a la masa de la revolución bolivariana y sólo el PCV –Partido Comunista de Venezuela- ha resistido éstos embates y mantiene su estructura organizativa intacta. Depende Venezuela, entonces, de un « milagro » que salve a su líder y, con él, a la revolución bolivariana. Así lo deseamos también nosotros en lo profundo de nuestro corazón.

Así las cosas, pareciera que los pueblos de Colombia tienen signadas sus esperanzas en La Habana y del transcurrir favorable o desfavorable dependerá su futuro. La Habana y la revolución cubana muestran una vez más su invaluable compromiso con el futuro de la humanidad.


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Publicado por cambio total en CambioTotalRevista el 1/14/2013 02:49:00 a.m.


Conversando con las FARC en La Habana


Por Hernando Calvo Ospina. Enviado especial de Le Monde Diplomatique*

A principios de septiembre pasado, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos anunció públicamente, por sorpresa, que su Gobierno iniciaría negociaciones de paz con los insurgentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Primero en Oslo y luego en La Habana, con el apoyo de los Gobiernos de Cuba y Noruega como “garantes”, y de los Gobiernos de Venezuela y Chile como “acompañantes”. El enviado especial de Le Monde Diplomatique pudo reunirse, en La Habana, con los principales representantes de las FARC. Estas son las reflexiones de los comandantes guerrilleros a la hora de su cita con la historia

Casi siempre fueron jóvenes mujeres las que hacían guardia ante la enrejada puerta de ingreso, vestidas en uniforme verde olivo, aunque rara vez con arma al cinto. Durante los metros que recorría nuestro vehículo bordeando un pequeño lago se veían varias casas, casi todas de dos pisos y separadas por árboles y jardines. Rodeado de un alto muro, sin presencia notoria de centinelas, ni cercas eléctricas o cámaras de vigilancia, aparecía el complejo residencial El Laguito, en La Habana. Aquí, el Estado cubano suele hospedar a personalidades del mundo. Desde noviembre pasado, en este sereno entorno se llevan a cabo las negociaciones de paz entre representantes del gobierno colombiano y delegados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) (1)

Entre febrero y octubre de 2012, llegaron allí 13 mujeres y 17 hombres: los representantes de las FARC. Vinieron para adelantar los diálogos que esta organización está teniendo con el Gobierno colombiano. Su traslado desde diversas regiones de Colombia fue asegurado por representantes de la Cruz Roja Internacional y del Gobierno de Cuba.
El Laguito se convirtió en una obsesión para muchos de los casi sesenta corresponsales extranjeros acreditados para dar seguimiento a las negociaciones. Además de entrevistar a los guerrilleros, querían saber cómo vivían. Al no lograr el ingreso, empezaron a tejer historias sobre los presuntos lujos que los rodean. Y aunque las casas son modernas (se terminaron de construir en los años 1950), la ostentación no es lo que resalta. Claro, para casi todos esos combatientes resultaban palacios, pues sólo habían conocido humildes viviendas, además de selvas y montañas. “No fue fácil adaptarme a dormir encerrado en una habitación, sin los ruidos del campo. Nunca había tenido un colchón tan cómodo”, me dice Miguel Pascuas, uno de los campesinos fundadores de las FARC en 1964.

Mientras se fuma un cigarrillo y toma café, Ricardo Téllez, más conocido como el “canciller Rodrigo Granda” por su trabajo diplomático, me cuenta que, a diario, reciben correos pidiendo entrevistas: “Poco a poco los iremos encontrando en algún hotel, o en sus oficinas”. La reticencia la tienen con los grandes medios de comunicación colombianos, porque “siempre están buscando una palabra que sirva para hacer escándalo en contra nuestra”, me precisa Téllez, miembro del Secretariado de las FARC, la máxima instancia de dirección de esa guerrilla. Marcos Calarcá, otro ducho en las relaciones internacionales, pone un ejemplo del comportamiento de la prensa colombiana. El 18 de octubre pasado, durante la inauguración oficial de los diálogos en Oslo, las dos principales cadenas informativas, Caracol y RCN, cortaron la transmisión cuando Iván Márquez, el segundo al mando en las FARC y jefe de la delegación guerrillera, empezaba su intervención: “La mayoría de colombianos sólo pudo escuchar y ver al delegado gubernamental, Humberto De La Calle Lombana”.

