martes, 21 de mayo de 2013

JM Santos alineó sus astros

Consejo de ministros lunes 20 de mayo, 2013.



Por Alberto Pinzón Sánchez

Mientras la fracción de la clase dominante en Colombia representada por J M Santos, ha ido aglutinando y uniendo diversos intereses tanto nacionales como globales en apoyo a los diálogos de paz que se desarrollan en la Habana, la fracción dirigida por Uribe Vélez, dominada por la mediocridad y el envilecimiento lumpenesco de su origen, pierde cada vez más su tradicional cohesión y se disocia internamente, y, en lo internacional, empieza a depender peligrosamente de los grupos más extremistas la derecha Imperialista que tienen los dos partidos de los EEUU y que están comprometidos en desestabilizar para depredar toda la Región andino amazónica.

No es sino ver los nombres de las personas que rodean a uno y otro: Uribe Vélez con sus siete enanitos, encabezados por quien fuera su vicepresidente arlequín Francisco Santos, su primera ministra de guerra Marta Lucía Ramírez, su ministro de economía Zuluaga, el director del gremio feudal de los ganaderos Lafaurie, el burócrata liberal Holmes Trujillo, el desinformador militar Alfredo Rangel y el saca-micas Guarín.

En cambio, JM Santos, después de haber recibido el apoyo abierto de todo el Poder Global (incluido el nuevo papa Francisco) lanza su aspiración re-electoral haciéndose acompañar, en primer lugar del mejor policía de la DEA; el general Naranjo, y luego de Vargas Lleras, el más representativo delfín de la oligarquía de los Lleras en Colombia. De Maria Emma Mejía, la candidata liberal a la vicepresidencia de Serpa Uribe. De Gabriel Silva Luján, asesor íntimo de César Gaviria y embajador de Uribe Vélez en Washington. De Juan Mesa, secretario privado del presidente Ernesto Samper y ex secretario general del grupo mediático Caracol. Y del súper-yupi trasnacional Juan José Echavarría, exdirector del Banco Central de Colombia.

Claro que previamente Santos había constituido su equipo negociador para que representara al Estado colombiano en los diálogos con las FARC-EP en la Habana, con el ex vicepresidente Humberto de la Calle. Con el general Mora Rangel, comandante del ejército nacional en el gobierno del presidente Andrés Pastrana y comandante de las fuerzas militares de Colombia en el gobierno de Uribe Vélez. Con Luis Carlos Villegas, asesor internacional del Partido Liberal y desde hace 20 años presidente del gremio de los Industriales de Colombia (ANDI). Con el viceministro de defensa y alto consejero de la Seguridad Nacional Sergio Jaramillo. Con Frank Pearl comisionado de paz y ministro de las licencias medioambientales del gobierno de Uribe Vélez. Con el asesor Alejandro Eder, destacado miembro de la oligarquía del Valle del Cauca. Con el conservador Kiko Lloreda, dueño del diario El País de Cali y asesor de la seguridad nacional, y, con Gustavo Bell, ex director de El Heraldo de Barranquilla y vicepresidente de la República durante el gobierno de Pastrana Arango.

Leyendo uno semejante nómina y a la vez, intoxicado con la zozobra mediática noticiosa que muelen diariamente los diarios de los nombrados en contra del proceso de paz en desarrollo, surge necesariamente la inquietud de que si con semejante respaldo oligárquico y trasnacional, JM Santos da oportunidades a sus adversario Uribe Vélez, Pastrana o el inquisidor Ordoñez; tartajea y errático no logra decidir prontamente en la Habana un acuerdo para resolver el problema esencial e histórico que hasta ahora le ha impedido al pueblo colombiano lograr un desarrollo social justo y pacífico que lo inserte en la modernidad; entonces lo más probable es que debamos resignarnos con la pavorosa inscripción que Dante leyó a la entrada de la puerta del infierno: ¡”Oh los que aquí entráis. Abandonad toda esperanza”!