sábado, 29 de septiembre de 2012

Valmen: El choque de trenes, es realmente choque de clases




Punto de vista de un desterrado colombiano
Por: Valmern – Vozcol 
Septiembre 30 de 2012 – No. 002

El choque de trenes, es realmente choque de clases
El imperio norteamericano, sus aliados y la clase dominante, tradicional y emergente, no descansan en sus intentos por esconder y negar la inmensa responsabilidad que tienen frente al grave y creciente conflicto interno colombiano. Así, los poderosos de ayer y de hoy, apoyados en un costoso, sofisticado y muy bien sincronizado engranaje represivo, de maniobra, mentira y engaño, intentan convertir en víctimas a los victimarios y en victimarios a las víctimas.
Según la clase dominante y pro-imperialista que desde hace ya muchos años controla y domina todos los círculos y esquemas de poder, son las grandes mayorías sociales y populares del país las “responsables” de todo lo que les ha ocurrido, les esté ocurriendo o les pueda ocurrir. Según las enriquecidas, multimillonarias y violentas minorías, los pobres son los “culpables” de que haya que despojarlos, explotarlos, asesinarlos, masacrarlos, desplazarlos, desaparecerlos, torturarlos y violentarles todos sus derechos, debido a que se oponen a vivir bajo el látigo de los de arriba.  
Pero las grandes mayorías, los de abajo, han luchado, luchan y lucharán por la verdad, por el rescate y defensa de derechos que les han sido arrebatados, que les han sido robados y que les están siendo negados.
Así, los verdaderos y comprometidos enamorados de la dignidad de patria, de la paz con justicia social, de la democracia real y de la soberanía plena, no podemos quedarnos solo en discursos, solo en diagnósticos, solo en esperanzas. Ante los incuestionablemente importantes espacios de diálogo y ante la posibilidad de tender puentes que progresivamente nos aproximen a la paz y la justicia, se hace mucho más que inaplazable el fortalecimiento de la unidad, el desarrollo de la organización, el impulso de la movilización y la masiva generación de conciencia social, de conciencia política y de conciencia frente a la poderosa fuerza de la solidaridad.
La responsabilidad de mantener vivos los espacios de diálogo, haciéndolos cada vez más eficaces, está en manos del conjunto de trabajadores, empleados, profesionales, campesinos, indígenas, afrodescendientes, desempleados, pensionados, estudiantes y, en general, de mujeres y hombres, de jóvenes y de viejos dispuestos a derrotar el guerrerismo y a construir una patria de todos y para todos, buscando y encontrando mecanismos y banderas movilizadoras de millones de compatriotas.
¿Cómo entender que Santos hable de paz y a la vez se ordene el asesinato de sus interlocutores?
(Hasta la próxima)