miércoles, 29 de agosto de 2012

La Oligarquía Colombiana busca un reacomodo cosmético



El anuncio de las negociaciones de paz en Colombia: verdadero fin de la era Uribe



 
Aunque lo que está planteado son unas series de conversaciones y fuera del territorio Colombiano (Oslo, Noruega), según las palabras del Presidente Santos “Acercamiento con las FARC con el fin de encaminar la Nación hacia la Paz”, que en otras oportunidades se ha llegado más lejos, pero el mero anuncio por un conspicuo representante de la Oligarquía Santandereana y de paso jefe de estado, implica que la era Uribe ha finiquitado.
La era Uribe, o el periodo del Narco-Paramilitarismo, comienza a gestarse en los 70-80, con el surgimiento de los carteles de la droga Colombianos, quienes se “casaron” con la oligarquía Neogranadina con el fin de garantizarse impunidad a la vez que la enriquecían y la protegían de las guerrillas de las FARC, pero empiezan a manifestarse como factor de poder con la Gobernación de Antioquia de Álvaro Uribe (1995-1997), quien repotencia a las AUC y llegan a Bogota con la presidencia de Uribe 2002-2010, que coincidieron en 7 años, con la Presidencia en USA de Bush Jr., y su proyecto fascista, que impusieron al narco-paramilitarismo como política oficial interna y en el plano internacional de ser gendarme imperialista para Sur-América y frenar a la revolución bolivariana de Caracas (El Israel Suramericano), fue la “época de oro” del narcoparamilitarismo bushista-uribista, hoy, historia.

 
La era Uribe se caracterizo, por el apoyo financiero-técnico y militar directo de Washington al exterminio de las guerrillas de las FARC y el ELN y a los factores endógenos que le dieron origen, lo cual es imposible a menos que se extermine a un pueblo completo, en la lucha en contra de las guerrillas y sus causas crearon un estado guerrerista, militarista y forajido que a la vez hostigaba a los estados progresista de Venezuela y Ecuador. Un sargento que puso Washington para frenar tanto a la revolución bolivariana de Chavez y a la revolución ciudadana de Correa en Quito, ambos proyectos izquierdistas, a cambio de apoyo internacional.
 
Ese proyecto contra-natura, no podía ser eterno, tenía un techo, y estaba muy ligado a la persona de Uribe, aunque su acta de defunción definitiva, data de esta semana (El lunes 27 de Agosto 2012, cuando JM Santos hace el anuncio oficial del “acercamiento”), su declive empezó con la célebre decisión de la Corte Constitucional que le impidió una nueva re-elección. Este proyecto, aparte de tener mucha sangre derramada, desaparecidos que andan rondando por ahí y millones de desplazados, verdaderos parias de la tierra, es muy mal visto, no solo en la propia Colombia sino en el mundo entero. Por ello que muchos de sus beneficiarios hoy quieren (Y les conviene) desmarcarse de tal régimen de lesa humanidad. Ese es el verdadero motivo del reacomodo Santandereano Santista, claro tampoco hay que descartar la capacidad de resistencia de las FARC, quienes han sufrido las peores embestidas del mayor imperio de toda la historia, no obstante han sobrevivido y tienen capacidad de resistir y contra-atacar, aparte que las posiciones  de paz y verdaderamente democráticas, viven un despertar en el pueblo Colombiano; y no se debe descartar también la crisis global del capitalismo quien pierde cohesión.


 
Uribe y todo el Uribismo, hoy se encuentran en capilla ardiente, y hasta el mismo Capo puede ser objeto de una extradición exprés al norte, en donde gozará de todos los privilegios y prerrogativas del Tío Sam, pero su proyecto ha fenecido,  solo la oligarquía venezolana, parasitaria, pedigüeña y desubicada, representada en Capriles Radonsky, se atreven a arrimarse y fotografiarse con un personaje como Álvaro Uribe.
 
A DIOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO
Aunque no se debe descartar que las circunstancies obligan al imperialismo y su lacayo escogido en Suramérica, a hablar de paz, lo cual aparentemente es un giro de 180 grados, si comparamos con la política hasta el lunes 27 de agosto pasado, al menos declarativamente, de exterminio y guerra total a las FARC, aun a la oligarquía Colombiana, representada en JM Santos, quien ya es definitivamente el “bateador designado” por Washington, le queda mucha capacidad de maniobra, ella pudiera utilizar la paz como mero slogan político con fines de lavar la imagen con respecto a la era Uribista (De la cual van a seguir destapándose ollas, y hacia allá apunta el caso Santoyo), y esa capacidad de maniobra pudiera ser que mientras habla de paz, continua con el libreto del “plan Colombia” gringo o la “seguridad democrática” Uribista. No sería la primera vez que la oligarquía de Bogotá haga esto, hablar de paz, mientras gana tiempo, y luego vuelve a sonar los cañones, a menos que sea una rendición-entrega sin condiciones, como la que hubo en Venezuela en el periodo de Caldera I (1969-1974), por ello tiene razón la FARC, cuando dice que a ese proceso de paz “Hay que meterle pueblo”; y meterle pueblo, seria vivir un proceso constituyente, como el que vivió Venezuela con la llegada de Hugo Chavez a Miraflores, que termine en una nueva constitución en donde quepan todos los Colombianos. Debo decir que la idea de una constituyente, en esta nueva etapa histórica (Últimos 40 años), nació en Colombia, aunque hemos sido los Venezolanos, con sus errores bastantes, quienes la hemos hecho, aunque, se han perdido oportunidades de oro, pero eso es otro asunto y otro tema distinto, al aquí tratado.


 
Más que un proceso de paz con la guerrilla, en específico, debe ser un nuevo contrato social para arribar a una nueva Colombia, por ello ni la guerrilla debe deponer las armas hasta que no tenga una nueva carta magna, o por lo menos el encaminamiento feliz hacia ello, ni los sectores sociales, que han despertado en Colombia, como los estudiantes, los campesinos, los desplazados, los indígenas, los afrodescendientes, los pobladores, los trabajadores, deben bajar la guardia en sus reclamos y en la búsqueda, no solo de la paz, sino de una Colombia, otra. Es decir, que no solo la oligarquía será quien andará rezando pero con el garrote en la mano repartiéndolo a diestra y siniestra.


 
El dialogo de paz debe ser real, sincero y serio, no buscando la paz por la paz, que se callen los fusiles, sino atacando la raíz del problema que tiene su base en la desigualdad social, solo así los fusiles no tendrán más razón para hablar; solo así se llegará a feliz término; y la paz no volverá a ser utilizada por los factores de poder de Colombia que secundan al imperialismo yanqui que es quien está detrás de todo este tinglado, para ganar tiempo y esperar mejor momento para los vientos de guerra y volver a la jauría.

 
VENEZUELA Y ECUADOR DEBEN SER PARTE EN ESE PROCESO DE PACIFICACION COLOMBIANO Y SE DEBE LEGALIZAR LA DROGA
 
El conflicto Colombiano desde hace rato se le escapó de las manos a los factores de poder en Bogotá y su guerra interna perjudica a sus vecinos, suman millones los desplazados que viven tanto en Venezuela como en Ecuador, debería establecerse condiciones para que esta diáspora de la hermana republica regresen a su tierra natal, a la vez que se pudiera establecer una zona de alivio para ir erradicando el sub-mundo de violencia que se vive en las fronteras neogranadinas producto de ese conflicto interno. Las conversaciones de paz deberían incluir una mesa de trabajo, en donde participasen los desplazados residentes tanto en Ecuador como en Venezuela y los sectores nacionales de estos países afectados directa o indirectamente con el conflicto interno.
Igualmente debe legalizarse la droga, en Venezuela, Colombia y Ecuador, para ello se deben impulsar medidas de salud pública y control de dependencia tri-nacional, para quitarle el poder económico, que es a su vez lo que la da el poder político y real a los capos de la droga, y la siembra, producción y distribución de las drogas pasen a manos del estado.
Con la legalización de la droga se le quita un argumento o mejor dicho un pretexto, bien jalado por los cabellos, por cierto, de dominación geopolítica, por intermedio de la injerencia, intervención, agresión e invasión al imperialismo yanqui en Nuestramérica, como es la lucha en contra del narcotráfico.

Francisco Sierra Corrales