domingo, 30 de septiembre de 2012

Doña Justicia Capital. Escribe Narciso Isa Conde





Hubo una vez un hombre muy pobre, que por robarse un salami para paliar el hambre que lo agobiaba, pasó diez años en la cárcel.

En estos días nos informan que otro infeliz fue a parar a un destacamento policial por “robarse una guayaba”.

En ambos casos, tanto el dueño pijotero del salami como el de la guayaba, recurrieron a la nada santa Policía Nacional, asociada desde sus estructuras de mando a todo tipo de delitos de Estado, empresariales, civiles y militares.

 Y no es que el pobre hombre del salami o el infeliz joven de la guayaba recibieran el castigo mayor contemplado en casos de violación de la ley que protege la “santísima propiedad privada”, pues es conocida la abundancia de jovenzuelos empobrecidos que caen sistemáticamente abatidos por la implacable metralla policial; muchas veces solo “por sospecha” o por el simple hecho de ser pobre, generalmente “mal vestido”, negro,  mulato o descendiente de haitianos/as

Con el ricachón, el general, el político encumbrado, el alto funcionario enriquecido, el “inversionista extranjero”,  el mafioso  con papeletas… pasa lo contrario. Y si además es blancote y rubiote, va en coche.

A robo menor, penas mayores; robar poquito por hambre puede conllevar  hasta pena de muerte.

A  robo mayor, impunidad absoluta. Robar muchísimo desde el poder  y la opulencia incluye condecoraciones, reconocimientos, alabanzas, candidaturas y nombramientos jugosos; incluidos títulos de filántropos (si se trata de grandes empresarios) o diploma del “mejor estadista del año” (si se trata de un ex-presidente socio en suciedad de una voraz  transnacional tipo Barrick).

Así ha sido en tiranías y post-tiranías, durante las ladrocracias (balaguerista, perredeísta y peledeísta); durante las mentadas democracias, las seudo-democracias y las narcocracias capitalistas.

Y si les asaltan dudas sobre el “arreglo” que le han hecho a la balanza o no alcanzan a ver los agujeros en la venda de Doña Justicia, observen bien los Ladroneles de hoy, presentes en parte en el gabinete de Danilo.

Los asociados a la estafa de la Sun Land  y los conspicuos receptores de las ayudas multimillonarias a FUNGLODE.

Los sobornados por Barrick Gold, Falcondo, Gold Corp, Uni Gold y todo el cártel de la mega-minería. Los muchachones del PEME. Los integrantes de las mafias importadora, eléctrica, energética, de la construcción, de las deudas y los bonos soberanos

Pónganle el ojo clínico a los narcos-generales y sus conexiones políticas.

Y entonces podrán valorar la dicha de esos tipos por no limitarse a  cogerse las guayabas y salchichones ajenos. ¡Justicia de clase!