lunes, 24 de junio de 2013

“La economía está frenada”, dice Salomón Kalmanovitz y lo “único que va bien es la construcción”




ECONOMÍA:

Tormenta a la vista

“No conocemos en qué momento la administración Santos va a ejecutar las obras que el país demanda urgentemente para contrarrestar en algo la recesión que se avecina”

 

Por: Salomón Kalmanovitz, fuente: El Espectador


El resultado del crecimiento de la economía de Colombia durante el primer trimestre del 2013 fue pobre otra vez: 2,8% frente al de un año atrás y de 0,3% comparado con el trimestre anterior.

La industria decreció 4,1%, algo muy grave con tantos TLC. De mantenerse la tendencia intertrimestral, el crecimiento durante el año completo será de 1,2%, y no de 4,5%, que es el pronóstico revisado del mago de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Desde la demanda, el consumo de los hogares creció 3,2% (-0,5% intertrimestral). La inversión creció 7,2% por los proyectos mineros y de hidrocarburos que vienen de atrás, pero el crecimiento intertrimestral fue de -1,4%. Las importaciones de maquinaria retrocedieron 6,6%, lo que permite adelantar que la inversión seguirá deteriorándose en lo que resta del 2013.

En los últimos 9 meses, el crecimiento ha sido sólo de 2,9%, o sea que la economía está frenada, y no hay a la vista factores externos que puedan cambiar la tendencia. Por el contrario, continúa el deterioro de los términos de intercambio del país con bajas protuberantes de los precios del café, oro, níquel y carbón, y el petróleo también está siendo presionado a la baja, registrando US$93 por barril, 21 de junio.

El origen del problema es China, que parece estar en medio de una gigantezca burbuja crediticia (inmobiliaria y de infraestructura), enfrentada con un fuerte apretón monetario. Hay un aumento de la cartera morosa y los bancos registran pérdidas sustanciales. La situación se agrava, porque sus exportaciones se han debilitado con la recesión internacional, lo cual viene afectando negativamente su manufactura. Algo similar viene sucediendo en la India. Todo conjugado da lugar a una reducción de la demanda global por bienes primarios y a un deterioro de sus precios.

Para complicar más la situación internacional, el anuncio de Ben Bernanke de que la economía norteamericana estaba en una senda de recuperación y que retiraría eventualmente los estímulos monetarios (compra de bonos del Gobierno y títulos inmobiliarios por el Banco de la Reserva Federal por US$85.000 mensuales) tumbó tanto los mercados accionarios como de bonos de todo el mundo. Se manifiesta que los fundamentos de ambos mercados —rentabilidad de las empresas y solvencia de los gobiernos— no eran los mejores.

En el caso colombiano, la salida de capital extranjero de portafolio le dio duro al mercado de TES, que aumentó su tasa de interés de 4 a 6,5% anual, provocando millonarias pérdidas a los fondos de pensiones e inversionistas que adquieren estos papeles. Se encareció así el financiamiento en pesos del Gobierno y su déficit se torna más penoso. La bolsa de valores se colocó por debajo de la barrera psicológica de 13.000 el 20 de junio, después de haber estado en 15.000 en marzo. La salida paulatina de capital extranjero, incluso el destinado a la minería e hidrocarburos, que se observa desde enero explica la fuerte devaluación del peso que pasó de $1.770 a $1.937 por dólar.

Dentro de los factores internos, el único que va bien es la construcción: las edificaciones aumentaron 16% y las obras civiles 17,5%, pero dentro de estas la obra pública decreció un 2,5%. Con 3 años a cuestas y mucha politiquería, no conocemos en qué momento la administración Santos va a ejecutar las obras que el país demanda urgentemente para contrarrestar en algo la recesión que se avecina.