En uno de los almuerzos que los guerrilleros me invitaron a compartir, quise continuar con mis preguntas. Justo en ese momento llegaron dos de los cocineros cubanos preguntando si era de nuestro agrado el plato. Y aquello se convirtió en una amena charla. Al hacérselo notar, un cocinero me dijo que era imposible aplicar las reglas de protocolo como se hace muy regularmente con otros visitantes, porque “se comportan como si fuéramos su familia”. Al escuchar esto, pregunto a los demás comensales si no se reúnen con los enviados del gobierno por fuera de la mesa de negociaciones, aunque sea para hablar de fútbol. El guerrillero que se había ofrecido a servir la carne de cerdo en salsa, me responde que rara vez los ven a pesar de no pernoctar lejos. “Parece que no somos de su nivel por no poseer título universitario o fortuna. Son muy prepotentes”. Lo que sí es fácil de constatar es que casi ningún medio de prensa extranjero se interesa por los representantes gubernamentales.

A finales de noviembre llegaron fuertes lluvias. El ciclón Sandy estaba pronto a pasar por la Isla. Supe que los guerrilleros se ofrecieron al Gobierno cubano para participar en las labores de apoyo que fueran necesarias; cuando los miembros de la otra delegación insistieron cerca de sus jefes para que les permitieran refugiarse en Bogotá.

Otra sesión de entrevistas. Mientras preparo mi material, observo a los cinco guerrilleros que me acompañan. Se me ocurre decir que nunca he estado rodeado de tanto dinero. Me miran intrigados. Es que, por ellos y los demás negociadores de las FARC, el gobierno colombiano y el de Estados Unidos ofrecen recompensas que van desde 500.000 a los 5 millones de dólares. Márquez, Téllez y Pascuas son los más “cotizados”, vivos o muertos. Pascuas, que está a mi lado bebiendo un jugo, me dice: “Imagínese que para salir del país hacia Cuba y después a Oslo, el Gobierno le pidió a la Interpol de retirar las órdenes de captura que tenemos varios de nosotros. Al volver de Oslo, dos días después, el Gobierno colombiano volvió a pedir nuestra captura: tan sólo en Cuba y Noruega no son efectivas. ¿Tiene eso lógica?”.

Le pregunto a Calarcá si aceptaron las negociaciones por sentirse cerca de la derrota: “Nos han golpeado y hemos golpeado, pero, a pesar de los miles de millones de dólares que han invertido en armamento y alta tecnología, seguimos con presencia en casi todo el país. Por eso estamos dialogando y no claudicando.” Sentados bajo un frondoso árbol, quiero seguir el tema con “Granda”. Lo cuestiono sobre la validez de la lucha armada, en una Latinoamérica donde han llegado al Gobierno fuerzas de izquierda por la vía electoral. Aspira el cigarrillo y responde: “Quien no conozca la historia del terrorismo de Estado en Colombia, no podrá entender su vigencia. Y nuestra lucha tendrá validez mientras la oligarquía continúe siendo violenta e intolerante como pocas han existido en el mundo, porque toda señal de inconformismo es reprimida. Históricamente, cada proyecto político o social que ha intentado disputar el poder ha sido masacrado. Y todas las estructuras del Estado sirven a ello”.

“Granda” pasa a contarme que fue el presidente Manuel Santos, recién elegido, quien aceptó la persistente propuesta de las FARC de buscar una solución política al conflicto. Santos le envió el mensaje a la organización por intermedio de uno de sus principales dirigentes, Jorge Briceño, más conocido como “Mono Jojoy”. Lo hizo a pesar de considerar a “Jojoy” como el “principal enemigo de Colombia”. Propuso un diálogo sin publicidad. La dirigencia guerrillera aceptó. “Estábamos en ello, cuando, el 22 de septiembre 2010, cayeron sobre el campamento del “Mono” 30 toneladas de bombas y misiles, de las cuales siete dieron en el lugar donde “Jojoy” dormía.” Fue la “Operación Sodoma”. Veinte días antes, Briceño había expresado en una entrevista: la guerra “no se termina a tiros ni a bombas, ni a misilazos ni con aviones. Se termina con cabeza pensante, con política, resolviendo lo que necesita el pueblo”. Ante tal hecho, Fidel Castro expresaría: “Fue un burdo y bochornoso asesinato (…) Esas acciones están lejos de llevar la paz a Colombia” (2).

