José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo del
gremio los ganaderos (Fedegán) investigado por la Fiscalía de Colombia por
Paramilitarismo, escribe en el periódico Vanguardia Liberal (28.10.2012) la
visión que “su” gremio tiene sobre el Agro colombiano. Como contribución al
debate sobre la Tierra, que se ha
abierto en Colombia a raíz de la apertura de diálogos para la terminación del
conflicto; ANNCOL presenta
el articulo a sus lectores , para que contrasten un solo aspecto del “blindaje terrateniente” que ha tenido y tiene el Narcoparamilitarismo
y el Terrorismo de Estado en Colombia, y
saquen sus propias conclusiones, ahora
que se va a aprobar el Fuero Militar para continuar la Guerra Sucia Impune. . .
ANNCOL
* * *
La hora cero para el “agro”
Por José
Félix Lafaurie
José Félix Lafaurie, presidente de los ganaderos, organización que ha sido acusada siempre por de haber financiado al paramilitarismo en Colombia |
Los diálogos con las Farc contribuyeron, irónicamente,
a descongelar el debate sobre la política rural al más alto nivel del Estado y
sus instituciones. Lamentable que hubiéramos tenido que esperar otro
acercamiento con las guerrillas para ganar su atención y visibilizar las
reiteradas demandas del sector. Pero preocupa que el futuro del campo se
circunscriba al estrecho escenario de las mesas de negociación, donde priman
intereses y visiones ilusas sobre su realidad. Un mal tratamiento a la cuestión
rural o ceder a las presiones de la guerrilla nos puede dejar frente a una
colcha de retazos de buenas intenciones o, en el peor de los casos, en el limbo
del subdesarrollo.
Y es que luego del discurso de Márquez en Noruega,
creo que nadie sabe para dónde va la negociación en materia de “Desarrollo
Integral Rural”. Las posturas antagónicas son apenas un indicio de lo mal que
puede salir el experimento. El equipo negociador del gobierno ha mantenido una
agenda acotada de seis temas –que no son de poca monta–. Entre tanto, el
revisionismo de las Farc incluye todo lo que se mueva sobre el suelo, el
subsuelo y el sobresuelo. Desde el modelo minero-energético, la propiedad de la
tierra, el déficit presupuestal del sector, la institucionalidad y hasta el
cierre a la internacionalización de la economía y la inversión extranjera.
Pregunto, por ejemplo, ¿Cómo desatar los nudos
gordianos, para hacer compatible la posición extremista de las Farc frente a
los TLC, con la política de Comercio Exterior que se trazó este gobierno? Lo
cierto es que estamos ante un momento retador para la humanidad, y el campo es
un actor de primera línea en la configuración de esa nueva era –atada a la
profundización de la globalización– que no podemos seguir ignorando. Allí están
los recientes diagnósticos del PNUD, FAO, USDA y distintos “think thank”
colombianos, en los que se ha llegado a un consenso: la urgencia de aprovechar
la multifuncionalidad de la tierra para concebir un desarrollo rural sostenible
y sustentable, capaz de garantizar además del suministro agroalimentario,
biocombustibles y servicios ambientales.
Es el mapa que ya debería tener claro el equipo
negociador del gobierno, pues toca temas relevantes que aflorarán en La Habana.
Capacitación, transferencia de tecnología, innovación, encadenamientos
productivos, bienes públicos, “aperturismo” a ultranza y, quizá la más
importante: vías de comunicación para las zonas marginales. Ahí está el debate.
En acordar los costos y la financiación del verdadero desarrollo rural. El
campo no aguanta más discursos demagógicos.