Cuando se esperaba una fuerte reacción militar de las FARC, la dirección insurgente expresó en un comunicado: “No es por la vía de la exterminación del contrario que Colombia encontrará la paz y la reconciliación. (...) El único camino es la solución política y pacífica para el conflicto social y armado interno”. La dirigencia decidió continuar los diálogos secretos, pero el presidente Santos ordenó abatirlos si no se rendían. El 4 de noviembre 2011, el jefe máximo de las FARC, Alfonso Cano, fue cercado por 800 soldados de las fuerzas especiales apoyados por aviones y helicópteros. Él estaba acompañado de 4 hombres y un perro. “Su asesinato fue un golpe muy duro, pero decidimos seguir siendo consecuentes con nuestro pensamiento: la bandera de la paz es nuestra. Y tampoco rompimos los encuentros con los enviados de Santos”, me precisó “Rodrigo Granda”. Entonces el nuevo jefe de las FARC, Timoleón Jiménez, “Timochenko”, le envió una carta pública al presidente que terminaba diciendo: “Así no es, Santos, así no es”. Como respuesta, el presidente ordenó intensificar las operaciones militares.

A Pascuas, le pregunto qué están haciendo para enfrentar a la aviación y la alta tecnología que poseen esas naves, pues con ellas les han propinado fuertes golpes en los últimos años: “Estamos desarrollando nuestra propia tecnología, por eso ya les hemos tumbado o averiado muchos helicópteros y aviones, aunque tratan de ocultarlo”, me responde. Rubén Zamora, comandante del Frente 33 de las FARC, uno de los más fuertes y ubicado cerca a la frontera con Venezuela, me cuenta que ellos se ríen cuando leen o escuchan que las FARC les compran misiles a los talibanes en Afganistán: “¿Usted se puede imaginar a uno de nosotros haciendo esos negocios en ese país invadido? También piense lo que sentimos cuando interceptamos las comunicaciones de las naves, y escuchamos que las órdenes de bombardear las dan en inglés. Por eso, nuestros rústicos “misiles” salen disparados con más potencia”. Zamora comanda en una de las regiones más militarizadas: “En algunas zonas existe un soldado por cada tres habitantes, sin contar con sus fuerzas paramilitares, porque la estrategia es acabar con la resistencia para entregar las inmensas reservas de carbón y petróleo a las transnacionales”.

“Tecnología propia y de la mejor”, me dice otro día Viviana Hernández, una mujer que tiene bajo su mando a una buena cantidad de combatientes. “En nuestros hospitales de campaña ya hemos hecho operaciones a corazón abierto”. Me quedo mirándola. Como me nota incrédulo, pide que un joven me muestre fotos y un vídeo. “La mayoría de los médicos y enfermeros que tenemos, han sido formados por profesionales que prefirieron poner sus conocimientos a nuestro servicio”. Sandra Ramírez, la viuda del dirigente histórico Manuel Marulanda “Tirofijo”, completa las palabras de Viviana, y me cuenta que ella tuvo que dejar los estudios en primaria por falta de dinero. Al ingresar a la guerrilla se hizo enfermera, pero también se especializó en comunicaciones: “La oportunidad de superación es para hombres y mujeres por igual, porque en las FARC se lucha por la igualdad de géneros y su bienestar”. Ellas me aseguran que, por lo menos, el 40% de combatientes son mujeres, porque el “respeto por la mujer y la posibilidad de que avancemos como personas, combatientes y profesionales es lo que ha hecho que tantas ingresen” (3).

Unas horas antes de que empezaran las negociaciones en la capital noruega, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia hicieron público un vídeo musical. Este comienza con palabras de “Timochenko”: “Llegamos a la mesa de diálogo sin rencores ni arrogancias”. E inmediatamente se ve a varios jóvenes interpretando un rap , sin portar armamento ni traje camuflado. Esto tuvo un gran impacto. La prensa colombiana lo consideró como un “manifiesto político”, ya que la letra dice: “Ay, me voy para la Habana, esta vez a conversar, el burgués que nos buscaba no nos pudo derrotar; ay, me voy para la Habana, esta vez a conversar con aquel que me acusaba de mentir sobre la paz (…) Ay, me voy para La Habana, supieran con qué emoción, me voy para conversar la suerte de mi nación”. Me encuentro al hombre que compuso esa canción. Está acariciando las cuerdas de su guitarra. “Trabajar con la juventud en cuestiones culturales me hace sentir muy joven,” dice Jaime Nevado, quien se acerca a los 70 años de edad y es el cantautor más destacado de las FARC. “Yo le canto a la vida, a la libertad, a la lucha revolucionaria, a lo que vive el pueblo”. Le pregunto si no cree que sea contradictorio hablar de ello cuando están catalogados de “narcoterroristas”. Y él, con la calma de un poeta, me responde: “Odio a los narcoterroristas porque son los que torturan, bombardean, asesinan al pueblo, a los niños. Hemos cometido errores, pero terroristas no somos, menos narcos. Los narcoterroristas son los que nos quieren hacer aparecer como ellos”. Y sin más se pone a cantar.

“De la mesa de negociaciones no nos vamos a levantar. No seremos nosotros quienes rompamos los diálogos”, me asegura el comandante Iván Márquez. Estamos sentados en el muro de un jardín, a la sombra de palmeras y de un florido árbol. “Sabemos que se intentará provocarnos agrediéndonos, buscarán un pretexto o lo crearán, pero seguiremos insistiendo en la necesidad de la paz. Eso sí, la paz con justicia social para la mayoría de colombianos. Porque la paz no es sólo el silencio de los fusiles”. Tres días antes, Pascuas me había dicho: “Conozco bien al enemigo y a su amo, Estados Unidos. Ellos sólo quieren nuestra rendición de rodillas, pero no la van a lograr. Estamos aquí para negociar otra Colombia, no para entregarnos ni vendernos” (4).

El 19 de noviembre de 2012, el Estado Mayor de las FARC ordenó a todas sus estructuras un cese de operaciones ofensivas hasta el 20 de enero de 2013. En el comunicado, le pedía al Gobierno que hiciera lo mismo para que los colombianos pasaran una “Navidad en tregua”. Además de rechazar la petición, las autoridades ordenaron multiplicar las operaciones militares. Paralelamente, el delegado De La Calle Lombana seguía repitiendo: “Ni el modelo económico, ni la doctrina militar, ni la inversión extranjera están en discusión…”.

* Este texto fue publicado en Le Monde Diplomatique, edición de España,enero 2013.

Notas:
(1) Léase Ignacio Ramonet, ¿Paz en Colombia ?, Le Monde diplomatique en español, diciembre de 2012.
(2) Fidel Castro: “Piedad Córdoba y su lucha por la paz”, La Habana, 30 de septiembre 2010.
(3) Leer la entrevista completa con Sandra Ramírez: http://hcalvospina.free.fr/spip.php...
(4) Leer la entrevista completa con Miguel Pascuas:http://hcalvospina.free.fr/spip.php...




Gobierno espera resultados: De la Calle a las Farc



'Gobierno espera resultados': De la Calle a las Farc


El Tiempo.com 

El presidente Santos lideró en la mañana de ayer una reunión con el equipo negociador del Gobierno, que en las horas de la noche llegó a La Habana para reanudar los diálogos. Presidencia


Dijo que Presidente espera un 'nuevo ritmo' para diálogos. Se reanudan conversaciones en Cuba.
Después de casi un mes de receso, este lunes se reanudan en La Habana (Cuba) los diálogos de paz entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc. Es la tercera ronda de conversaciones desde que inició el proceso en noviembre. El tema aún pendiente y que se abordará desde primera hora en la capital cubana es la política de desarrollo agrario integral, el primero de los seis puntos que componen la agenda de negociaciones. (Lea el escrito de Jimmy Carter para EL TIEMPO sobre el proceso de paz en Colombia).

No es poca la expectativa que existe en el país por los acuerdos que se logren frente a este tema porque de obtener resultados en este punto, según lo han dicho varios expertos, el proceso tomará un ritmo distinto. (Lea: 'Ya estamos en discusiones de fondo' sobre tema agrario: De la Calle).

De esto son conscientes en la Casa de Nariño. Por eso, el exvicepresidente Humberto de la Calle Lombana, jefe de negociadores del Gobierno –que en la noche de este domingo llegaron a La Habana–, aseguró que el propio Jefe de Estado quiere que en esta nueva ronda de conversaciones se le dé un “nuevo ritmo” a la negociación para llegar a acuerdos.
“El presidente Santos espera que pongamos estas conversaciones, ahora que estamos inaugurando las de este nuevo año, bajo la idea de un nuevo ritmo. Necesitamos más ritmo. Y yo quiero que eso les llegue a la opinión pública y también a las Farc. El Gobierno espera resultados”, dijo De la Calle.

Esto deja en claro que en la Casa de Nariño consideran el 2013 como un año clave para el proceso, del cual el propio Santos ha dicho no sentirse “prisionero”.

Siguiendo la línea del primer mandatario, quien advirtió que “esto no debe durar más allá de noviembre”, el jefe de los negociadores del Gobierno reiteró que “este es un proceso que no se puede prolongar indefinidamente en el tiempo”.
Esta postura la respaldó ayer el editorial de este diario, al resaltar el hecho de que lograr pronto acuerdos concretos le da confianza al proceso de paz.

“El reto inmediato es lograr que las conversaciones pronto alcancen velocidad de crucero, esto es, que comiencen a cristalizarse los primeros acuerdos que nutran de confianza a la dinámica propia de la mesa, que se produzca el salto de lo retórico a lo pragmático”, dice el editorial.
En el Gobierno se han fijado un cronograma que –como se lo confirmó a EL TIEMPO el ministro del Interior, Fernando Carrillo– indica que para Semana Santa se estaría llegando a acuerdos concretos sobre el tema agrario, lo que despejaría el camino para pasar al segundo punto de la agenda de negociación, que es la participación política.

A esto se suma que De la Calle reveló que “ya estamos en discusiones de fondo, concretas”, sobre el tema agrario.
Durante el receso, se conoció la reacción de las Farc a un escrito del periodista Enrique Santos, en el que ratifica la tesis de que para Semana Santa se darían los primeros acuerdos. La respuesta fue de Jaime Alberto Parra, conocido con los alias de ‘Mauricio Jaramillo’ o el ‘Médico’.

En ella, el insurgente asegura que si bien Santos participó en los acercamientos entre las partes, no puede adjudicarse un “papel clave” en la etapa exploratoria.
Este tipo de reacciones de las Farc no son nuevas. De hecho, en repetidas ocasiones han insistido en que “no les apostamos a las fechas fatales” para lograr acuerdos.

De estas diferencias es consciente el Gobierno y así lo dejó ver De la Calle este domingo.
“El camino que tenemos adelante es largo y, ciertamente, hay una oportunidad para que esa esperanza de paz se concrete en acuerdos que permitan ponerle fin al conflicto y avanzar hacia una paz estable. Es lo que esperamos construir en los diálogos de La Habana, confiando obviamente en que las Farc mantengan esa misma actitud”, precisó.

Analizan propuestas del foro agrario

Para la discusión del tema agrario, la mesa de diálogo de La Habana cuenta con más de 400 propuestas que surgieron de un foro que sobre el tema se realizó en Bogotá. Tanto los negociadores del Gobierno como los de las Farc han resaltado la participación ciudadana en esta etapa de la negociación, y se han comprometido a revisar cada una de las proposiciones. Entre ellas se habla de fortalecer las zonas de reserva campesina e impulsar los programas de sustitución de cultivos ilícitos.

REDACCIÓN POLÍTICA